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Resumen

06/05/2008

La Caravana

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Los vi venir desde el linde de las tierras, al atardecer, precisamente en el rato [ regresaban las garzas a los reposos del Edén ] en que me congrutalaba con el día por acabar su ciclo [ en aquel año seco, ondulante y emblanquecido por la blanca luz del cielo roto ] sin desdichas en el pueblo [ Desde el horizonte, el año anterior, tesoreros municipales habían estado alquitranando La Ruta del Destino que cruza el pueblo y se pierde entre los riachos del valle y las labores de los labriegos, hasta que se les acabó la negrura] El primero en aparecer fue el hombre, cuya sombra era remarcada por la luz cortada a cuchillo de la hora. Del hombro izquierdo le colgaba el largo morral de su historia. Tras él venían dos mujeres y un adolescente, las que portaban escarcelas embarazosas, en tanto el muchacho, mochila anciana. Había alrededor del grupo un nimbo de polvo que lo doraba. Al primer hombre, a medida que se acercaba, se le iban distinguiendo los rasgos de la andadura y las vendas de la ropa [ de ésa de los escapados de la guerra ] Incluso pude oír su rastro y el susurro que lo unía a los otros. Al último apareció el grupo grande, disparejo, arrítmicamente moviéndose, avanzando. En ese instante advertí que me hallaba en la esquina sin haber tenido la precaución de fijarme si había gente en el entorno; no tuve tiempo para pensar en la palabra desamparo pues la fui sintiendo de a poco con la aproximación de los afuereños, como si el taco de sus gastados zapatos me la fuese deletreando. El hombre del morral ya se hallaba a media cuadra, claramente oía su huella [ por lo menos en mi oído sentía las pisadas ] Levanté con disimulo la punta de la manga para ver la hora en el reloj y sólo hallé la esfera de una brújula donde se me indicaba una dirección más allá de los puntos cardinales. La Luna estaba sobre el campanario de Las Malaventuras, borrosa por la luz que se apagaba, y teñida por el color violeta del horizonte. Aun peor, rápidamente anocheció. Así los ojos del grupo resplandecieron y sus pies se silenciaron como si fueran de polvo, mientras el hombre de la esquina desentumecía las piernas, sin dejar de vigilarnos por debajo de su sombrero ambiguo, hasta que nuestra sucia astrosa ausencia paso a paso lo fue oscureciendo [ es que no otro era su destino ] Ni siquiera lo vimos cuando bordeamos la esquina, a pesar de que la Luna alumbraba el centro del pueblo con su iris de piedra.

3 de mayo de 2008 Santa Cruz, Chile

06/05/2008 08:12. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Oscura No hay comentarios. Comentar.

15/05/2008

La Ruta del Destino

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Los tesoreros municipales, el año anterior, habían estado desde el horizonte alquitranando La Ruta del Destino, la que cruza el pueblo y se pierde entre los riachos del valle y las labores de los labriegos. Muchos de ellos morían en el transcurso del cansancio producido por el color desolado, y como no era una muerte honda, con un poco de café turco bien caliente se animaban a continuar embadurnando la ruta incuestionable, codo a codo con los tesoreros vivos. Había a veces cierta fiebre que los empujaba a bajar a los socavones donde moran las colonias ancianas y los héroes inconsolables, analfabetos y fanáticos. Ahí no había sillas ni cama, únicamente caballos encabritados. Se alimentaban de sus inmerecidas famas, unas carnes anoréxicas cuyo pellejo arrancaban con los dientes cariados. Una vez arriba, los contables se enfundaban los brazos y seguían embadurnando el destino del pueblo. Unas garzas chamuscadas [ al pasar por el arrebol del atardecer ] aleteaban en los potreros iberos. No está de más decir que se saltaron el radio urbano porque no hubo acuerdo en el Concejo [ Hubo golpe de estado, calentura y milagros ] Indignados, salpicaron con brea los escaños y los faroles de neón. Continuaron después por la ruta hasta los viñedos, los turbiones, las ambigüedades y los castillos de madera acarreada desde el huerto del Edén. Cuando acababa noviembre [ en plena amaurosis ] se metieron con sus brochas por el ojo del Observatorium que un rico aburrido encaramó en un cerro, y se les acabó la negrura, entonces los contadores, sin mediar palabra, se atacaron a cuchillo unos a otros, o sea, se hizo la suma y la resta con el ábaco de sus vértebras. No sé quiénes vendimiaron las viñas del valle [ bisiesto nos tocó este año ] Se dice que vinieron gentiles cuya vestimenta era lívida como la espuma de los lagares. Como haya sido, y en esto nadie tiene la más mínima duda [ incluso se romancea ] que la negrura de las uvas y el eclipse se debió a la mala labor de los tesoreros municipales. Sin embargo, pese a las evidencias, nadie del Concejo ha dicho nada. Como ya es costumbre.

5 de mayo En el autobús camino a casa entre Rancagua y San Fernando, Chile

15/05/2008 02:27. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Oscura No hay comentarios. Comentar.

18/05/2008

La Garza

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Malferida iba la garza
enamorada,
sola va y gritos daba.
          Jarcha mozárabe española
Pasa la garza sobre el horizonte por las brasas del arrebol por el filo por las brasas del Infierno. Desde ese fuego, ella al ver claroscura a la Muerte [ erguida sobre el mundo, arrojando su siembra albinegra sobre los campos iberos los valles amerindios las aguas ] no desaprovecha, se come las culebras. Luego, la migratoria, se va a través de túneles, napas, sueños, silenciosa, muerta la sangre, mojadas las plumas mientras en el río fornican la Muerte y la Nada, pues, ¿cuál otro podría ser el sentido de lo sentido y de los sentidos? Entonces que nada quede de la albura de la garza que tumbos va dando por las piedras mordiéndolas dando tumbos bajo las aguas o sobre las aguas arrastrada [ Arriba, en la ruta, están los funcionarios municipales ocupados alquitranando la huella del Destino, mientras envejecen, se alcoholizan, se pelean y ensucian los muros con su política. Casi al fin de la jornada, embriagados con el umbroso brebaje del camino, deciden entrar al Observatorium a mirar el cielo negro que rápidamente le desagua los ojos, o sea, dos cuencas sombrías. Sin embargo ellos dan en la ocurrencia de brear el camino de las estrellas, mas cuando reparan en que se le ha acabado la negrura, encabritados sacan sus cuchillos, se atacan unos a otros desciendiendo por los socavones donde moran las colonias ancianas y los héroes inconsolables, analfabetos y fanáticos. O sea, abajo se han quedado los muy vivos y los muy muertos ] No así la garza que alza vuelo, aletea, grazna renaciendo de las cenizas de sus plumas. Fénix la quieren algunos o Ibis los otros o Ardea Cinerea los menos. Mas qué importa. Que cada cual tenga una garza en su campo, un alma, pues [ a Dios gracias ] aves migratorias somos.

14 de mayo Autobús camino a Santiago, en el tramo Sn Fernando- Rancagua

18/05/2008 17:26. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Oscura No hay comentarios. Comentar.