Se muestran los artículos pertenecientes al tema Energía Oscura.
07/05/2008
La Ruta del Destino

5 de mayo En el autobús camino a casa entre Rancagua y San Fernando, Chile
06/05/2008
La Caravana

3 de mayo de 2008 Santa Cruz, Chile
02/05/2008
Gamla Stan *

*La Ciudad Vieja Estocolmo, 26 de abril de 2008.
19/04/2008
El malecón

La brisa roza la hoja, se inquieta el árbol, se inquieta el pájaro en la rama, vibra el trino en el aire, sacudiendo las cortinas. ¿Qué es lo que siente la hoja que no sienta la muchacha asomada a la ventana de su dormitorio? La llave gotea sobre la tina donde se ha bañado. Se estaba bien en la playa, las olas le llegaban hasta sus pies desnudos, la cogían de los tobillos con manos de espuma. En su memoria, la sombra que está detrás de ella, la abraza, la besa. Esa noche bebieron en el bar de la costanera. En el camino, la sombra, aprovechada de la ceguera de los besos, se la fue llevando por la oscuridad más densa del malecón, y ahí la apretó contra la fría piedra. La sal se comía el hierro del muelle, la madera y el cuerpo muerto de una gaviota. ¿Vio ella la Luna que desaparecía tras una nube? Nadie ha de haber oído su espasmo que se confundió con los gritos de las cormoranes. Muchas fueron las noches hasta que se les fue el estío. La constelación siguió el vuelo de las aves que buscan el azul de otros planetas; ellos, los cafés y los bares de la ciudad, el alcohol, el humo de los cigarrillos. Siempre se les veía bajo la lluvia intensa camino a lecturas de poesía o salas de jazz, y a menudo andaban con las manos frías pues les era imposible recordar aquella noche, como si el vaho de la lluvia o el humo de los cigarrillos se la tornase difusa. A esta hora, las olas del mar vienen y se estrellan contra el malecón, lo oxidan; inútilmente la sal y el frío buscan los cuerpos, el amor que se escurrió en la arena. Ella [ ya una sombra ] cierra la ventana, corre las cortinas mientras la hoja se consume en la hojarasca y espantado vuela el pájaro en el vacío de la noche. Estocolmo, 11 de abril de 2008
09/04/2008
Donde reposan los restos de Lacan y Freud

Cansado estaba de los visitantes de los sueños, al fin de cuentas no eran sino individuos invertebrados que se colaban por los resquicios de las moradas. Una noche [ en su día de penumbras, deshuesado como ellos ] vinieron con la apariencia de los míos o de gente que habré visto al pasar en el camino de la vida, para sacarme de mi casa y llevarme [ vaya uno a resistirse, nomás los sigue ] hasta la entrada de un subterráneo cuya escalera se perdía [ estaba húmeda ] en la oscuridad descrita en una de mis lecturas [ estuve a punto de recordar el libro pero diligentes ellos me distrajeron con gestos de invite ] Pese a su insistencia, les dije [ apartando el codo de sus manos ] que los años me habían enseñado a ver en ellos meros saltimbanquis de una oscura y mañosa psicología y que por nada del mundo del sol descendería por esos inciertos peldaños. De inmediato di media vuelta dispuesto a ponerme en camino de regreso a casa a esperar la claridad inicial de la vigilia. Sin embargo descendí sumisamente por la escalera que se hundía en la espesura de la sombra. Desde entonces, apenas llega el sueño, me cuelo por uno de los resquicios de lo que fue mi morada, fingiendo ser ése que besa a mi mujer y saluda a la gente en las calles, para llevarle con engaños [ mientras está dormido ] a descender por la escalera tortuosa por la cual se llega al último sueño, en el que están tirados los restos de la sibilina de Delfos y los de Lacan y Freud. Estocolmo,9 de abril de 2008
06/04/2008
¿Qué era aquello reflejado en el agua?

El instante se disuelve. No en un día ni en un año, sino en la infinitud del tiempo. Es que esa pausa brevísima nunca ha existido. El Absoluto no se permite detenciones. Los relojes son nuestros Nos hemos detenido a contemplar un ave que flotaba en el lago Si adivinasteis el ave por su gracia, os pido dejad de lado ese detalle El instante se disuelve, siempre nos deja incrédulos ante nuestras creencias Nos miramos expectantes a los ojos... eso luego se transformó en recuerdo No es un espejo la memoria [ pero sí las palabras] Nuestra presencia se veía en el agua de las pupilas, en el agua del lago, en la serena mirada del ave reflejada en el agua Desde entonces no se vuelve a ver la escena en el tiempo Nos quedan los recuerdos: los muertos del tiempo que nos sueñan. Estocolmo, 4 de abril 2008
