Se muestran los artículos pertenecientes al tema Energía Oscura.

07/05/2008

La Ruta del Destino

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Los tesoreros municipales, el año anterior, habían estado desde el horizonte alquitranando La Ruta del Destino [ la que cruza el pueblo y se pierde entre los riachos del valle y las labores de los labriegos ] hasta que se les acabó la negrura. Muchos de ellos morían en el transcurso del cansancio producido por el color desolado, y como no era una muerte honda, con un poco de café turco bien caliente se animaban a continuar embadurnando la ruta incuestionable, codo a codo con los tesoreros vivos. Había a veces cierta fiebre que los empujaba a bajar a los socavones donde moran las colonias ancianas y los héroes desconsolables, analfabetos y fanáticos. Ahí no había sillas ni cama, únicamente caballos encabritados. Se alimentaban de sus inmerecidas famas, unas carnes anoréxicas cuyo pellejo arrancaban con los dientes cariados. Una vez arriba, los contables se enfundaban los brazos y seguían embadurnando el destino del pueblo. Unas garzas chamuscadas [ al pasar por el arrebol del atardecer ] aleteaban en los potreros iberos. No está de más decir que se saltaron el radio urbano porque no hubo acuerdo en el Concejo [ Hubo golpe de estado, calentura y milagros ] Indignados, salpicaron con brea los escaños y los faroles de neón. Continuaron después por la ruta hasta los viñedos, los turbiones, las ambigüedades y los castillos de madera acarreada desde el huerto del Edén. Cuando acababa noviembre [ en plena amaurosis ] se metieron con sus brochas por el ojo del Observatorium que un rico aburrido encaramó en un cerro, y se les acabó la negrura, entonces los contadores, sin mediar palabra, se atacaron a cuchillo unos a otros, o sea, se hizo la suma y la resta con el ábaco de sus vértebras. No sé quiénes vendimiaron las viñas del valle [ bisiesto nos tocó este año ] Se dice que vinieron gentiles cuya vestimenta era lívida como la espuma de los lagares. Como haya sido, y en esto nadie tiene la más mínima duda [ incluso se romancea ] que la negrura de las uvas y el eclipse se debió a la mala labor de los tesoreros municipales. Sin embargo, pese a las evidencias, nadie del Concejo ha dicho nada. Como ya es costumbre.

5 de mayo En el autobús camino a casa entre Rancagua y San Fernando, Chile

07/05/2008 19:21. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura No hay comentarios. Comentar.

06/05/2008

La Caravana

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Los vi venir desde el linde de las tierras, al atardecer, precisamente en el rato [ regresaban las garzas a los reposos del Edén ] que me congrutalaba con el día por acabar su ciclo sin sufrir el pueblo aun una fatalidad más, como venía aconteciendo durante las últimas temporadas de aquel año seco, ondulante y emblanquecido por la blanca luz del cielo roto [ Desde el horizonte, el año anterior, tesoreros municipales habían estado alquitranando La Ruta del Destino, que cruzaba el pueblo y se perdía entre los riachos del valle y las labores de los labriegos, hasta que se les acabó la negrura] El primero en aparecer fue el hombre, cuya sombra era remarcada por la luz cortada a cuchillo de la hora. Del hombro izquierdo le colgaba el largo morral de su historia. Tras él venían dos mujeres y un adolescente, las que portaban escarcelas embarazosas, en tanto el muchacho, mochila anciana. Había alrededor del grupo un nimbo de polvo que lo doraba. Al primer hombre, a medida que se acercaba, se le iban distinguiendo los rasgos de la andadura y las vendas de la ropa [ de ésa de los escapados de la guerra ] Incluso pude oír su rastro y el susurro que lo unía a los otros. Al último apareció el grupo grande, disparejo, arrítmicamente moviéndose, avanzando. En ese instante advertí que me hallaba en la esquina sin haber tenido la precaución de fijarme si había gente en el entorno; no quise ni pensar en la palabra desamparo, la fui sintiendo de a poco con la aproximación de los afuereños, como si el taco de sus gastados zapatos me la fuese deletreando. El hombre ya se hallaba a media cuadra, claramente oía su huella [ por lo menos en mi oído sentía las pisadas ] Levanté con disimulo la punta de la manga para ver la hora en el reloj y sólo hallé la esfera de una brújula donde se me indicaba una dirección más allá de los puntos cardinales. La Luna estaba sobre el campanario de las malaventuras, borrosa por la luz que se apagaba, y teñida por el color violeta del horizonte. Ensombrecía, aun peor, rápidamente anocheció, así los ojos del grupo resplandecieron mientras los pies, como el polvo que levantaban, enmudecían, mientras el hombre de la esquina nos pareció en un momento que intentaba desentumecer las piernas para alejarse, sin dejar de vigilarnos por debajo de su sombrero ambiguo; al fin [ y no otro era su destino ] nuestra sucia ausencia paso a paso lo fue oscureciendo, ni siquiera lo vimos cuando bordeamos la esquina, a pesar de que la Luna alumbraba el centro del pueblo con su iris de piedra.

3 de mayo de 2008 Santa Cruz, Chile

06/05/2008 08:12. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura No hay comentarios. Comentar.

02/05/2008

Gamla Stan *

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Aunque ya no era el siglo [ habían borrado los urbanistas de la Muerte y del Tiempo, las huellas delatoras ] ni el ambiente, ni las personas ni los pájaros [ mensajeros del Futuro, Preteritum, en lengua aviaria ] de algún modo a mi oído llegaba [ al imaginar la ciudad de entonces ] el rumor de la remota vida civil, soterrada, intraducible en el día; mas no en la noche, cuando, dormido, me interné en las tinieblas íntimas en las que las puertas siempre están abiertas [ inundadas estaban las piezas de una realidad aún en estado líquido ] Luego crucé el umbral de una de ellas, después dí en un sitio en el que la Evidencia del burgo era una feria donde venían las gentes sin prejuicios de épocas ni de lenguas, pues conversaban, ofrecían secretos, sueños, acertijos o aprensiones. Se me dijo [ en cuanto leyeron en mi mente el comentario ] que era ciego mi parecer. «Notad [ me dijo uno, poniendo su mano en mi hombro ] Nadie mueve los labios ni se ve el aire adquirir forma de palabra, ni de sílaba. En cambio, fijá bien en los ojos». Eran túneles de los cuales salían constelaciones inéditas, en hatos, o si no calaveras, en racimos, o si no arena de relojes, en flujo, o pálidos códices que sangraban de las heridas góticas o dogmas. «¿O es que me he extraviado?», me dije en el año de un mil dos cientos o de un mil novecientos ochenta y solitario. Tintinearon los cascabeles de las puntas de su gorro de locos al agitar la cabeza, enseguida se fue con su cítara, gracioso, recitando mi historia desde el momento en que entro en La Ciudad Vieja de Estocolmo con la indigencia de mi exilio y sin más lengua que mi románica bastardía: Aunque ya no era el siglo / ni la ciudad de entonces..., decía, mirándome de vez en cuando, mientras a los techos llegaban bandadas de pájaros pletóricos de sombríos augurios.

 *La Ciudad Vieja           Estocolmo, 26 de abril de 2008.

02/05/2008 02:46. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura No hay comentarios. Comentar.

19/04/2008

El malecón

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La brisa roza la hoja, se inquieta el árbol, se inquieta el pájaro en la rama, vibra el trino en el aire, sacudiendo las cortinas. ¿Qué es lo que siente la hoja que no sienta la muchacha asomada a la ventana de su dormitorio? La llave gotea sobre la tina donde se ha bañado. Se estaba bien en la playa, las olas le llegaban hasta sus pies desnudos, la cogían de los tobillos con manos de espuma. En su memoria, la sombra que está detrás de ella, la abraza, la besa. Esa noche bebieron en el bar de la costanera. En el camino, la sombra, aprovechada de la ceguera de los besos, se la fue llevando por la oscuridad más densa del malecón, y ahí la apretó contra la fría piedra. La sal se comía el hierro del muelle, la madera y el cuerpo muerto de una gaviota. ¿Vio ella la Luna que desaparecía tras una nube? Nadie ha de haber oído su espasmo que se confundió con los gritos de las cormoranes. Muchas fueron las noches hasta que se les fue el estío. La constelación siguió el vuelo de las aves que buscan el azul de otros planetas; ellos, los cafés y los bares de la ciudad, el alcohol, el humo de los cigarrillos. Siempre se les veía bajo la lluvia intensa camino a lecturas de poesía o salas de jazz, y a menudo andaban con las manos frías pues les era imposible recordar aquella noche, como si el vaho de la lluvia o el humo de los cigarrillos se la tornase difusa. A esta hora, las olas del mar vienen y se estrellan contra el malecón, lo oxidan; inútilmente la sal y el frío buscan los cuerpos, el amor que se escurrió en la arena. Ella [ ya una sombra ] cierra la ventana, corre las cortinas mientras la hoja se consume en la hojarasca y espantado vuela el pájaro en el vacío de la noche.

Estocolmo, 11 de abril de 2008

19/04/2008 03:10. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura No hay comentarios. Comentar.

09/04/2008

Donde reposan los restos de Lacan y Freud

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Cansado estaba de los visitantes de los sueños, al fin de cuentas no eran sino individuos invertebrados que se colaban por los resquicios de las moradas. Una noche [ en su día de penumbras, deshuesado como ellos ] vinieron con la apariencia de los míos o de gente que habré visto al pasar en el camino de la vida, para sacarme de mi casa y llevarme [ vaya uno a resistirse, nomás los sigue ] hasta la entrada de un subterráneo cuya escalera se perdía [ estaba húmeda ] en la oscuridad descrita en una de mis lecturas [ estuve a punto de recordar el libro pero diligentes ellos me distrajeron con gestos de invite ] Pese a su insistencia, les dije [ apartando el codo de sus manos ] que los años me habían enseñado a ver en ellos meros saltimbanquis de una oscura y mañosa psicología y que por nada del mundo del sol descendería por esos inciertos peldaños. De inmediato di media vuelta dispuesto a ponerme en camino de regreso a casa a esperar la claridad inicial de la vigilia. Sin embargo descendí sumisamente por la escalera que se hundía en la espesura de la sombra. Desde entonces, apenas llega el sueño, me cuelo por uno de los resquicios de lo que fue mi morada, fingiendo ser ése que besa a mi mujer y saluda a la gente en las calles, para llevarle con engaños [ mientras está dormido ] a descender por la escalera tortuosa por la cual se llega al último sueño, en el que están tirados los restos de la sibilina de Delfos y los de Lacan y Freud.

Estocolmo,9 de abril de 2008

09/04/2008 03:27. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura No hay comentarios. Comentar.

06/04/2008

¿Qué era aquello reflejado en el agua?

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El instante se disuelve. No en un día ni en un año, sino en la infinitud del tiempo. Es que esa pausa brevísima nunca ha existido. El Absoluto no se permite detenciones. Los relojes son nuestros Nos hemos detenido a contemplar un ave que flotaba en el lago  Si adivinasteis el ave por su gracia, os pido dejad de lado ese detalle  El instante se disuelve, siempre nos deja incrédulos ante nuestras creencias Nos miramos expectantes a los ojos... eso luego se transformó en recuerdo No es un espejo la memoria [ pero sí las palabras] Nuestra presencia se veía en el agua de las pupilas, en el agua del lago, en la serena mirada del ave reflejada en el agua Desde entonces no se vuelve a ver la escena en el tiempo Nos quedan los recuerdos: los muertos del tiempo que nos sueñan.

Estocolmo, 4 de abril 2008

06/04/2008 11:27. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Energía Oscura Hay 1 comentario.


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