Mientras espero a Godot, contemplo mis zapatos rotos

Uno, al parecer, ha de tener mucha rabia o mucha pena para escribir. Porque cuando se tiene el corazón alegre, de la risa, o del puro goce, uno se va a acostar muerto de sueño.

No es el caso mío. Estoy como esperando a Godot.

En este estado, se me ocurre pensar en los zapatos. Ya la suela está fallando. Los compré en mi viaje a X. Pagué mucho dinero.

No me gusta ser engañado, pues me ha costado tanto volver a tener fe en la gente después de los meses de tortura en ese país, durante su dictadura.

Pero para qué quiero estos zapatos. Mañana compro otro par.

Pensando en los malditos zapatos, me ha dado coraje, y pronto llegará tristeza. Apenas una llega, la otra ya hace su entrada.

Mi madre dice que eso sólo le ocurre a las personas bondadosas, pues ni que tengan mucha rabia, odian, y en lugar de odiar, les da por estar tristes.

Así es, no más.

12/02/2006 18:33.

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