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28/01/2008

Una rosa en lo hondo de mi corazón *

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He caminado esta noche por la orilla del lago, el Mälar. Mi casa queda en la isla Lilla Essigen, a orillas de la ciudad de Estocolmo. La isla es pequeña, por eso se llama «lilla». En sus aguas, en verano, se juntan cisnes y patos silvestres en un grupo grande. En invierno no sé adónde se van los cisnes, veo sólo los patos que retozan cerca del puente. A veces aletean, corren por el agua antes que se congele. A todo el mundo le da escalofrío verlos, quizá con envidia. En cambio yo los celebro, me hacen sonreír. Pero pronto la sonrisa se disipa como el vaho de la boca porque pienso que no se puede estar enamorado en este mundo después de ver en el noticiero de la televisión bombas que no paran de caer sobre barrios con mujeres y niños, y todo «por el bien de ellos». Es algo acongojante y vergonzoso. No sé qué explicación dar a mis hijos. Por eso a nadie le digo que escribo poesía tarde en la noche, cuando la ciudad duerme. «Después de Auschwitz, nada de poesía», escribió Theodor Adorno tras el fin de la II Guerra. Sin embargo se escribe, a unque no sé a dónde uno puede ir a decir sus versos en medio de estas noticias. Tampoco quisiera hablar de aquella chica. Su imagen se empaña. No quisiera recordarla, no quiero este amor. Ya es privilegio caminar por la orilla del lago sin sobresaltos, disfrutando de los reflejos de las aguas que se aquietan, de las luces de los edificios del otro lado, de la quietud de la sombra de los árboles entre las rocas, de la brisa que me trae recuerdos de días de la ciudad natal. Era invierno cuando llegué a Chillán. Arropado con sobretodo negro y bufanda al cuello, me encaminé hacia el centro. Ya era noche. Crucé la Plaza de Armas, entré en el pub a encontrarme con los poetas. Tan alegre me estuve de verlos y compartir las cervezas y la bondad de sus corazones. Después, días después nos veríamos con ella, y hablamos de poesía y de nosotros. Tan insensible me puse, tan desconsiderado pues olvidé que estaban matando a niños en Iraq y Afganistán. Y ahora me pregunto, una y otra vez, ¿qué razones tuve para enamorarme? Sin embargo me consuelo diciéndome que así es como se va a salvar al mundo, con estas pequeñas y banales acciones de resistencia.

* Este texto fue escrito el 12.02.2005. El título corresponde a A rose in the deeps of my heart ( Una rosa en lo hondo de mi corazón ) un verso del poema de W. B. Yeats The lover tells of the rose in his heart

28/01/2008 21:47. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

26/01/2008

El misterio de Hermes

20080126033144-janus.jpgSe me ha ocurrido pensar que la mente puede llegar a parecer muy extraña, debido a la memoria, pues ésta es como una cría cargada sobre las espaldas, que todo el tiempo mira al lado contrario. Así, mientras se ve lo que viene, la cría ve lo que ha sido.

Lo curioso es que este «ha sido», es futuro visto en el espejo [ Si alguna vez habéis viajado sentado en el chasis de un automóvil, comprenderéis lo quiero decir ]

De este modo, la mirada hacia delante del portador y la mirada hacia atrás del portado forman una sola visión [ en un presente, o si queréis, en un ahora ] O sea, la mente mira hacia ambos sentidos de la línea del tiempo, además hacia lo terrestre y lo celestial.

Siendo así, bien se entiende lo que se dice en El Kybalión: que el todo es mente y el universo, mental.

O sea, la mente puede llegar a parecerse (extraña)mente a Dios.

Del libro Ulises tiene los ojos tristes por la niebla, 2007.

26/01/2008 03:31. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

22/11/2007

Gunnar Ekelöf

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Por qué cantas, avecilla mía, si aún hace tanto frío?» (1) preguntaba Gunnar Ekelöf a la Poesía desde su libro Strountes, en mil novecientos cincuenta y cinco, a diez años de la Segunda Guerra, pues aún en el aire se sentía la acritud de la pólvora ardida, la de la tierra arrasada, la de los cuerpos calcinados. Como fangoso, pesaroso, fatigoso en el espíritu de la gente el camino de retorno a la ilusión. Comprensible es entonces que el poeta sueco no se hallara nada de cómodo [ como incómodo escribo estas líneas pues no logro dejar de preguntarme −con el libro del poeta sobre la mesa− por el sentido del oficio de la poesía después de ver en la pantalla del televisor el rostro del cinismo confesar ante el mundo que la invasión a Iraq [ su saqueo y destrucción ] no se hizo en conformidad a lo justo ] Porque si de esta manera se nos enajena la palabra −y de esta manera se nos habitúa a la brutalidad− ¿qué justifica el oficio de la poesía? Es cuando se me hace evidente el sentido de los versos de Ekelöf: «El mañana es hoy y lo reciente es ahora y todo lo que existe se halla aquí:/ ¡Hogar en la orfandad, responsabilidad en la irresponsabilidad! ¡Ave de paso!» (2) O: «La subversión está en el nido, en lo íntimo del huevo, es congénita / Por eso cantas, mi avecilla...» (3) Mientras en las líneas siguientes: «Protestas, protestas, oh hambre que se puede satisfacer sólo / cuando en el pico tu has cazado el insecto de la nada / que a cada instante desaparece en la nada del aire» (4) , como aspirando a que el sentido debía de ser la subversión en sí, si no, el oficio. Finalmente: «En ti vive mi pasado» (5) , o sea, sólo la palabra [ la poesía ] es la única que atesora la memoria, la identidad y la libertad, no importa si el humo de la demencia bélica corrompe el aire, ya que la Poesía está para redimir a quien la escriba y a quien la lea.

1 Varför sjunger du min fågel när det ännu är så kallt?
2 Morgondagen är i dag och nyss är nu och allt som finns är här:/ Hem i
hemlöshet, ansvar i ansvarslöshet! Flyyfågel!

3 Uppbrott är i boet, är det innersta av ägget, föds med oss / Därför
sjunger du, min fågel...
4  Locktoner, locktoner, o hunger som kan tillfredsställas blott / när i
näbben du har fångat insekten av ingenting / som i varje ögonblick
försvinner i den tomma luft
5 I dig lever mitt förflutna

22/11/2007 06:02. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

22/09/2007

Prosas nórdicas

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Saga de un astrónomo azteca y un poeta

Era cuando la Luna cruzó por primera vez el cielo, pálida luciente por detrás del campanario de la Iglesia Katarina, espantando las palomas que volaron como monjas gustosas de reírse en el aire del monseñor que suele estar sentado en un banco del cementerio, comiendo palomitas de maíz.

Un astrónomo azteca que apuntó el hecho estelar en su pasaporte extendido en tiempos de exilio por la Organización Mundial de Naciones, noticioso llamó a su amigo poeta que pensaba en una rotura en el cielo o en un globo de la propaganda dadaísta.

Parada en la puerta de la Casa del Pueblo, la hija del peluquero comunista, emblanquecida deliraba no sé qué palabras, cubriéndose los senos con sus manos delgadas de cuyas uñas manaba su leche de muchacha virgen y casta.

A las tres de la madrugada, vino la ambulancia o el coche de la firma que repara antenas de televisión a buscar al poeta que eufórico se había encaramado en el alero de la iglesia a escupir al monseñor que se guarecía con un paraguas hecho con alas de murciélago.

Todos recuerdan la primera vez que la Luna cruzó el cielo, no por los extraños sucesos que acontecieron a causa del fenómeno, sino más por las palabras escritas en los muros con leche fresca que decían:

«Hoy es el primer día de nuestra Era».

96.1.22

Saga con locos, poetas y ermitaños

Más vale echarse a la orilla del camino trazado por el loco que creía ver a un ermitaño modelar un árbol con la nieve cayente de la mirada de una muchacha cuyo nombre era... ¿cómo es que se llamaba? Se dice que se podía saber si uno iba a la playa de la roca que arrojaba trozos de pan a los patos silvestres y suspiros al transatlántico  [ el que transporta la esfera de los astrólogos, conocida antiguamente con el nombre de Luna, aunque de luna no queda sino una pupila profunda llena de vuelos ].

O más vale echarse a la orilla del camino transitado por las palabras con formas de hojas masticadas por el ermitaño o por el loco que aseguraba oír labios decir besos en el pecho del poeta que en la playa modelaba con trozos de pan un recuerdo. El recuerdo modelado tenía el cabello largo hasta la cintura de la Luna que el transatlántico se llevaba a través del ojo del Báltico.

O mejor sería echarse a la orilla del abismo y resignarse, pues aunque brillante sea nuestra obra —como toda obra del amor o del delirio—, es efímera, ya que rodando vendrá siempre una ola y la derribará como a un castillo de peces.

95.diciembre.

Saga del poeta que tocaba en su ocarina una hermosa melodía provenzal

El salió a la mañana no con los brazos abiertos sino con su corazón como brazos de crucifijo porque el paisaje de nieve maravillosamente sin sol estaba en calma de tal forma que una actitud metafísica tenían los árboles cuyas copas chispeaban enjambres de pájaros que en la noche anterior habían venido de otras épocas.

Reconoció asimismo en aquella mañana una claridad celestial en algún rincón del cielo emplumado de ángeles polares.

Por eso dijo con los brazos abiertos en su corazón:

—¡Dios mío, tú existes!

Después fue y se sentó donde una vez sentada estuvo la muchacha que se perdió en la memoria del invierno.

Naturalmente pensó en ella y como siempre que pensaba en ella se acordaba de la música, comenzó a tocar la ocarina que un dios artesano le vendió por un puñado de palabras en español para escribir un poema amoroso.

Y tocando estaba así la ocarina cuando pasó por el camino la vez aquella en que iban de la mano, y triste se puso, tan triste que la ocarina comenzó a sonar por su cuenta, por su cuenta o brisa era sólo en la memoria de los abedules en esa mañana de nieve y de cielo emplumado de ángeles polares en que los árboles tenían una actitud metafísica y había un asiento solitario a orilla del camino.

96.4.19

22/09/2007 04:45. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

12/12/2006

La morada del Mago

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Cuando abandono un sitio, de inmediato siento venir con premura partículas dispersas; siéntolas agruparse, cohesionarse, llenar enteramente el espacio vacío, no vaya a ser cosa que me arrepienta y vuelva. Son fantasmas o espíritus arrollados por automóviles que se reintegran.

Y es un oscuro sentimiento, porque no sólo se ocupa mi sitio, sino, además, se sacramenta una muerte mía.

Es que el alma de un mago no tiene morada, es errante. Es alma que se encarna en cuerpos inútiles y apócrifos.

Desposeído, solo, desnudo, huyendo de las hogueras de los pobres burgos que temen mi mirada, mi modo y mi palabra, voy.

Lo doloroso de todo esto, sin embargo, no es el fuego de las gentes, sino la pasión con la cual a veces yo mismo me quemo, cuando la magia se vuelve en contra, entonces arde mi íntima morada, dejándome abandonado en el abandono.

No otra es mi vida, y en los siglos que llevo, nunca, esta muerte periódica, ha sido otra.

12/12/2006 19:18. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 3 comentarios.

01/12/2006

El Reino de la Luna

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La Luna aparece y desaparece. Es como el recuerdo de tu rostro.

O es una nube, o es un ala que pasa y te ensombrece.

Si no fuera por la fosforescencia del roce del lápiz por el cuaderno, los cisnes del lago sólo tendrían para desplazarse la luminosidad de las aguas oscuras.

Y si no hubieras despertado un gran amor en mí, ¿qué sería de este feudo?

Desnuda anda la Luna detrás de las nubes, se vislumbra, hasta que apareces.

Es tu Reino.

Pues en él desperezas los seres nocturnos y además alumbras este escrito que no se lee con los ojos.

01/12/2006 21:54. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 9 comentarios.

24/11/2006

Crónica del viento en la isla, del buque fantasma y de la muchacha cuyo nombre hay que decirlo delicadamente, como se dice flor

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Anoche el viento anduvo dando vueltas por la isla; primero estuvo en la playa de los agracejos; a nadie le cuesta reconocer el sonido de ramas secas de los arbustos cuando las refriega en las rocas que hacen de embasamiento de los edificios; después se fue a los botes; mástiles y jarcias, unos con otras se azotaban; abajo, el agua hacía glog glog al golpearse en las panzas de los navíos. Comprendí, entonces, que me hallaba más en el sueño que en el desvelo, de otro modo no hubiera sabido que en cuanto giraran las constelaciones boreales hacia la morada de Dios [ pues quedan abiertas las puertas del Desamparo ] el viento se vendría calle arriba, esquivando las brisas solares que revolotean alrededor de las luminarias de neón, y que subiría hasta los bloques de apartamentos a descifrar, como suele intentarlo en las horas nocturnas, los códigos secretos de la entrada, inútilmente, porque las hojas secas de los arces los ocultan en las madrigueras de lo Inaccesible. Ceñudo, envuelto en su capa pluvial, endilgó hacia el parquecito de los abedules donde merodean metáforas y patos silvestres. Verde se le puso la cara con la luz de la Luna que invernaba en la chimenea de ladrillos del asilo de ancianos. Arrogante, se pasó por el cuero la mano helada de sí mismo; enseguida comenzó a silbar una canción mortecina, sucia de escamas. Nos cruzamos cuando yo bajaba al lago a embarcarme en el primer buque fantasma que pasara, en pos de mi hogar del otro lado del mundo. Me puso facha de saludo, pero lo dejé con la noche en la boca. A lo marinero borracho, desde la esquina, me gritó: «¡Linda chica, eh!» Enseguida me silabeó el nombre de ella. Estuve a punto de volcarle los canastos de pescados que había puesto sobre una red petrificada. Dijo algo más; me parece que musitó el nombre de la joven, esta vez delicadamente, como se dice flor. Sollozar, lo sentí, creo, no sé, no puedo asegurarlo ¿qué sabe uno de las sensibilidades del viento? Lo cierto es que de aquella oscuridad vino la garúa que entristeció las velas del buque fantasma y que lo hizo naufragar en las aguas de mis ojos, por lo que tuve que volverme, a ver si hallaba otra manera de salir de la isla. En casa no pude entrar al mismo sueño, pues el viento se había ido por el Mälar, aguas arriba, en su navío de frío y niebla, y el sueño que vino enseguida, el de antes del alba, no lo recuerdo ¿Quién recuerda esas imágenes sobre expuestas al rocío? Y aquí estoy, con el diario en la mesa del desayuno. Una noticia dice que el viento anda por Noruega cazando alces. Al lado de ésta, la historia de la muchacha del dulce nombre, la que espera al amado en un rincón del planeta, con un pote de su miel y con su flor de musgo, y debajo de la crónica, un anuncio de navegación: Buque fantasma zarpa esta noche, siempre y cuando.

Lilla Essingen, Estocolmo.

24/11/2006 02:01. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 2 comentarios.

04/04/2006

Deconstrucción

He estado, entre otras cosas, embalando libros y discos, el desmontaje de lo que ha sido mi hogar antes del viaje, y mientras realizo esta labor, su contraparte se pone en marcha.Me detengo con un libro en las manos. Son los poemas de Catulo, edición bilingüe.¡Oh, Catulo, tanto tiempo que llevamos sin conversar!Busco la fecha que lo compré. 10 de nov. 87.Recuerdo que lo hallé en una librería que acababa de inaugurar la sección de libros en español, no más que un anaquel. Sólo sabía del poeta porque Gonzalo Rojas lo nombraba a menudo en su poesía.Sentado en el suelo, lo hojeo, busco uno de mis poemas favoritos, el que comienza: «Con cuántos besos tuyos, me preguntas,/ Lesbia, yo quedaría satisfecho./ Con tantos como Libia arenas cría...» O este otro: «¡Venid, endecasílabos, venid,/ cuantos seáis y de todas partes!/ Sucia ramera a contrapelo intenta/ pitorrearse de mi verso...» Porque el fluido anímico de Catulo, como lo describe Mariano Roldán, transcurre en un sólo texto, sin transición, desde lo abyecto a lo sublime, o viceversa.Había nacido el 87, antes de Cristo, en Verona, sin embargo su voz me era familiar. Su conflicto de amor entre el deseo y la razón, era tan actual como entonces.Antes de dejar el libro en la caja, recuerdo la enorme soledad que sentí pues no había nadie con quien compartir la lectura.En El mensaje en la botella, mi primer poemario escrito en exilio, lo encabecé con estos versos de Catulo: «¿A quién dedicaré mi libro nuevo,recién pulido por la piedra pómez?» Ahora entiendo que la duda de entonces se justificaba y que se despejaría llegado el momento: cuando desmonto la "carpa" del exilio y me topo con Catulo que me lleva a repasar mi historia, cuyo destino era partir tarde o temprano a mi Verona.

¿A quién podía dedicar mi poesía?

04/04/2006 23:30. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 6 comentarios.

03/04/2006

El lago ha comenzado a deshelarse

20060403234235-monet5.jpgBajo a la playa del lago a desentumecer el alma, inquieto por la falta de escritura.La temperatura ha subido, la nieve se repliega en los rincones de las rocas y de los arbustos deshojados.Alrededor de las raíces de los árboles de la orilla, en el cangrejal, dan vuelta los patos y los cisnes silvestres que han regresado.W.B.Yeats contó en su tiempo 19. Eran the wild swants at Coole.Su número, según entiendo, no era aritmética sino cifra de la memoria.Yo vi 20 a principios de invierno. Ver 20 cisnes en el lago no es lo mismo que haber contado 20 cisnes en el lago.Hoy vuelvo a ver los 20, quizás en número sean más o quizás menos.Se ve que un rompehielos pasó hacia el rincón polar del sol que brilla fríamente sobre el lago.Entro en el istmo formado por la humilde orilla, cuya punta se aproxima al surco de la embarcación.Los trozos de hielo disparan esquirlas de luz.Y siento en mis pupilas brillar vértices, aristas, filos y la maravillosa geometría.Y sufro las heridas del frío y el ardor del fuego en el agua, y percibo el límite de lo visible y lo oculto.Un vaho de mujer desnuda se levanta y se tiende sin tocar la superficie.Mi alma se mueve.Respira.Mi corazón bombea sangre extra por mi brazo hacia la mano escribiente.Cuando me doy vuelta para volver camino a casa, siento el último rayo de sol en las recién brotadas pirámides de hielo que lo refractan para encender un cabello en mi cabeza.

Es la brizna que hará arder la llama del inicio de la primavera.

03/04/2006 20:51. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 9 comentarios.

05/03/2006

Soledad: un lugar obligado en Estocolmo

Ha hecho frío. El lago sigue congelado y la nieve lo ha puesto completamente blanco.
Anduve de fiesta. Yo no bebo pero la embriaguez de los amigos me contagia. Yo creo que me veo más embriagado que ellos.
¿De qué conversamos? Ni lo recuerdo. Sin embargo fue divertido.
El anfitrión nos invitó con ostras. Su casa queda en Linnégatan. Es antigua. Sus paredes están cubiertas de cuadros valiosos.
Cuando nos veníamos, apenas podíamos caminar en la nieve y con la ventisca en contra.
Éramos tres figuras en la calle.
Bajamos al andén vacío de la estación del metro de Karlaplan. Entonces me detuve a pensar en algo que había observado muchas veces pero no asimilado debidamente.
Que en Estocolmo siempre se va a dar a la soledad. Y esto puede ocurrir una noche de viernes en pleno centro.
Me pareció un borrón.
No me quejaría si sólo fuera increíble, sino porque es inaceptable.
Miré a mis amigos. Ellos hablaban y bromeaban.
Tanta adolescencia.
Era la soledad.

05/03/2006 16:38. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico Hay 14 comentarios.

21/02/2006

La gripe aviar de los ángeles

Hoy he bajado al lago, porque me hallo en estado de depresión. En esta región se contagia uno de ella como de la influenza; es la gripe aviar de los ángeles.

El lago se ha congelado nuevamente, y está enteramente blanco por la nieve caída esta mañana.

Todo es blanco.

Cisnes y cornejas, enteramente, de igual a igual.

Blancos también los ocres techos, la estoica hierba, las ramas de árboles y arbustos, las que simulan ser coral de la albura.

Y el suelo, el camino, la huella, el vaho del aire, todo blanco.

Blanco como la amnesia.

Inevitablemente vino la pregunta:

Si el ambiente condiciona, ¿cómo se ve el alma, nuestro corpus subliminal?

Es cuando vuelvo al estado original: la depresión.

¿Qué es lo que nos arrastra al fondo? ¿Es acaso por escondernos de la goma que borra todo?

Recuerdo haber escrito hace mucho tiempo este poema:

Tormenta

La tormenta de nieve cambia el paisaje
Casi no se distingue una catedral de un museo
Un banco de una pizzería
Un árbol de un hombre
Pronto la ciudad es pura blancura
Cantos fundidos con los cantos del mundo
La realidad con la nada
Como si todo lo que se hubiera escrito
Lo borraran
Salvo quien subsiste como una i
De una palabra mal borrada

98.10.4

En el poema Madrigal, de José Lezama Lima, leo:

el niño que se ha quedado detenido frente a los encantamientos
de un caballo blanco
se apresura en su dulce memoria de lunares
a evocar sus regalos para ingresar en la nieve...

Es decir, en la hora de la homogeneidad, se ha de tener presente lo que se nos ha dado, pues es nuestra identidad.

En las notas, se nos recuerda que el lunar es signo de identidad entre la nieve.

En Paradiso, el autor cubano escribe:

El lunar del conejo es su vida en la nieve, si no lo homogéneo lo destruiría [...]

Y de Fina García Marruz, en su Por Dudor de José Lezama Lima, según la nota, se lee:

El lunar negro lo recobra de la nieve, pero también lo señala para la muerte.

En fin, el replegarnos sería, según el modelo y la imagen, o sea, la vida y la poesía, la respuesta al medio por remarcar la individualidad, encerrando el alma, el corpus subliminal, aunque esta acción nos duela, incluso expongamos la vida.

Es lo que he pensado cuando venía de vuelta del lago, abrigado con sobretodo, pantalones, botas, gorro, bufanda y guantes negros.

21/02/2006 12:38. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

13/02/2006

En busca del gato Hermes


Esta tarde, o esta noche, pasando por el túnel de claridad que es el puente camino a la isla, leí en un papel pegado en la barandilla, la palabra Hermes, el nombre de un gato extraviado, negro de manchas blancas.

Inmediatamente pensé en un error sintáctico, es decir, blanco con manchas negras. Luego me di cuenta de tratarse de un evidente prejuicio, del estigma cultural dado ya en el baustismo, con querubines y serafines. Pues, claro, si de eso estamos hechos, así no seamos blancos ni rubios.

En fin. Pero el nombre: Hermes.

Seguí mi camino.

En casa rondó el gato.

Cuando apagué la lámpara para disponerme a dormir, se me reveló el secreto: Hermético.

Para un lector de literatura acerca de la Alquimia, sólo ha de tener paciencia y aguardar. Es lo que hice.

Hermético viene precisamente de Hermes Trismegistros, autor de un texto cuya traducción latina, en homenaje al autor, se titula Corpus Hermeticum.

Corpus Hermeticum vendría a ser para el cristianismo la philosophia perennis, la filosofía eterna, dentro de la cual Hermes era uno de los eslabones de la cadena que llevaba a los orígenes.

Según la tradición, Hermes Trismegistros, habría sido contemporáneo de Moisés, pero en 1614, un protestante de Génova, Isaac Casaubon, demostró que los textos eran de principios de nuestra era.

Algunos ignoraron el descubrimiento, y otros lo atendieron, desencantados.

Lo cierto es que el Corpus Hermeticum, permitió traer a occidente la multifacética tradición cultural acumulada en la humanidad hasta entonces en Egipcio, permitiéndonos comprender la concatenación del mundo [ expresada en símbolos ] y su mentalización [ vivida al sentirnos parte de su Inteligencia cosmológica ].

Por tanto, no sin razón, según Antoine Faivré, se hallan rasgos del Corpus Hermeticum en Copernicus, en su De Revolutionibus, 1543, en Kepler, en su Harmonices Mundi, 1619, y en los humanistas, como Richard Burton, Anatomy of Melacholy, 1621.

No sin razón el gato llevaba ese nombre.

No sin razón la diosa egipcia Bastet, representada en una figura de mujer con cabeza de este animal, era la sondeadora del ánimo de las personas.

Y no sin razón el anuncio acerca del gato extraviado, pues fue la pista para hallar esta conversación que se ha tornado interesante, aunque hermética.

13/02/2006 16:59. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

12/02/2006

Mientras espero a Godot, contemplo mis zapatos rotos

Uno, al parecer, ha de tener mucha rabia o mucha pena para escribir. Porque cuando se tiene el corazón alegre, de la risa, o del puro goce, uno se va a acostar muerto de sueño.

No es el caso mío. Estoy como esperando a Godot.

En este estado, se me ocurre pensar en los zapatos. Ya la suela está fallando. Los compré en mi viaje a X. Pagué mucho dinero.

No me gusta ser engañado, pues me ha costado tanto volver a tener fe en la gente después de los meses de tortura en ese país, durante su dictadura.

Pero para qué quiero estos zapatos. Mañana compro otro par.

Pensando en los malditos zapatos, me ha dado coraje, y pronto llegará tristeza. Apenas una llega, la otra ya hace su entrada.

Mi madre dice que eso sólo le ocurre a las personas bondadosas, pues ni que tengan mucha rabia, odian, y en lugar de odiar, les da por estar tristes.

Así es, no más.

12/02/2006 18:33. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

10/02/2006

Como si Immanuel Kant presenciara el congelamiento de la cosa en sí

Esta tarde paseaba por la orilla del lago. El Mälar es un lago maravilloso, con una superficie de 1.140 km2, uno de los más grande de Europa. Atraído por la quietud de sus aguas, me detuve a contemprarlo.Incluso los patos se habían mudado a la colonia de los árboles. La tarde era luminosa, gris, aunque oscurecía por los horizontes lunares; y uno que otro pájaro negro pasaba en sentido contrario de la puesta de un sol implícito. El aura de los edificios de la costa, estaba quieta.Por este lado, yo apenas respiraba, y mi sangre acomodaba el pulso al ritmo del ambiente. De pronto vi reflejos grises en el agua, audibles, como de élitros. La superficie del agua se rizó tras el leve sonido.Los patos se sacudieron. Sólo fue un segundo de distracción. Las aguas habían comenzado a cuajar. Natas, nada más que natas, frágiles aún, secretamente expansivas, hacendosas como células. Era fascinante sorprender a la Naturaleza en el momento de armar imágenes. Los patos alardearon allá en la colonia de los árboles. Mi sangre reinició su fluir llevando en los glóbulos la tarde y el lago. Mi cerebro se iluminó de una verdad inefable y mi alma abrazó mi cuerpo. Temblé. Recordé el asombro de los profetas en su encuentro con Dios. Sólo a mí se me daba en secreto el amor sigiloso de las aves, los árboles y el aire, de la cosa en sí, del nóumeno. Emoción llenaba mi cuerpo. Pues vivía en solitario esa maravilla que me ensalzaba y me rescataba como individuo, separándome de la manada. Amor puro, un amor de verdad, el que solamente viene del Cielo, porque el verdadero diálogo, la única empatía, es con el individuo, no con la masa. De buena gana me habría puesto a caminar por la superficie recién congelada del lago. Confórmome con decir que desde ese día he vuelto a conversar con Dios.
10/02/2006 10:23. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

09/02/2006

Helena de Troya, Yeats, Borges y mi tristeza

Dos pares de versos aguardan, buscan ser tema. El primero está relacionado con lo escrito ayer [ mi tristeza por culpa de mi Helena de Troya ], y el segundo, con el tiempo. Y son éstos:

Mas siendo lo que es, ¿qué podría haber hecho? / ¿Había acaso otra Troya para que ella incendiara? [ W.B.Yeats ]

El presente está solo. La memoria / erige el tiempo. [ J.L.Borges ]

La cuestión es elegir entre dos únicas oportunidades, pues no son temas intelectuales sino hechos que se nos presentan en la existencia, así cuando se ve pasar algo sin alcanzar a percibirlo completamente, sin embargo deja el alma vibrando, y hay que saberlo in situ, en el momento, no después ni mañana.

Siempre yo tan confiado, no elijo, hago lo acostumbrado: escribo.

Anoche estaba triste, dicho sea sin pudor. Esta mañana he venido al blog a leer lo escrito, a avergonzarme de la medida de lo desmedido. Sí y no, es mi juicio. Al principio quizás un poco, pero el final, con eso de la historia de Troya, creo salvarme del bochorno. Creo.

La pregunta entonces es inevitable: ¿Cómo es que viene la historia de Helena de Troya a ese instante banal? Sacando cuentas, es lectura vieja, "si ya es una lectura que tiene sus plazos", diría el joven poeta Rowson de Chillán, imitando a don Gonzalo Rojas. Por tanto la relación entre una y otra, es subterránea. Además, la historia griega es una tragedia; la de ayer, aunque al principio se ve triste, resulta, gracias a Troya, un comic, lo que me rescata.

¿Había acaso otra Troya para que ella incendiara?

Es entonces cuando entiendo mejor la función de nuestras lecturas. No son para reproducir la ficción sino para evitarla, para aterrizarnos en el mundo real, aunque no para ir de vientre por el suelo.

Y es aquí donde engarzan, en esta ecología de las ideas, los versos de Borges.

Al principio me parece una invitación a uno de mis temas recurrentes: el tiempo, especificamente a su levedad, a su dudosa condición. Pero luego [ este luego está referido a este momento de escritura, no antes ni después, sino durante esta escritura ] comienzo a comprender que la Guerra de Troya, cuya causa es el inconstante amor de la bella Helena, ocurre en este presente, pues el pasado siendo sólo erigido por la memoria, no existe, en consecuencia la Guerra de Troya es de ahora. Lo que ocurre es que tú, lector, y yo, escribidor de blog, somos testigos de una versión de esta guerra, porque toda guerra es según la cuenta el testigo y según la lee el lector. Por tanto, mañana [ o sea, en cualquier circunstancia ], o en cualquier momento [ pues todo va en círculo en este constante presente], volvemos a saber de ella, en una versión más, una de tantas según la persona que la vive o la presencie.

09/02/2006 09:52. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

08/02/2006

Helena de Troya

No, por más esfuerzo que hago debo aceptar que esta noche estoy triste. Primero lo pensaba cansancio, luego, fastidio, después, enojo, pero no, es tristeza.

La tristeza. Y no se piense en la tristeza de los diccionarios ni la de los psicólogos sino de mi tristeza.
Mi tristeza es ésta:

Porque los amigos, sin dirigirte la palabra, te están insultando, porque leen tus palabras como si fueran sus palabras, porque te hacen bromas para expresar cariño, porque lo que dices no es lo que dices aunque hay algo de lo que quieres decir, sin embargo insisten en no estar de acuerdo aun cuando repites que te han malentendido, y porque vuelven con las bromas para expresar cariño.

Ésa es mi tristeza.

Y porque cuando vengo a casa pongo el mismo disco, Le tue parole, cantada por Andrea Bocelli, que habla del lugar donde el sol muere y donde el viento descansa, y donde se hallan todas palabras de los que han estado enamorados, y porque ahí quisiera echarme a dormir. Y lo pongo porque de niño me hicieron difícil la tristeza, así con ponérmolo a escuchar, me trago las lágrimas.

Y lo peor, me pongo aún más triste.

Pero no por la canción, sino porque me acuerdo que llegué fastidiado adonde los amigos sin saber nada de ella.
Por eso andaba triste.

Pero más triste porque mis amigos querían divertirme y yo los he rechazado.

¡Qué tristeza! Es como la historia de Troya. ¡Todo se ha ido al diablo por ella!

Y excúsenme.

08/02/2006 21:38. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.

El lago se ha congelado

Se nos ha congelado el lago.

 

Las aves acuáticas se reúnen en la poza que se cría en el cangrejal, junto al puente de la isla. Los reflejos de las luces de los edificios de la lejana costa, ruedan con sus patines de luna hasta donde estoy con las manos en los bolsillos del abrigo, echando vapor por la boca, como si el fondo del lago, libre de hielo, a través de mí respirara.

 

Quisiera decirte que estoy melancólico porque he dejado de extrañarte.

 

Es triste, porque cuando me vaya a casa, este lugar quedará completamente congelado, sin aliento. Así te quedas.

 En cambio yo me quedo con el recuerdo de haberte amado y con los poemas que me inspiró este sentimiento, no tú.

 

08/02/2006 05:21. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Invierno nórdico No hay comentarios. Comentar.


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