Ulises tiene los ojos tristes por la niebla
Volver a la pequeña patria tras los años de exilio, puede resultar una odisea acabada en farsa, si del nido de olivo se hizo leña.No diré que la mía lo ha sido en todos sus actos, pues acabo de llegar a mi Itaca, pero algo de ella me ha sido infiel.
Se trata de la niebla, recordada tan limpia, tan íntima y tan sana como una bufanda de alpaca.
Su abrigadura sería lo primero en ver desde kilómetros cuando me aproximara a la ciudad natal en este invierno de sur de Chile.
Por eso reservé el primer asiento, al lado derecho del conductor.
Oscurecía cuando entramos al puente.
El caudaloso río Ñuble de ayer, era ahora un lecho de piedras.
En la mente vi las zambullidas de los cuerpos semidesnudos de la infancia.
En vano la vista buscó los árboles donde sombreábamos.
Pasamos el puente, el autobús se detuvo en lo alto. Desde el asiento, vi las luces de neón difusas por lo que supuse niebla. En la memoria, recordé el brillo en las hojas de los arces, las gotas detenidas en las puntas, su huella de caracol en la corteza.
Está demás decir cómo es la memoria cuando se le habla de recuerdos, se toma la palabra, quiere recordarlo todo.
Sería presumir si dijera que era mi voz siendo ella la que decía el paso opaco por la vereda cubierta de hojas húmedas y el ruido denso de la corriente del tráfico de vehículos por la avenida. Como suyos los suspiros de infancia y adolescencia por las calles, bajo las sombras de arces [ edades de ojos tristes, húmedos de niebla y amor ].
Porque triste, triste, triste era entonces el viento lento que venía de los vacíos del aire dejado por la muchacha desdeñosa.
Definitivamente fue lo último que le oí añorar cuando bajé del autobús en el terminal
Ahora era el corazón el que latía en la palma de las manos, mientras corría sorpresivamente una lágrima.
Tosí al agacharme a recoger las valijas.
Tos, tos...
Tos de los pulmones y tos del alma.
Debí apurarme a sacar el inhalador para sosegar los desgarros de los bronquios. También debí recurrir a las gotas para los ojos usadas en Estocolmo contra los efectos del polen de los abedules.
Decepcionante era tener que aceptar que los pretendientes de mi Penélope la habían corrompido con el mal humo de sus corazones, donde queman la naturaleza de los montes, los nidales de la niebla.
Niebla era, hoy, bruma. Niebla era, hoy memoria.
Niebla triste en mi corazón en el retorno.
Pero ya, primero iría a casa a dejar el equipaje, después saldría a buscar a los amigos.
¿Me reconocerían en una ciudad ciega?
Argos se me acercó, flaco y suturado de garrapatas, seguido de otros perros vagos.
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Autor: ramon
Fecha: 23/05/2006 16:39.
Autor: Ç
Fecha: 24/05/2006 15:06.
Autor: Santino
Fecha: 24/05/2006 21:17.
Autor: Magda
¿Sabes algo que si me molesta mucho? conocer personas que siendo latinoamericanas hablan ya como españoles o segun en el pais que estén, no porque el habla en el país que estén sea fea, para nada, sino porque no lo comprendo ¿por que cambiar su manera de hablar? dan justificaciopnes que jamás me han convencido, se me hace muy feo.
Muchos saludos para ti, y mucho ánimo.
Fecha: 26/05/2006 20:00.
Autor: Magda
Fecha: 26/05/2006 20:02.
Autor: Gabriela
Fecha: 26/05/2006 20:07.
Autor: Harold
Magda, es cierto eso de la nostalgia cuando uno se halla fuera de su país. Lo ideal sería regresar cuanto antes al nido. Pero cuando uno alarga el regreso, o se lo alargan, uno comienza allegarse tanto a su patria adoptiva que termina por quererla de verdad, lo que me ha ocurrido con Suecia. En mi caso me siento como un hijo abandonado por su madre, a la que quiere todavía por un sentimiento mariano que el natural y filial que correspondería, porque ama a la madre adoptiva o a la tía del orfanato por el cobijo de pan y seguridad que le dio en tiempo de horfandad. Definitavemente, la generación mía, está a medio camino del retorno, o si no, a la deriva.
Amigo Santino, gracias por recordarme a Carpentier. Creo que viene muy al caso. Estaba pensando en uno de sus escritos, pero no acierto con el nombre, y como no tengo mi biblioteca a mano, tendré que aventurar. Si no es el Camino a Santiago, ha de ser el de aquella casa cuyo patio tiene la estatua de una diosa... Creo que por ahí va. Pero también se puede pensar en Pedro Páramo.
Un abrazo a ti y todas las amigas, y a Ramón.
Fecha: 26/05/2006 20:55.
Autor: Magda
Eres muy rico, tienes dos tierras. A mi me sucede igual, Gran Canaria es mi tierra adoptiva, la quiero mucho.
Que tengas buen fin de semana.
Fecha: 27/05/2006 00:37.
Autor: Harold
Fecha: 27/05/2006 02:05.
Autor: Santino
Ya verás cómo poco a poco te irás haciendo a vivir en Chile de nuevo. Es cuestión de ir acostumbrándose. No pierdas la esperanza.
Fecha: 27/05/2006 19:42.
Autor: Harold
Fecha: 29/05/2006 00:31.
Autor: Exodus
Fecha: 29/05/2006 12:17.
Autor: Kari
Te voy a recomendar una lectura "la balada del álamo carolina" de Haroldo Conti. Ojalá la puedas leer. Un beso y bienvenido al sur del mundo, a la niebla traicionera, al recuerdo y a las ganas de escribir.
Fecha: 29/05/2006 16:21.
Autor: Harold
gracias, y buscaré el libro de Haroldo Conti, para que los conversemos.
Fecha: 29/05/2006 21:04.
Autor: Harold
Amiga, en cuanto a tu blog. He bajado tus escritos para leerlos en casa, escribir los comentarios en casa para después traerlos al ciber café y ponerlos en el blog. Aquí el mundo de la informática se parece a lo que ha de ser en el mundo de Pedro Picapiedras. Un abrazo
Fecha: 29/05/2006 21:09.
Autor: Santino
Fecha: 31/05/2006 21:34.
Autor: condorvikingo
Fecha: 07/06/2006 14:14.
Autor: Harold
Un abrazo, se agradece todo!
Fecha: 07/06/2006 21:36.
Autor: condorvikingo
Un abrazo a la distancia
Fecha: 16/06/2006 18:08.