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Romero solo

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Alrededor de una larga mesa, ubicada en el patio de una cabaña de lascas  [ la que brotó gracias a la nigromancia de los pueblos originarios de este planeta ] nos hallamos un grupo variopinto: pintores, poetas, teatristas, literatos, titiriteros, imagineros, músicos, una imago del Tarot y otros de oficios aun más extravagantes.

 

Digo:

 

«Somos en la vida romeros, y lo somos por gracia del sueño.»

 

Sonríe don Felipe Galicia de la Rosa, tocando con sus dedos finos el borde la boina, despidiéndose, ligero, siempre ligero.

 

Abajo se ve el valle rojo, con sus arboledas de silicio, cuarzo e incertidumbres.

 

Como atardece, se descompone el color de los ángeles en violetas, rojos, naranjas, amarillos y esmeraldas, que recuerda la aurora boreal en el norte de la estepa de los lapones.

 

Pronto nos levantaremos y descenderemos por la sintaxis de un sendero que nos irá dispersando hacia diversos destinos, según el complemento circunstancial que a cada cual depare el aroma de flores inexistentes [ Tiempo hace que los pensadores del lugar abandonaron esta cuestión fundamental de la Filosofía y dejan a los poetas que intuyan su esencia. Los alquimistas en cambio aseguran que es el aroma del alma, perceptible gracias a las propiedades del aire de esta esquina del cosmos: poco oxígeno y nitrógeno, nada de ozono y azufre, y rico en vitriolo, el séptimo componente alquímico ]

 

Algunos de nosotros, después de bordear las arboledas, cruzamos una avenida intensa y entramos en un centro comercial cuya construcción recuerda un cono, por el que se sube por una escala exterior que va en espiral hasta el vértice mellado, pues sus murallas están a medio terminar. No hay techumbre, únicamente rumas de adobes, varas, vasijas y cuerdas de papiro roídas por remordimientos nocturnos.

 

Según el catálogo que llevo en la mano, los pintores inauguran su galería en el piso de La Cámara Oscura, y en el desamparo de Dios, llamada La Terraza, se estrena «La triste historia del cándido Job», mientras los titiriteros han abierto su función en el mesón del conserje, y en la escala, se han instalado los músicos, los artesanos y la imago del Tarot, la que ha puesto la baraja de cartas sobre una figura geométrica [ pues contiene las medidas de la Tierra ]

 

La gente que sube y baja por la voluta arquitecta, es de diversas estancias del Zodiaco y de la Eras.

 

Entre ésta, yo diviso a los imagineros ocupados en moldear en nieve o marfil mujeres viriles en jardines colgantes, y a los cantores que andan por los pisos con sus rabeles, birimbaos y mandolinas ninfómanas.

 

Mientras en el Salón de las Palabras, el oscuro, el hermético, sentado sobre unos cojines cabalísticos, está don Felipe Galicia de la Rosa con un libro abierto sobre las piernas.

 

Sus palabras inundan el salón de mudez y fosforescencia.

 

No es una sombra pesada la Muerte

Sino algo que se mueve sin cesar…

 

 

20 de septiembre de 2009

Martes, 22 de Septiembre de 2009 03:54. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Han levantado un muro entre nosotros

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En este único paso sólo me separaba del lago un abedular.

 

Hoy un edificio de apartamentos me da en las narices.

 

Geranios y begonias asoman en los balcones.

 

Ya no me sobrevuelan las gaviotas.

 

A lo más veo desaparecer en el alto techo un avión cuyos pasajeros han de estar con la mirada puesta en la pantalla adosada a la espalda del asiento de enfrente, donde se desliza el mapa físico de Estocolmo.

 

Uno debería asombrarse de la húmeda mancha azul del centro.

 

No se necesita ser ángel para hacerlo.

 

Sin embargo en tierra, sin alas y sin heredad, uno aquí debe dar media vuelta y volver por donde ha venido.

 

 

26.08.09 Estocolmo

Jueves, 27 de Agosto de 2009 09:05. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Relatos de la Ruta de Agosto [ Los herbolarios ]

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Como la noche nos ha sorprendido camino al Valle de Colchagua, hemos tenido que acampar en este escuálido robledal, a la orilla de la Ruta de Agosto, en la que llueve desde alba hasta el instante en que [ supuestamente ] se pone el sol. De este lugar se dice que durante las horas nocturnas los astros hacen reverdecer los limoneros y los naranjos, y el musgo del basamento de piedra del puente por cuyo lecho de piedras negras transcurren romerías de lilas plañideras que ponen mal el canto de los gallos, provocando las lluvias del día. De la humedad, nos guarecemos con parasoles lunares, un regalo de boda que Marco Polo Ariztía nos trajo de China, heredado por generaciones de anticuarios desde fines de la dinastía Qin. Florencia me dice que Marco Polo estuvo acertadísimo en la sobremesa al entretenernos con historias de sus viajes. Con especial deleite recuerda la de unos legendarios farmacéuticos de un pueblo de una aldea cerca de Ya’an, de la provincia de Sichuan, por el año doscientos y tantos, antes de nuestra era. En una China revuelta tras la muerte del emperador Qin Shi Huang, una liga de herbolarios confucionistas hace fortuna elaborando jarabes contra pandemias que ella misma genera, hasta que un poeta denuncia el fraude en epigramas publicados en el periódico de papel de la provincia. Descubiertos los embaucadores, favoritos de la aristocracia, en secreto decapitan, tras un juicio sumarísimo, al poeta, provocando la irritación del pueblo que se subleva, entra en la Gobernación y ajusticia al gobernador y algunos generales y constituye un república popular [ la que dura lo que dura la vida de los grillos de las jaulas entre las lámparas de seda ] De los boticarios, sólo uno logra escapar, refugiándose en los montes de Longmen, con su morral de brebajes milagrosos, entre ellos, el codiciado por todos: el elixir de la vida eterna, y se supone que después baja de las cumbres, toma la huella del gran río Chang-Jiang y llega a Egipto, según una estela funeraria de la Dinastía Ptolemaica, como anota en el cuaderno un arqueólogo francés quien cree reconocer entre las figuras alrededor de la reina, a un anciano oriental con un cuenco entre las manos [ a tiempo, pues rápidamente van desapareciendo las imágenes de la estela debido al aire ponzoñoso de nuestro siglo ] Se trata de la necrópolis subterránea de la faraona Arsínoe III [ casada con su hermano Ptolomeo IV ] Marco Polo nos contó, además, que a esta monarca egipcia [ que no logra sobrevivir las intrigas de Sosibio, el primer ministro, y la daga de Filamón, el sicario] se le conoce también con otros nombres. Eurícide, para Justino, y Cleopatra, para Tito Livio [ que no es la misma de finales de las dinastías egipcias ] Nuestro eterno viajante, para sellar el relato de la reina del Nilo, nos contó que las amigas de Arsínoe, en venganza por su asesinato, entran en la casa de Filamón y pasan a cuchillo a él y su familia. Florencia, mi gran esposa real*, se entretiene con el recuerdo de estas remotísimas historias, mientras acaricia a Nataniel, nuestro recién nacido, y nos disponemos a pasar la noche en este escuálido robledal, a orillas de la Ruta de Agosto, bajo parasoles lunares.

 

 

 

05 de agosto de 2009. Camino de Santa Cruz a Chillán.

* en egipcio Hemet nise ueret

Viernes, 07 de Agosto de 2009 17:03. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

El oficio [ Tarde de invierno ]

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Mi admiración a Gérard Genette y Nataniel.

Si digo que en el centro del patio hay un naranjo y un limonero, y sobre ellos se halla la Luna en creciente, opaca como una acuarela, y si agrego que hay un gato sentado en un extremo del armazón de la parra, observando los jilgueros que tan pronto desaparecen por entre las hojas, se desprenden de las ramas como si fueran frutos, me digo a mí mismo, pues alguien de allá afuera ha decidido y acordado estas palabras.

 

Así como tampoco creo que el de allá fuera decida cada línea de esta página. Porque más bien parece ser oficio de alguien del País de los Delirios.

 

2 de agosto de 2009. Santa Cruz.

Lunes, 03 de Agosto de 2009 05:49. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura Hay 2 comentarios.

Solsticio de invierno

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[ Hielo ]

 

Palabra en el suelo, con el suelo, en el aire, con el aire, en el filo del cuchillo, en el vidrio de la ventana, en el puntero de la hora, en la mesa, en el agua antes del desayuno.

 

El agua caliente que llueve a la seis antemeridiano también busca ser esta palabra, y el vapor que se expande y que va enfermo, deslizándose por los azulejos, muriendo d’ella en el estaño.

 

Y dos letras tiene entremedio congeladas, dichas por la sordomuda que pesca con su caña en un agujero hecho en el agua arrecida.

 

Una palabra que se ha metido como bicho de plata en la casa, en su médula.

 

Entonces, frotándome las manos, me he preguntado:

 

¿Hay dentro d’ella algún segundo? ¿Un minúsculo corazón?

 

¿O siempre luna o de pronto sol?

 

 

[ Niebla ]

 

Echarpe que estila gripe en la calle, sobre los tejados, sobre las copas de los árboles.

 

Abajo, brillo de las piedras y de los escarabajos.

 

[ Más abajo, subterránea, la Muerte. Tibia y con hielo en los carpos y los metacarpos, y seca la sangre, seco el sarro de sus dientes, y amarilla la calvicie, y oscuros los ocelos del rostro ]

 

Aún más: su aliento nos empaña la vista.

 

 

[ Invierno ]

 

Estamos a la sombra del Sol, sombra donde nos juntamos y apilamos las manos para hacer fuego.

 

24.07.09. Camino a Rancagua desde Santa Cruz

Sábado, 25 de Julio de 2009 04:53. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

El poeta Paul Valéry asiste a la exhumación de su «Cementerio Marino»

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La mer, la mer, toujours recommencée
Le Cimetière marin PAUL VALÉRY*

El poeta Paul Valéry asistió una mañana como espectador a una lectura crítica de su obra El cementerio marino que el profesor Gustave Cohen hizo ante sus alumnos en una aula de la famosa Sorbona.

 

«En mis tiempos los vivos no existían para la cátedra», escribió después, destacando la sensación singular de oírse comentar ante el pizarrón, en la universidad, como un autor muerto.

 

Ignoraba entonces que el propio hablante del poema nos invitaría a conjurarlo cuando ya no estuviera en esta vida:

 

¡Al aire inmenso abre y cierra mi libro,

La ola en polvo vuelve a brotar entre las rocas!*

11 de julio de 2008. Entre San Fernando y Santiago.


*El mar, el mar, siempre recomenzando
*L’air immense auvre et referme mon livre/ La vague en poudre ose jaillir des rocs! (estrofa 24)

Sábado, 18 de Julio de 2009 16:19. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Materia Obscura

A Jame Joyce, por supuesto*

I
E
n la barra mientras me hundo en la somnolencia
Lento escribo: también aparezco en otras entradas
Porque en verdad no me diferencio de la mosca
Ni de la araña de la mosca ni del hongo de la mosca
Ni de la muerte del hongo ni de la piedra del cosmos
Ni de los quarks de piedra cósmica ni de Finnegan
Sediento de espuma de cebada de vidrio de tonel
Lugar común soy como el aire o la suela de zapato
O como el agua con päces o los biojos de las gaviotas
O su vianda su kallhambre su carencia de escrepúsculos
O como los guisanos de la muerte y sus terrores húmedos
[ Los húmeros sudan a toda marcha de no poder morirse ]
Así yo fuera rey de tierra inglesa o española u holandesa
No me diferenciaría de mosca muerta ni de seta oronja
Cocinada x el ribereño del Ródano en su quarkcerola
Rota por la angostia ante la Oscura sintiéndonos solos
Aunque nunca hemos estado en ese status quo inviable
Ya que quiéraseonó llevamos oscuramente la Cognación
Tan confusios de pro verbios por el ficus sycamorus...
«Quarks quarks quarks!» graznan The Angels track
En la taberna navegada del puerto de Untalparaíso
Husmeados x la Muerte kent fuma pipa de hueso
Mientras se ignora quien apunta estas líneas
Y mientras menos soy cada mes y más común ¡y ya!

26 de abril de 2009. Santa Cruz


*Un texto del que debo tomar distancia. Lo pongo por si alguien me da su opinión.

Martes, 14 de Julio de 2009 06:39. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Escritos del Huerto [ El ojo de Dios* ]

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Proverbios 15:3: Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos.

A esta hora cuando la vieja Luna no se muestra, cierta gente dice que un ojo vigila la noche, y yo aseguro que si no está allá arriba entre las galaxias, está aquí en el suelo del Huerto, en la calle, por debajo del cemento o de las piedras, entre las raicillas, pisoteado y ofendido de salivazos, sucio de polvo y basura de los que se libra con un par de parpadeos falaces, gracias a su pupila fuerte, fija y giratoria, de tal forma que cuando duerme, no duerme, aunque despierto parece despierto, pupila de animal de estepa que contempla en el añil profundo las migraciones de las almas encaminadas a un lejano hemisferio astronómico, un mirabel de agua que se turba de luz umbrosa en noche de luna menguante, sin ponerse triste ni melancólico, sencillamente una mirada que en pleamar se nos cuela en los sueños y nos levanta los párpados para espiar en el dormitorio, ojo siempre atento al paso de los relojes [ esos inútiles artefactos que no marcan más que el paso de los punteros ] sólo para no ser sorprendido por la campanilla que despierta a los dormidos que flotan en el agua de las sábanas, así que a una hora prudente se deja arrastrar por la resaca hacia su madriguera, cuenca compuesta de todas las cuencas, causa de que nadie lo ha visto, salvo el sonámbulo que ha vuelto murmurando la voz de la sombra y nos lo narra cuando al fin repliega los párpados, mirándonos abiertamente como si fuera un pálido calamar caído del oscuro cielo.

 

 

 

23 de abril de 2009. Santa Cruz

 

 

* Acababa de escribir el texto y de titularlo, cuando buscaba en Internet averiguar si algún otro escrito o cosa tuviera ese nombre, hallando muchos, di con esta noticia que, según se cuenta, ha dado la vuelta al mundo en pocos días. Dice así: «Hace poco descubrieron un calamar gigante con una longitud de 8 metros y que pesaba unos 500 kilos. Los expertos dicen que dicha especie de calamares (Mesonychoteuthis hamiltoni) puede llegar a los 14 metros de largo. Lo sorprendente de este caso es que cuando midieron el ojo de esta criatura, resultó de unas proporciones gigantescas: 11 pulgadas (28 centímetros) de diámetro».

Viernes, 24 de Abril de 2009 07:18. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Escritos del Huerto [ Vero Icono ]

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Signor mio Gèsu Cristo Dio verace
Or fu sì fatta la sembianza vostra?

Canto XXXI, Paradiso, La Divina Commedia

 

Este mes no he visto la Luna en su plenitud. Cuando la hallé el Viernes Santo entre las ramas de los olmos, ya era tarde, comenzaba a perder su ánima.

 

Nosotros veníamos por Diego Portales, desde el puente «San José de la Montaña» del estero Guirivilo.

 

Tal vez fue ella la que puso luz otoñal en el rostro de Francesco [ ¿o era el reflejo del nimbo de las velas de la sexta estación del Vía Crucis instalada en la esquina de Portales con Barros Grez? ]

 

Sin embargo nos atrajo la atención las faces de las devotas alrededor del retablo, retocadas por una sombra ineludible.

 

[ En ese momento pasó una pareja de inspectores municipales con antifaces de mármol silbando una melodía parecida a las flores de los difuntos ]

 

Fue cuando la Luna se encumbró sobrecogida sobre los olmos como el paño de Verónica.

 

 

20 de abril de 2009. Santa Cruz

Señor mío Jesucristo, Dios veraz,
¿Así era entonces tu semblanza?

Canto XXXI del «Paraíso» de la «Divina Comedia».

Martes, 21 de Abril de 2009 03:36. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura Hay 1 comentario.

Escritos del Huerto [ Croissant de Lune ]

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Versión definitiva.

Mientras niños y parvularias de la Comuna se juntaban esta mañana bajo las copas de los árboles de la plaza, sobre el césped, a celebrar el Día del Libro Infantil [ mientras príncipes y dragones de trapo dialogaban con ánimas del lugar, que los mayores filmaban con sus cámaras parecidas a sextantes ] la Tierra inclinaba su eje soltando en el cielo nubes leves, brisas suaves y un rocío estelar que humedecía las hojas de las arbustos, las de los libros y las naricillas de los pequeños. Después [ Florencia, Francesco, su nana Carla y yo ] nos íbamos a un restaurante de la calle Cancino a comer merluza de aguas matinales con ensalada de pepinos bañados en aceite de oliva de los oliveros de Lolol, que acompañamos con vasos de vino blanco. Francesco, vestido de arlequín, durante el almuerzo se ocupó de ensayar la onomatopeya inspirada en la figura del caballo negro que vio en el techo que sobresalía al lado izquierdo del escenario de los personajes del guiñol. Al caballo lo escoltaban gruesas letras puestas en desorden, también negras. Cuando anochecía, en el comedor [ mientras esperaban a que yo terminara de hojaldrar y hornear los croissants ] Francesco dio entonces en engarzar sílabas guturales que nos llegaban a los oídos con reminiscencias de antiguas lenguas de Ur. Por vaga curiosidad me asomé a la ventana de la cocina a mirar la noche. Por detrás de los cerros, donde imaginamos las sombras húmedas de la corriente de Humboldt, se alzaba la cuarta creciente de la Luna de otoño. Apenas lo oyó, Florencia comenzó a decir un versículo de la Biblia: «Y vi un caballo negro; y el que iba sentado sobre él tenía en su mano una balanza. Y oí una voz decir: Un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario; y no dañes el aceite de oliva ni el vino». Ahora desde la cocina viene el aroma horneado de los croisants mientras Francesco le pone pasitos a su caballo imaginario, chasqueando la lengua, en su original comedia de títeres.

 

02 de abril de 2009. Santa Cruz

Viernes, 03 de Abril de 2009 07:28. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Escritos del Huerto [ La Higuera ]

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Con la Luna nueva volvía a sentirse en el aire de la noche la presencia de aves, a verse extraños visos, y la dificultad de distinguir las ondas frescas que serpentean anunciando otoño, de las estelas del averío azaroso, si bien se oían [ al menos dentro del pecho ] los golpes de ala de la hora de aojadoras y brujos, por lo que nos guardamos temprano con nuestro Francesco. En lo alto, antes de cerrar la puerta, vimos pasar las constelaciones como bandadas de ángeles que llevan por el cosmos noticias del Huerto.

 

Cenamos con las cortinas corridas, silenciosos a la luz de una vela.

 

En los vidrios de las ventanas se estrellaban pequeños blandos cuerpos.

 

En el comedor el tic tac del reloj de péndulo que perdió uno de sus punteros, se oía como el tranco del viejo de cachava que pasa a medianoche por el pasaje hacia las casas de campo.

 

Cuando me disponía a levantar la mesa, llamaron desde el cercado.

 

Era Nuestro Señor que venía por higos.

 

«La próstata», dijo. «La próstata».

 

«Sí, claro», y lo invité a entrar a la casa.

 

Florencia fue al Árbol en cuyas ramas ahora se hallaban los avechuchos.

 

Nosotros que los vimos desde la puerta de la cocina, alzamos los brazos para espantarlos.

 

Volaron llevándose los higos.

 

Nuestro Señor, pálido, cansado, quejumbroso se sentó en el sillón de mimbre de la pérgola. Florencia, solícita, le abrigó la venerable cabeza con un chullo y las piernas con un paño de alpaca.

 

Arriba, debajo del cielo, el alboroto disputaba los frutos del Vicio y la Concupiscencia.

 

29 de marzo de 2009. Santa Cruz

Lunes, 30 de Marzo de 2009 01:37. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Escritos del Huerto [ Palabra contra la Muerte ]

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A..esta hora de la noche [ cuando la oscuridad nos torna al punto de partida ] no se me ocurre otra cosa que escribir que al fin de cuentas se está solo, diluido, con la muerte al frente, al lado y dentro, en lo íntimo y en el sueño.

 

Que sencillamente se vive porque no se tiene más argumento que la estrella que se ve sobre el horizonte cuando se voltea la vista antes de cerrar la puerta de calle y la que se alcanza a divisar sobre el cerro a través del resquicio de la cortina en la ventana, al alba.

 

Una estrella que posiblemente esté sólo en la retina de los ojos, mojada a veces, o a veces roja o sucia de polvo del camino por el que nos lleva la muerte.

 

Un camino andado en mi juventud que al comienzo lo vi futuro y con los años ha resultado pasado borroso, hasta el punto en que se me confunde el paso al no saber si vengo o voy y si esta gente ya está muerta o todavía fresca.

 

La gente no siempre tiene que heder o andar en los huesos ni tiene que ser incorpórea como la brisa helada, para estar muerta.

 

El hielo que a ratos me estremece me ha puesto suspicaz con mi tiempo, con mi agenda y mi buen día, vecina y mi buen día, vecino.

 

Mis vecinos al mediodía gentilmente han colgado un cesto con racimos de uva tinta moscatel en el cercado de agudo hierro negro.

 

El cercado es el linde del Huerto donde Florencia me ve con sus ojos verdes y Francesco estrena sus primeras palabras.

 

En fin [ para no hablar más de la muerte ] me despido de este escrito con una de su novísimo vocabulario:

 

Diente.

 

 

27 se marzo de 2009. Santa Cruz

Sábado, 28 de Marzo de 2009 21:10. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

El secreto

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Aquí estoy de vuelta de vacaciones. Gracias por su comprensión.

Sé que debo guardarlo. Por lo demás, ¿de qué valdría ahora decirlo? A lo mejor, mirándolo bien, ha de haber sido alucinación o imaginación viva de aquel lejano invierno. De cualquier manera, de buena gana me habría desembarazado de su mala compañía ya qué tiempo. Digo «mala compañía» porque me ha hecho medroso en el habla, escurridizo en la amistad y avispado en el sueño, pues es muy capaz de hablar por mi boca cuando duermo.

 

Como ocurrió una noche de verano [ estación del año en que la gente suele desvelarse ] en que me despertó la sensación en la garganta de un cuerpo que forcejeaba para salir, el que me contrajo el estómago y me dilató la garganta, hasta que finalmente lo arrojé por la boca.

 

Destemplada sonó aquella voz intrusa en la casa hundida en el silencio de la calurosa noche. Sin embargo nadie la atendió, como no atendieron el resoplido de una lechuza venido desde los lindes. Los durmientes siguieron siendo la oscura cuerda del violonchelo de la nocturnidad.

 

Mas, ¿cuál es el secreto?

 

Antes debo decir que el secreto es mi primera experiencia del secreto, el haber oído lo que no debía oír, haber visto lo que no debía ver y haber estado en un lugar a una hora que no correspondía.

 

Muchas veces he pensado [ como nada está claro acerca de nuestras existencias después de esta vida ] que los secretos se quedan rondando alrededor del cuerpo frío hasta que la brisa que entra por una ventana, los avienta, y se van buscando nueva residencia, porque un secreto ante todo es un ente vivo por antonomasia, a pesar de su carácter agazapado.

 

Por tanto es importante saber que son bichos malditos hechos para aislarnos.

 

Es lo que éste ha hecho conmigo.

 

Lo otro a saber es que son cosas de Dios ya que Dios mismo es un absoluto secreto. Con esto no quiero sugerir que Nuestro Señor es un bicho maldito, pues tal irreverencia jamás saldría de mi boca. Por eso inmediatamente aclaro que los secretos nuestros no tienen nada que ver con la purísima naturaleza de nuestro Creador. Lo mismo ocurre con nuestros espíritus y el Gran Espíritu. Cuando Moisés escribió que Dios nos hizo a su semejanza, quiso decir que nuestro espíritu puede llegar a ser semejante al de Él según nos comportemos, como un gran secreto que se nos va revelando.

 

Es decir, la tercera cosa importante a saber es que el secreto contiene luz y la luz, que es hija de la oscuridad, sólo se desvela en la oscuridad.

 

Y lo cuarto y último que se ha de tener muy en cuenta es su naturaleza sui generis, por lo que jamás se evidencian si se llega a revelarlos.

 

Por ejemplo, si digo que aquella noche de invierno en que despuntaba mi adolescencia, me enteré de que tres de mis tías eran brujas, que las oí mentar conjuros mientras se sahumaban debajo de sus largos faldones negros, y que horas después llegaron sus maridos borrachos, llorando desconsoladamente, buscando el regazo hediondo a humo picante, no me lo creerá nadie, como ocurrió entonces, cuando se los conté a todos los miembros de la familia reunida en la fiesta de San Juan, los que se rieron de la ocurrencia, con los cuellos hinchados, incluso las brujas que venían entrando [ que predijeron mi carrera de escritor ] me abrazaron y me regalaron sus secretos caramelos de los que me hice adicto, especialmente deliciosos cuando participaba de sus domésticos aquelarres.

 

Pero todo esto [ como se ha de suponer ] se me ha confundido con la literatura.

 

20 marzo 2009 Santa Cruz

Miércoles, 25 de Marzo de 2009 16:15. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Cifrada solución al enigma del Valle de Nazca

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Atraído por la foto de la portada, acerqué la mirada al hueco rectangular del quiosco y pedí, hacia al interior, el diario cuyo nombre hasta ese momento me era desconocido.

«Quinientos pesos», dijo un rostro de mujer en la penumbra.

Por la vereda di unos pasos antes de abrirlo en las páginas centrales.

En la de la izquierda se hallaba la foto con el artículo y en la de la derecha unas instrucciones dirigidas nada menos a mi nombre, las que yo debía cumplir al pie de la letra.

Inmediatamente junté las hojas para ver la portada, la fecha, el número de edición, que eran el 1 del año I, luego volví a leer las instrucciones.

Era inevitable que yo quisiera saber si había más ejemplares en los otros quioscos. Pero los suplementeros ni idea tenían de su existencia. Una torpeza de mi parte habría sido si los hubiera mostrado el ejemplar que iba perdiendo la tinta.

«Un fantasioso», habrían dicho, seguro.

Volví al quiosco pero confundí la esquina con otras.

Y todo se puso peligroso.

Ahora se trataba de no perder la calma, de plegar el diario y llegar a casa a pedir ayuda.

Mientras el contenido de las hojas desaparecía.

Temeroso de recibir un castigo de una Justicia Inmanente, me senté en un escaño de la vereda a rescatar las palabras del artículo.

La foto ya se había esfumado.

Con dificultad copié las palabras que pude ya que en pocos segundos el diario quedaba convertido en un fajo de cuartillas vírgenes.

Entre las palabras se hallaban algunos nombres de tótem de las Trece Lunas, uno que otro del Olimpo, unos de los animales dibujados en el Valle de Nazca, de las estaciones del año, de fenómenos de la naturaleza y de planetas.

En cuanto a la foto, a decir verdad, no tenía gran relevancia, ni las instrucciones me parecieron muchas, aunque muy extrañas.

De la primera ya se han enterado. En las otras se me pedía que recortara cada una de las palabras con tijera y que echara las tiritas de papel en una calabaza seca [ previamente vaciada de su pulpa y semillas ] luego que las sacara una por una, componiendo oraciones de cinco sustantivos en la mesa, y que no hiciera más comentarios. Que dejara a los espíritus que nos acompañan a que ellos alumbraran la búsqueda de la solución del enigma del Valle de Nazca.


Y éste fue el resultado:

 

un Cóndor de [ el planeta* ] Urano perseguía un Colibrí mientras un Halcón de [ la cetrería de ] Artemisa los observaba

una Tortuga que venía con el Invierno a cuestas le dijo a un Caracol que en Creciente es cuando oficia [ su ritual ] la Iguana con su a
labado seas y su venid venid

entonces un Conejo le dijo a la Araña que se cuidara de Saturno en el Arcoiris de Yacumama

mientras sobre una extensa Quemadura dibujaban [ sencillas gentes ] estas Incógnitas Líricas Líneas de Arena

 

17 de febrero de 2009. Santa Cruz.

*Las interpolaciones son del autor.

Originalmente el resultado fue éste:

un Cóndor de [ el planeta* ] Urano perseguía un Colibrí un mientras Halcón de [ la cetrería de ] Artemisa observaba los

una Tortuga que venía el con Invierno a cuestas dijo le un a Caracol que en Creciente es cuando oficia [ su ritual ] la Iguana su con alabado seas y venid su venid

un entonces Conejo le dijo a la Araña se que cuidara de Saturno el en Arcoiris de Yacumama

mientras una sobre extensa Quemadura dibujaban [ sencillas gentes ] Incógnitas Líricas Líneas de Arena estas


Sábado, 21 de Febrero de 2009 07:03. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

La araña [ Sacrum fiere ]

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Una araña ha hecho nido en mi cabeza. ¡En mi cabeza!

Hoy me la he visto en el espejo, he visto su corona de ojos que miraba mi ridículo par de ojos, demasiado cerca y demasiado lejos, me la he visto en mi cabeza en el espejo, peluda, con mis pelos confundida, con mis ojos, con mi cabeza su cabeza, sin atreverse a decirme nada, ni yo tampoco.

Pero poco a poco hemos venido acostumbrándonos uno al otro, congeniando, poniéndonos de acuerdo en una y otra materia, a tal punto que ya somos una sola araña que cada noche urde un velo con hilos tan sutiles como los del vellón de la ilusión.

¿Hasta cuándo?

Hasta que llegue el momento en que sea la única labor que yo conciba en el mundo y lo único que vean mis numerosos ojos y lo que recorra con mis ocho peludas patas.


Es decir, cuando sea Dios



07 de febrero de 2009. Santa Cruz.

 

Domingo, 08 de Febrero de 2009 06:20. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Oceanus Borealis

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Havet *

Jag står framför havet.
Där är det.
Där är havet.
Jag tittar på det.
Havet. Jaha.
Det är som på Louvren.

Göran Palm, de Världen ser dig (1964).

He venido hasta el mar. Ahí está. Simplemente me ensancha las pupilas, las desborda, y en mis oídos domina sobre el zumbido del Universo, domina mi razón, sin embargo a mis pies viene con su flujo en juego, aunque en mi pecho es oscuro. Oscuramente desciende al abismo de mi intimidad donde el alma se acurruca, donde flotan restos del Edén y de viejos navíos. Y nunca acierto a decir la palabra precisa. Únicamente me llega su espuma, su salmuera. Es que antes de mí estaba el mar, sólo el mar, incluso antes del mismísimo Dios. Cuando Dios emergió de las aguas y vio el mundo, respiró hondo y dijo: «Hágase el Caos». Pero el mar vino, lo golpeó como si golpeara un escollo, hiriéndolo gravemente, y Dios se hundió en el agua con su nocturna cabeza calva de lobo marino, listo para morirse. Enseguida vinieron escualos y pececillos y lo destrozaron a mordiscos [ los pececillos se comían los restos desprendidos de las grandes mordidas ] Después aparecieron albatros, petreles, gaviotas, muchas aves, muchos ángeles pelágicos y serpientes mocasines, pues la Muerte es hacendosa, un asesino que se cuida de borrar las huellas. Finalmente sólo quedaron las olas, la sal en el aire, un minúsculo arco iris como la pinza de un cangrejo cromático, y ése fue el Cielo. Así es el mar. Y ahí está el mar. Oh el mar. No compararía mi impresión con el asombro provocado por las increíbles obras de arte del Louvre, pues si Dios fracasó en su intento de recrearlo, no nos queda más que deponer toda esperanza. Aterido, callo y recuerdo la vez que estuvimos en Marte y dijimos: «Vamos al Oceanus Borealis», y tomamos nuestro vehículo, un trineo de cuarzo, y nos marchamos, tomándonos tres noches, las de aquel planeta, pero era un mar oscuro, barroso, frío, sin olas pues carecía de pleamar por sus lunas enanas, y sus aves se asemejaban a las nostalgias. Encendimos velas, guardamos silencio esperando el silbido del viento que vino tosiendo y embriagado con ron de las almas de piratas muertos en el Caribe. Era hora [ se leía en el ambiente ] de que emigráramos. Para ello bastó con bajar los párpados, con morirnos un poco, con dejar pasar la materia oscura por los canales de la sangre. En silencio nos bajamos en alguna calle de la Tierra. Tomamos el autobús a Bucalemu [ en un sueño nuestro amigo Jorge de Estocolmo nos traía en su jeep rojo recién comprado ] Pronto hemos llegado al mar. Mas no sé por qué yo estoy solo, sin Florencia, sin Francesco. Quizá también los he soñado. O si no, el mar me está soñando. Como sea, soterradamente siento que alguna vez fui un gigante lo suficiente grande para haber merecido en los primeros meses de mi vida esta matriz azul. Y si fue así, entonces he de haber sido dios en una lejana era, un dios que derivó en hombre, por eso todos mis sentidos están ahora ciegos. Pobre hombre. Si no fuera por la leve inquietud altísima en el fondo de su íntimo ser que le ha motivado estas líneas, estaría bien muerto.

1 de febrero 2009 Playa de Bucalemu.

* Yo estoy frente al mar./ Allí está él./ Allí está el mar./ Yo lo miro./ El mar. Pues, sí./ Es como en el Louvre.

Lunes, 02 de Febrero de 2009 05:43. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Lamentación de Adán

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Traslación del escrito hecho con signos cuneiformes en una tablilla de arcilla que se encuentra en el Museo de Santa Cruz [ en un lugar secreto del museo ] Al pie de la traslación, hecha en 1857, sólo hay un par de iniciales: J.O.

Aún recuerdo el dolor del desgarro vivido a la salida del Edén y el placer negro del pecado. Un estremecimiento de intemperie y de proscrito, un vacío en el estómago, náuseas, demacración repentina, mucho miedo, desvelo y la voluptuosidad prendida entre las piernas, como orinado, mientras el Sol se iba alrededor de la Tierra, confundido, ya por la orilla de un crepúsculo, ya por la de una aurora, porque mi pecado cerraba las puertas del mundo, el Poniente y el Oriente, hasta que el áurico astro cayó en el Polo Norte en una larga noche blanca donde los ángeles terribles de Dios me espiaban cuando yo en mi lujuria recién despertada iba por el témpano a la cita con la Muerte, pues en el exilio, como te muerde la abstinencia, se desnuda uno con ligereza, y la Muerte lo sabe, por eso me observaba con ojos de perra, vestida para ser desvestida, dispuesta [ hembra en celo ] así entonces, hambriento [ siendo hombre ] le arrancaba los trapos sucios. Sus carnes en estado de lumbre deseaban mis manos que se habían suavizado en el oficio de la escritura y las oraciones, y yo [ ciego de placer ] un demonio era por el fuego que tenía entre las piernas y por el infierno en mis ojos. Mucho era el placer, ese dolor, y ahí, ante al muro sucio de graffittis y orines, entré en la Muerte hasta hacerla aullar. Era una lengua que lamía el aire y retorcía el cuerpo, blasfemando contra los moradores de mi abandonado hogar, nombres de ángeles y sacerdotisas, con harta furia en los ojos, ramera y ninfómana, tirando mordiscos, hundiendo las uñas, mientras se deshacían sus huesos, mientras la recorría mi lava que la helaba por dentro, desmayada, entreabierta la boca, con sus dientes rojos de sangre, rendida junto a mi cuerpo erecto, mojado de saliva y sudor, y yo con la mirada perdida, vacía de esperanza, emparejado con ella.
Domingo, 25 de Enero de 2009 01:07. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Erzsébet Báthory, a la luz de la séptima luna

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El tributo que se paga, sólo corrobora su culpa.
SLAVOJ ZIZEK

Ayer [ en la tarde de la séptima luna ] estuve en la biblioteca «Daniel Barros Grez» hojeando una vieja enciclopedia de alrededor de cinco mil páginas, a dos columnas, muy ilustrada, escrita en fuente romana del tipo Garamond. La había abierto en el vocablo Brujería motivado por una conversación en susurros que dos sacerdotes llevaban en el autobús. Uno le soplaba al otro en el oído un secreto de confesión. Una de sus fieles soñaba con rituales sangrientos en cada noche de luna creciente y se levantaba sonámbula a mirarse en un gran espejo circular que fuera del sueño no lo había ni en su dormitorio ni en toda la casa. El otro le aconsejó ir a la biblioteca a buscar información en una enciclopedia que se hallaba en el anaquel del fondo, cubierta por viejos libros de trigonometría. No sé quién llegó primero al voluminoso libro. Las hojas estaban desolladas de tanto hojearlas con dedos ensalivados. De la brujería se hacía una larga relación de sus orígenes, rituales y pactos, ilustrados con símbolos y grabados del Medievo en los cuales se representaban mujeres montadas en escobas, o en aquelarres, o sometidas a las ordalías del Tribunal del Santo Oficio. De pronto mis ojos se detuvieron en una imagen oscura, cruzada de lado a lado por un horizonte celeste, cuya luz acrecentaba la lividez del fondo y el morbo del macho cabrío de cornamenta aureolada con ramas al modo de un fauno, sentado en el centro de la escena, rodeado de mujeres de hombros desnudos. No pude saber de su origen o autoría pues donde debía estar la nota, faltaban trocitos de papel. Sólo unas cuantas sílabas, como éstas: Fra...Go...el... y otras por el estilo. En fin, tal era el embrujo, que a los segundos de estar contemplándola, me sentí próximo al ruedo pecaminoso, lo que no pasó inadvertido al Sublime Terrible que puso su ojo derecho hacia mí, como si hubiera percibido la templanza de mi ánimo, pues con gusto le hubiera dicho que no era su facha la que me había traído a esa estancia de la penumbra sino aquella luna en cuarto decreciente. Pero pronto recapacité y acabé la lectura y me vine a casa sin haber sacado prácticamente nada que me aclarara el sueño de la desdichada. De vez en cuando yendo por la vereda alzaba la vista para contemplar la luna menguante como se mira a alguien que se le ha perdido la confianza. Silencioso, lento, estuve durante, antes y después de la cena. Después, en la cama, se me fueron bajando los párpados. Abajo, muy abajo, alumbraban antorchas de cebo el sótano de un castillo sangriento. El castillo sangriento era inicialmente una oración gramatical que se me apareció en la mente mientras yo descendía en el sueño; fue enunciada en una novela de Julio Cortázar por un comensal gordo en el restaurante Polidor, de París: Quisiera un castillo sangriento. Seguramente se debió a que los sueños y las historias en algún momento se conjugan debido a que tienen sus soterrados enlaces, pues de otro modo no habría sido posible la pesadilla recurrente de la pobre penitente. Es decir, su delirio nocturno bien podía ser el reveno de una lectura o de una charla oída por descuido de los mayores en su infancia. O bien era la flor negra de la memoria colectiva cuyas raíces se hallan, en este caso, en el año 1600 y tanto, en el castillo de Čachtice, en tierras de Hungría, donde príncipes y condes analfabetos montaron el más terrible de los tinglados para condenar a una mujer que los superaba en cultura y en arrogancia, la Condesa de Transilvania. Al enterarme de ello, subí corriendo en mi sueño por las gradas de piedra para decirle a los sacerdotes infidentes que no era necesario exorcizar a la mal soñadora y, de paso, para argumentar a favor de la dama de Čachtice; mas éstos se hallaban reunidos con el conde Thurzó, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik, entre otros, constituidos en tribunal de la Santa Inquisición, con las miradas volcadas en la página del aquelarre de la enciclopedia abierta sobre una amplia mesa, corroborando el ciclo lunar apropiado de las herejías de la inculpada. Y así como sentados estaban ellos, expeditivos, armando con esa imagen y las confesiones de lastimosos testigos [ Ficzkó -su mayordomo-, sirvientes y doncellas ] de las mentiras, la mayor de ellas: la canallesca verdad de los inquisidores, que es la verdad de los hombres acerca de esta condesa, ahí estaba yo, dejándola sola, saliéndome del sueño, con la esperanza [ mea culpa ] de que este escrito llegara a la Erzsébet Bárthory de nuestro tiempo, en la próxima séptima luna.

 

15 de octubre de 2008. Santa Cruz

Miércoles, 14 de Enero de 2009 00:21. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

La barca

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Se ha dicho en el pueblo que ninguna barca puede navegar si tiene tablas de madera del bosquedal de la imaginación, velas confeccionadas en los telares del viento y por remeros, pétalos de la rosa de los sueños.

En carta al diario hemos objetado la premisa por la contradicción que contiene, pues si toda barca es un vehículo flotante que se utiliza para transportar personas, animales o cosas, navega aunque las tablas sean de madera del bosquedal de la imaginación, las velas hayan sido confeccionadas en los telares del viento y los remeros sean los pétalos de la rosa de los sueños.


Como se esperaba, la carta ha causado revuelo. Los fundamentalistas, o sea, los tesoreros municipales, amenazan con quemar el Gran Diccionario del Astillero si no renunciamos al Tractatus de Petrus Hispanus.

Por de pronto, lo peor es el efecto mariposa que su ira ha causado al otro lado del planeta:


Toneladas de fuego bíblico caen sobre Biblos.

06 de enero de 2009. Santa Cruz.

Jueves, 08 de Enero de 2009 15:40. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Noctis Labyrinthus

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y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...,

Lo Fatal, Rubén Darío

Tirados en la cama, en vano esperamos la brisa fresca del atardecer. Florencia que había dejado abierto el libro sobre su pecho, cerró los ojos, pero el sueño no atendió la señal de los párpados. Cuando el ruido de la calle se apagó, supusimos, o sea, supuse que era pasada la medianoche [ la ventana la teníamos de par en par ] Harta del peso del libro [ o del bochorno ] Florencia se dio vuelta a ponerlo sobre el velador, entonces se lamentó por la hora que era, y me volvió el rostro para el beso y no demoró en meterse en su sueño. La abracé porque en la próxima espiración me dormiría, no iba a dejarla sola. Sigilosa buscó mi mano, me arrastró en su viaje.


Afuera, mientras descendíamos con nuestra barca en el suelo pedregoso de Utopia Planitia, una bruma calurosa espesaba la atmósfera y empañaba la luz de las ventanas circulares de las cabañas pirenaicas de los colonizadores de Marte.

Una amiga, la señora Ylla, vino a saludarnos en cuanto sintió posar nuestros pies en la fina arena de la pista de navegación. Ella vivía refugiada en aquellos peñascales desde que decidió abandonar a su marido, el señor Yll. Su única compañía era el sueño en el que conoció a Nathaniel York, asesinado con una de esas armas siniestras que disparan enjambres de abejas doradas la noche que, tras apearse de su nave terrestre en un mar seco, iba camino a la orilla donde tenían su vivienda la Sra. Ylla y el Sr. Yll [ según la historia que conocimos en otro sueño y de la cual no voy hacer más cuento ]

Su nueva casa era ahora una cabaña pequeña, rodeada de árboles floridos y hálitos de colores que ascendían a los aleros. En su interior, había un estrecho comedor, donde se hallaba el hornillo de ondas, un tocador en un corto pasillo, y un dormitorio, que era la pieza mayor de la casa. En un pedestal reposaba el acuario esférico sonoluminiscente que aclaraba la habitación y que seguía a su dueña a todas partes. No había jaulas de plantas como es común en las viviendas de la colonia. Sólo barras y láminas de cristal que pendían del techo donde se almacena, en unas, las ondas benignas de las visitas y, en las otras, los sueños [ en una de éstas guardaba el sueño con Nathaniel ]

Sencilla y gentil como siempre, nos agasajó con café de sicómoro y buñuelos egocéntricos que ella misma amasa en su batea de madera de manzano y hornea en el hornillo de ondas.

Anochecía cuando nos despedimos en la puerta, juntando verticalmente las manos, apenas rozando las palmas, mientras desde lo alto éramos observados por el par de lunas. Después la vimos a través de la ventanilla allá abajo antes de enfilarnos hacia occidente, en busca de la tierra prometida, en la región de Noctis Labyrinthus [ En realidad ignorábamos con qué nos enfrentaríamos una vez alcanzada la consumación como asimismo quién nos había empujado a este viaje ] Florencia apoyó su cabeza en mi hombro celebrando el candor de la señora Ylla, después se puso a tararear una canción desconocida.

Hicimos escala en Arabia Terra para pertrecharnos de raciones de trigonometría cultivada en el descampado [ Siempre hemos dicho que no hay como los astrolabios de ciego de esta zona ] porque al entrar en los Valles Marineris las turbulencias podrían extraviarnos y llevarnos a otro planeta. Pero la región de Arabia Terra pasaba por un mal momento, tormentas de ánimo insondable la encendían, de modo que no nos detuvimos más de lo necesario.

El cosmos esa noche estaba limpio, despejado de dudas y certidumbres. Se veía cerca la Tierra, tal como yo recordaba a la Luna en nuestra ciudad, sobre el cerro Apalta. Podía asegurar que sentía su humedad, el murmullo de los árboles, el rumor de la gente.

Deliras, dijo Florencia, porque a ella no le gusta la nostalgia. Bien sabes, cariño, que esa bruja es transgénica, por lo tanto, genera vesania, me advirtió.

Mi risa aleteó en el cristal de la barca.

Lejos, allá, alboreaba la Astronomía, y en la limpidez del espacio sideral, relucía la materia oscura y la voluptuosidad de las bandadas angélicas [ que suelen verse como sombras en la superficie de los océanos de la Tierra ]

Al mediodía una corriente nos cogió avisándonos que entrábamos en los cañones del Valle. Tuve que disminuir la gravedad del momento para ir sólo a unos cuantos pies del suelo.

Era sorprendente ver los deslumbrantes rojos de las paredes, los azules de los bordes de las rocas, los verdes de los embasamientos y la rigidez de hielo de la atmósfera.

De vez en cuando entrábamos en brumas frías, cargadas de voces y relámpagos que venían de las oquedades.

Debido a la niebla matutina, tuvimos que guiarnos con el astrolabio en el descenso.

En Ganges Chasma nos abandonó la barca. Nos tuvimos que resignar a pasar una noche insomnes, caminando.

Amanecía cuando llegamos a Ophir Chasma.

En los depósitos aluviales, junto al muro de un cañón, nos topamos con un campamento de beduinos cuyos camellos tenían tres jorobas. El menos arisco nos invitó a subir a una de sus cabalgaduras a cambio de mis relatos peregrinos. Alcancé a contarle quince, y nunca dijo una palabra ni levantó la cabeza. En Tithonium Chasma, antes de despedirnos, le comentamos nuestro destino, tampoco dijo nada, se limitó a tomar las riendas de su camello y se despidió alzando la mano. La manada amiga continuó su tranco hacia otros sueños errantes y nosotros decidimos cruzar la meseta que se nos apareció en el camino, lo que nos tomó la noche entera, y esto vieron nuestros ojos al alba:

Enormes montañas cuarteadas como por sable sideral se apilaban junto a mesetas y muros, por cuyas estrías se insinuaban pasajes y túneles.

Aquello era sin duda Noctis Labyrinthus, la Encrucijada del Mundo.

Gritamos de furor, y nuestros gritos planearon sobre los socavones y se perdieron tras los cráteres y las filosas cumbres.

Después, cuando nos hallábamos echados sobre una roca lisa, descansando, de ver aquel entrevero, se me ocurrió pensar que en alguna remotísima era, profundos ríos se vinieron en crecida con sus olas desde todas las cumbres nevadas del planeta y cuartearon las montañas más alta del Universo, pero luego, por el calor que se había desatado, antes de llegar al mar, se evaporaron dejando aquellas heterogéneas formas, aquellas extrañas fisuras. O simplemente fueron raudales de volcanes enloquecidos cuya lava se enfrío con la noche muerta, por orden de los Espíritus de los Confines del Universo para impedir que el Infierno inundara el espacio sidéreo. O si me apego a la versión de Florencia, fue ahí donde el recelo de Caín vertió la sangre de Abel.

Reemprendimos la caminata.

Tres noches y dos días caminamos por esos desfiladeros y umbrías. Al anochecer del sexto de nuestro viaje, acampamos cerca de uno de los volcanes de Tharsis. Se podía divisar la claridad de las ciudades del interior de Noctis Labyrinthus debido a que la atmósfera estaba limpia de bruma de polvo de hielo. Sólo entonces, para reponer las fuerzas, dormimos.

En la mañana desayunamos tortillas que nos vendió un monje del Edén que iba a Tell al-Muqayyar, en el Lejano Oriente, en el extremo sur de Arabia Terra.

Desayunados, nos encaminamos por la Ruta del Destino que iba por entre extensos viñedos y plantaciones de árboles frutales. Una bandada de tórtolas se refugió en el follaje de un castaño. Al fondo, golondrinas volaban y chillaban alrededor de la casona de una hacienda.

Era la hora de la siesta. El calor arreciaba. Hasta que llegamos a una encrucijada donde se leía: hacia el Oeste, el Ayer, hacia el Este, el Mañana, hacia Norte, el Ahora, hacia el Sur, lo Incierto.

Tomamos la dirección de la Santa Cruz, la ciudad señalada.

El calor era insoportable pero sus habitantes eran cordiales, se paraban a ofrecernos frutas de sus huertos, aunque advertíamos la autocensura.

Cuando pasamos por la vereda donde está ubicada la biblioteca municipal, inesperadamente Florencia entró a pedir prestado un códice que reúne crónicas de Marte. No dio razones ni quise pedírselas.

La noche se nos vino cuando aún nos hallábamos tirados sobre la cama.

Florencia dejó abierto el códice sobre su pecho, cerró los ojos, pero el sueño no atendió la señal de los párpados, seguíamos oyendo el rumor de la calle, que en algún momento se extinguió para dar paso al de los astros.

Texto pasado por taller

21 de diciembre de 2008. Santa Cruz.
Miércoles, 07 de Enero de 2009 04:06. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Dios, aquel sol blanco

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Texto pasado por taller

Cuando esperábamos que el viento del norte trajera a punta de vendaval la lluvia gruesa y fría que hace temblar los vidrios de los ventanales y sacude los aleros [ según suele ocurrir en los meses de julio y agosto ] Cuando habíamos guardado en los baúles del desván la ropa ligera del verano y puesto en los roperos lanas y abrigos, botas, frazadas y mantas, una ola de calor se nos empezó a venir esta semana por las calles, la que fue aumentando con los días [ como hemos de imaginar una bola de nieve en el planeta Marte ] alcanzando la de hoy el tamaño de un tsunami que entró por las ventanas con un tufo de horno [ cuando abres su puertecilla y te da en el rostro ] por lo que antes que dieran las 10 AM, lo poco que nos habíamos movido, ya nos tenía extenuados. Inútil era pretender hallar en el cielo una mota de nube que no fuera la luz blanca, o la bruma al volver la vista al interior de la casa, sumidos de repente en el desamparo, ciegos. A Dios gracias pronto íbamos emergiendo de la oscuridad, nosotros y las cosas de la sala, y si volvíamos la vista fuera, era nomás para confirmar la visión en las hojas de los árboles guarecidas a la sombra del follaje, y en los siempre inquietos gorriones. En la radio local una experta cosmetóloga advertía del peligro de exponerse al sol entre las 10 y 16 horas, y que de hacerlo, usáramos bloquedores o filtros solares, cuidado, un filtro puede tener un muy alto Factor de Protector Solar, sin embargo no protege contra la radiación ultravioleta tipo B, mire, que para obtener una protección apropiada (o sea contra los rayos ultra violetas tipo A y los ultra violetas tipo B) es recomendable el uso de pantallas solares con ingredientes de amplio espectro, entre otros: zinc oxide, benzophenones y cinnamates, los Tres Ángeles de la Guardia de la epidermis. Lo de los ángeles, por supuesto, no lo decía la experta cosmetóloga de la radio. Después: a más de estas cremas protectoras, continuaba, usáramos gafas oscuras, chupalla de ala ancha, ojalá estilo charro del Norte, y camisa de manga larga, y bebiéramos dos litros de agua al día, mínimo, si no queríamos correr el riesgo de deshidratación o cáncer a la piel. Es lo que decía la experta en la radio. De ahí que resultaba un poco difícil a que a alguien [ si se lo pensaba dos veces, añadamos la sofocación ] se le hubiera ocurrido salir siquiera hasta la esquina. Sin embargo uno de nosotros tenía que ir al centro por provisiones, un bidón de agua, naranjas, pan, yogur para el pequeño, y los consabidos protectores epidérmicos. Primeramente la intención fue ahorrarme las monedas caminando las siete cuadras a lo que renuncié en los cien metros cuando sentí que el calor me arrebataba el agua del cuerpo, incluida la saliva y las lágrimas [ recordé las plantas de las oficinas públicas que nadie riega expuestas constantemente al calor de las hélices de un enorme calefactor ] Entonces hice parar un colectivo cuya manija había que tomar y soltar pues quemaba, asimismo su asiento de cuyo respaldo traté de alejar la espalda. El chofer del automóvil en vano llevaba las ventanillas abiertas porque en lugar de aire fresco entraba desfachatado el efluvio calimoso. La radio anunciaba 33 grados a esa hora y se esperaba que alcanzara a los 35, después del mediodía, usted que nos está escuchando, ya sabe, siga las recomendaciones del Ministerio de Salud, tome las providencias del caso, no se exponga, en especial entre las 10 y las 16 horas. Seguía luego el tema del cáncer y las cremas, la propaganda, y en medio del sopor, el deporte. Mientras tanto la reverberación del pavimento de la calle me hería los ojos, mejor dicho, dentro, en la corteza cerebral. Era como aquella pinchadura en la retina de los celestes días de mi infancia, causada por la basurita alojada en uno de los ojos externos, aunque ésta [ la de ahora, la del ojo en la corteza cerebral ] era más molesta, por la impotencia de no poder hacer nada, pues aunque viniera mi hermano Luis con una artesanal pinza de papel a sacar la pajita luminosa, no hubiera podido, ni un médico, salvo que quisiera hurgar en mis neuronas. Miré al chofer a fin de comentarle lo de la marejada abrasadora, no obstante me contuve al verlo oculto en las gafas de sol, dispuesto a oponer resistencia a la ceguera que diariamente lo exponía su trabajo, llevando los párpados abajo y, al parecer, que su otro yo, el menos expuesto a la irradiación, condujera. Con premura me apeé del colectivo en una esquina, bien me hubiera venido un diario para ponérmelo sobre la cabeza al cruzar la calle. Luego me fui guareciendo de los rayos solares apegado a las paredes de las casas, buscando la mezquina sombra de los aleros, teniendo que salir al sol de cuando en cuando porque otros iban por la improvisada vereda [ volví a echar de menos un diario ] Hasta que entré al supermercado donde penden del techo resplandeciente enormes y activas hélices como si fueran helicópteros de guerra malheridos por las ondas fatídicas del cielo y rematados por las ráfagas que se cuelan por las amplias puertas que los clientes abren y cierran. En todo caso no dejaban de expandir frescura, así la sintiera como la muerte, me refiero a la que imagino en la carne de los moribundos de la guerra, contrapuesto al fuego líquido que aflora de la rotura profunda hecha en su cuerpo por una bala o una esquirla o una bayoneta. Es lo que sentía en el supermercado a medida que se me enflaquecía el esqueleto con una sequedad helada y sudorosa. Entonces decido darme prisa por ir a la caja a poner las mercaderías en la banda negra. Solemne atiendo la suma que aparece en la pantalla luminosa mientras saco la tarjeta magnética de la billetera, la sostengo entre los dedos a la espera de la señal de la cajera, ahora la paso por la ranura, dispuesto a dar otro corte si es necesario, confirmo, marco el código, aguardamos, castañetean los dígitos, dejan la huella de sus dientes oscuros en el papel que asoma de la máquina registradora, gracias, gracias, y ya, vamos, vamos, coge las bolsas de plástico, rápido, vamos, busca la salida, cuida de no resbalar, rápido, rápido. Con gusto habría sonreído por la ocurrencia sino hubiera sido por la tirantez de la piel pegada a los puntos craneométricos. Afuera, en el portal del supermercado me detuve, exhalé un suspiro escénico, eché a rodar la mirada por la calle para ver si la luz calorífera había amainado, ni que pensarlo, seguía su geometría creciendo en el silencio. Inútilmente busqué en el cielo una promesa de frescura, por si algo lo empañaba, y lo único que saqué fue volver a sumirme en la bruma, en la ceguera, con las bolsas colgando de los brazos como si ahí me hubiera pintado Domenikos Theotokopoulos, alias el Greco, pues gracioso me pongo cada vez que me agarra el pánico, esperando a que Dios, aquel sol blanco, se asomara a mirar por el agujero de la capa de ozono, y se apiadara y me llevara en un colectivo a casa. Claro, y claro que lo hizo, bendito soy, pues de qué otro modo estaría escribiendo esta crónica de la jornada, al calor de la Luna llena.

 

13 de diciembre de 2008. Santa Cruz. Chile.

Miércoles, 17 de Diciembre de 2008 14:53. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Bahía del Arco Iris

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Abandonamos al amanecer el motel Las Siete Lunas. Nos alumbrábamos por el vago sendero con linternas de proteínas fosforescentes. Se sentía aún en la exánime atmósfera selenita el paso reciente del viento sideral. A las 24 cincuenta horas, cruzamos los Montes Cárpatos. En la ribera del Mare Imbrium, nos sumamos a una caravana de beduinos que venían de vuelta de una ciudad sagrada perdida en los roquedales de basalto de Gasendi, La Perla de la Luna. Nosotros queríamos ir a Sinus Iridum, la Bahía del Arco Iris, porque se nos había dicho que en uno de sus Promontorium se hallaba la cesta con las frutas del Edén. Ninguno de los hombres de la romería nos dirigió la palabra aunque en sus miradas ocultas bajo el doblez del turbante leímos la anuencia. Los fulgores que cruzaban veloces el cielo muerto, nos extrañaban, nos ponían el alma con ese aterimiento de los hospicios. Hubo un árabe que apuntó con su mano hacia los Montes Jura, lo que rodean la Bahía. Se trataba de la rebanada azul de la Tierra. En mi imaginario la asocié con la claridad de una ciudad lejana cuando uno va en vehículo por una carretera en medio de una noche sin astros. Florencia me susurró que se veía como la Luna detrás del cerro Apalta, y que tal vez soñábamos. No tenía razones para contradecirle, sólo preguntarnos si había alguna manera de saberlo, porque más de alguna vez he creído despertar de un sueño para descubrir después que me hallaba en otro. Ella, por su lado, me dijo que por lo menos nunca había soñado un mismo sueño juntos, y me lo dijo quedamente porque los beduinos comenzaban a inquietarse. El hecho es que llegamos solos a la Bahía del Arco Iris, y ante nuestro desencanto, o alegría, en el lugar que suponíamos solitario, habían levantado una pequeña colonia con su iglesia, su Plaza de Armas y Casa Consistorial, sus villas y campos deportivos, y la gente nos saludaba cordialmente mientras caminábamos por sus veredas. En la entrada de un pasaje en cuya señalización se leía Adriano Díaz, nos salió al encuentro una joven nodriza portando en los brazos a nuestro Francesco. Incluso un vecino me detuvo para felicitarme por mi último libro. Especialmente celebraba, para nuestro asombro, el texto de los beduinos en la ribera del Mare Imbrium, porque si dudábamos de la realidad de nuestro anterior peregrinaje a la Bahía del Arco Iris, éste nos parecía que, de ser sueño, era el más prodigioso de todos los soñados.

 

8 de octubre de 2008. Santa Cruz

 

Jueves, 09 de Octubre de 2008 07:06. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Pesca de Paniahue

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Bajamos al río de Paniahue a pescar raudos reflejos para la cena en que brindaríamos por nuestro aniversario, sin embargo lo único que mordió el anzuelo fue una escuálida sombra futura, parecida a un bagre. Ni el Sol rojizo del atardecer le sacó un destello al lomo verde oscuro. Tenía los ojos tristes, pero mucho más tristes sus barbillas colgando del borde del canasto de mimbre de Chomedahue. Nos distrajimos en eso. De repente se nos apareció por entre los espinos del sendero ribereño, una tolvanera cubierta la cabeza con guarapón de Guayaquil, vestida de iglesia, y de paso nos arrebató el canasto, yéndose camino a los cerros. Inseguros, medrosos, nos venimos de la mano por la Avenida Errázuriz con las cañas al hombro. Uno de nosotros dijo que ahora la desvergonzada ha de estar en una cueva comiéndose nuestra pesca. Para consolarnos nos detuvimos en un quiosco a comer buñuelos filosofales recubiertos con azúcar de astro estival, como solíamos hacer en el Café París, donde nos sentábamos uno frente al otro a escribirnos poemas para enamorarnos. Ella, riéndose, dijo que yo confundía las escrituras. Que no era el Café París ni eran buñuelos filosofales, aun cuando no pudo recordar cuáles eran las escrituras verdaderas. Riéndonos bajamos al Valle de Albategnius*, al motel de Las Siete Lunas.

 

30 de septiembre de 2008. Santa Cruz

 

* Una región de la Luna, en homenaje al famoso astrónomo árabe.

Martes, 30 de Septiembre de 2008 19:38. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Taxi a medianoche

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Tomo un taxi pasada la medianoche en Rafael Casanova. Un viento cálido se nos viene desde la Plaza de Armas, como si hubiera estado aguardando detrás de un árbol. El taxi se detiene para cederle el paso sin despegar yo los ojos del espejo retrovisor.

La calle está solitaria. Las luminarias se ven entumecidas, somnolientas.

Doblamos en la esquina de Díaz Besoain, nos vamos bordeando la plaza y entramos a Nicolás Palacios.

Pongo el dinero en una mano en forma de cuenco que se me extiende silenciosa desde la sombra. Suenan las monedas, pese al ruido del motor, como en un cuarto oscuro, vacío.

Digo que me parece extraño que el centro esté tan desolado.

El taxi hace un looping al pasar por el puente San José de la Montaña, en la calle 21 de Mayo.

Digo que otro conductor me contó que una señora gorda tuvo un infarto al corazón al pasar por el lomo de toro de este puente.

En el parabrisas veo mi sonrisa diluyéndose en el mutismo del conductor.

Me adormezco.

Mucho tiempo llevo viajando y el viento ha borrado mi rostro del parabrisas.

Por la radio me he enterado que un presidente negro ha sido asesinado y que las tropas estadounidenses aún permanecen en Iraq y Afganistán y que los rusos siguen ganando aliados entre las repúblicas vecinas.

A veces sueño con mi familia, pero me despierta un fuerte olor a flores.

Ahora alguien canta en el patio de mi infancia.

Mi madre dice que deje dormir siesta a los vecinos.

Entonces, por primera vez, escribo.

Escribo la historia de un hombre que toma un taxi, pasada la medianoche.

Pero el viento me desordena las hojas.

26 de septiembre. Santa Cruz

Viernes, 26 de Septiembre de 2008 06:32. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Albergue de la Luna

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Para Francesco, en su primer cumpleaños

Hemos estado tan ocupados en asuntos domésticos que nos olvidamos del lugar donde vivimos: la Tierra. Fue Florencia quien lo comentó cuando salíamos del almacén al atardecer, señalando la Luna que se veía grande y enteramente redonda en la cumbre de un cerro, aunque difusa por el humo de las chimeneas. Francesco, que llevaba yo en los brazos, extendió los suyos al satélite selenita, incluso me espoleó en los costados para acercarnos, y a pesar de las razones que le dimos para no hacerlo, lloró tanto que tuvimos que subir por la ladera oscura para nos ser vistos por los guardias del Observatorium. Ahora él duerme en los almohadones del albergue y chapurrea, risueño, palabras que no son ni moriscas ni cristianas. Nosotros en tanto, a la espera de la somnolencia, miramos a través de la pequeña ventana romboidal, la Tierra, añil y rebanada, borrosa por la vaguedad de todo.

 

14 de septiembre de 2008. Santa Cruz

 

Lunes, 15 de Septiembre de 2008 13:11. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Poeta Carlos Geywitz ha muerto

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La caída de un árbol es mucho más que un desastre ambiental.

Sus ramas al azotarse en la tierra esparcen el privado cielo que ocultaban las hojas.

Y los espíritus que han salido a recorrer el bosque cuando regresan no hallan su puerta.

Aun más: tú puedes ver el enorme pedazo de mundo que aquí de súbito han volado:

Ese abominable hachazo de la Muerte.

23 de agosto de 2008. Santa Cruz.

Domingo, 24 de Agosto de 2008 08:30. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Más allá del vidrio [ El accidente ]

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No distingo bien aquello que hay más allá de los aromos, más allá del cerro Apalta, en los collados de la cordillera.

Por lo cerúleo, o por las aprensiones, humo de los quemaderos*. O es niebla rezagada del alba. O nubes, por el frío que llena las pupilas.

Crecen [ crece como el vaho del autobús, la incertidumbre ]

Y duran sus formas en las colinas tanto como mis ideas, ideas iguales a la inflorescencia de los aromos de los setos.

Sus olorosos pompones me alumbran la mano amanuense. Me alumbran con su lozana realidad para que los sentidos no se extravíen cuando la nube haya ido al fuego, el humo haya ido al agua y cuando la claridad del aromo oscurezca los ángulos.

Pues, ¿qué luz no abandona zonas en la umbría?

El humo [ o la nube o la niebla o la penumbra de los aromos ] ha llegado a la cumbre de mi pensamiento, y la nube ha entrado en el sueño soñado.

Soñé que ardía un corolario en el quemadero.

Que un fuego oculto se comía la realidad [ la cultura de los ojos, la de los sentidos ]

Por eso quizá soñoliento anda el Día con un sol frío como anda un cazador con un saco de aromo al hombro y con una escopeta de litre para cazar ánimas oscuras. Aunque sabe que la Muerte no duerme ni sueña ni tiene duda de nada, ni cuando engulle su carroña en el fondo de los socavones.

Entonces, tú [ por algo no has dejado de mirar hacia los collados ] ¿en verdad soñaste con una nube oscura? ¿O es que era humo, o es que era niebla? ¿Y cómo es que no ves junto al humeante camión de verduras volcado en la orilla de la ruta, a la Muerte?

[ Sentada en una caja, ella masca un gajo de toronja que le desfigura la sonrisa, renegrida por los aromos ]

11 de agosto de 2008. Santa Cruz

*Quemadero: Lugar destinado a la quema de animales muertos,basuras y otros deshechos.

 

Miércoles, 13 de Agosto de 2008 14:25. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Estero Guirivilo¹

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Ayer transcurrían vendimiadores por 21 de Mayo². Tenían el cabello y los hombros húmedos por la sangría del otoño, y en los sombreros, nidos de guitarras, y en las manos, el sudor de los sarmientos. Me saludaron ruborosos alzando sus sombreros de cumbre de cerro. Sería después de almuerzo, por la modorra a cazuela manifiesta en la mirada y en el aliento de las palabras. En los minutos siguientes, la calle fue quedando en calma, como si lo que hubiera visto hubiese sido la tradición y la historia montadas en largos caballos de procesiones coloniales perderse en el aire. Experimenté la sensación de estar quedándome despoblado en mi andadura hablada, en este mundo verbal, lo que me causó espeluzno en la blanduzca carne de la médula. Algo dije y luego lo borré del aire con la mano, como letras en el vaho del vidrio de una ventana desprovista de calle. Caminé hacia Nicolás Palacios. Ajusté la bufanda. Antes me detuve en el puentecillo del estero Guirivilo [ el de San José de la Montaña ] acodado en la baranda de hierro. El aire hedía a protozoos, a espejos y renacuajos. Seguramente por eso se me vinieron algunos pensamientos germinales. En el agua se reflejaban ramas de sauce y de zarzamora, un trozo de nube blanca, una mejilla de ángel y, entremedias, las tres coronas del Stadhus³ de Estocolmo. Se puso a llover de pronto un atardecer tupido y gris. Tuve que apurarme hasta Nicolás Palacios, donde hay un quiosco que vende adverbios, adjetivos y substantivos.

 14 de julio de 2008. Santa Cruz

 1 Guirivilo, del mapudungun ngürü: zorro, y filu: culebra, "zorro culebra" [ también se le llama "cuero vivo" ] Según la leyenda, habita en remansos de ríos y en aguas cenagosas. Succiona la sangre de sus víctimas humanas.

 2 El 21 de mayo de 1879 tuvo lugar en la rada de Iquique, Chile, un histórico combate naval.

 3 Casa Consistorial o Casa del Ayuntamiento.

Jueves, 17 de Julio de 2008 00:53. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

El mendigo del portal de la Iglesia de las Malaventuras

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En el zaguán de la Iglesia de las Malaventuras, echado, indigente, hay un sueño suyo mal escrito. Cuando se lo contó a María de los Ángeles, ésta se puso a llorar y no paró de llover desde esa tarde. Era un desastre. Tanta era la lluvia que se corría la tinta de la prensa escrita que empapelaba los quioscos. Quienes alcanzaban a leer los titulares, perdían las ilusiones en el agua que las arrastraba con las hojas de los árboles por las cunetas. Un agua que se iba juntando frente a la puerta de la iglesia en una gran poza atea. Para estacionar el aluvión, vinieron evangelistas a consolarla con versículos de taumaturgia egipcia, pero sólo lograron que la tormenta aumentara. Un viento grande como alas de pajarraco carroñero azotó sus secos rostros y los cristales de la ventana decimonónica del soñador. Era por la siesta de la noche, la hora en que la sangre urde sus próximas jugadas. A juzgar por el informativo de la radioemisora Luna Santacruzana, habría sido un espíritu del bosque del cerro Apalta o de los sauces del estero Guirivilo, concretamente un estro, el que en el sueño le susurró algo de la oscura urdimbre, aunque sin pensar que le causaría tantísimo miedo, como el que ahora padece. Para sobreponerse, para demorar el sino, se ha puesto a escribir unos entreverados textos que María de los Ángeles se niega a leer porque en el pueblo la gente ha comenzado a sospechar de su Morfeo. Uno de los concejales ha dicho en la cantina de don Telmo que ya es hora de desalojar ese sueño de la puerta de la iglesia. Es lo que ha hecho ayer en la tarde oficiosamente una patrulla de carabineros que tuvo que vestirse de azul y cargar los revólveres con semillas de amapola estéril. Es lo que sé, y bien se ve que todo ha vuelto a la calma. Con decir que esta mañana ha amanecido despejado, con una garúa levísima. Eso sí que no cesa la inquietud de la gente, pues hay quienes aseguran haberlo oído murmurar dormido intimidades... [ que siente caer garúa húmeda de sexo en el jardín de sus ojos deshojados ] y que María de los Ángeles anda barriendo esas hojas, esa broza, sin parar de cantar rancheras.

10 de julio de 2008. Santa Cruz

Sábado, 12 de Julio de 2008 07:18. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura Hay 1 comentario.

Tres escritos con eclipse

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Hemos venido por el camino de entre cerros, alumbrados por la Luna y las voces. Una de ellas comentó hace un rato lo del Observatorium, mas como nadie resoplara por las narices una admiración o un desagrado, se dejó el tema sin mirarlo y al parecer su dueño acabó amoldándose al mutismo de la sombra. Lo que en realidad nos intriga es que los tiuques en lugar de ir hacia los árboles de la costa, donde tienen sus sueños, lo hagan hacia los de la cordillera, que están más lejos y son más fríos. No es que uno de nosotros haya dicho una palabra al respecto, pues nos hemos de haber separado a la entrada del camino de entre cerros. De lo que no estoy seguro es si aquello debió ocurrir antes o después del eclipse. Sé que esta noche, una vez que nos tomamos las copas de aguardiente, dejamos la taberna algo turbados. Nos temblaba la mano cuando en la calle encendimos fósforos [ alumbrando de grana los rostros que desaparecieron tras el humo de los cigarros ] Enseguida nos fuimos a la entrada del camino, donde uno comentó lo de los trabajos de ennegrecimiento en la ruta que cruza el valle. Estaba oscuro. Hubo discusión, un salpicón de saliva y manotazos. Durante un momento nos alumbró la brasa de los cigarros, la ira y el filo de los cuchillos. Así que también es posible que todo esto haya ocurrido durante el eclipse, del cual se nos había advertido en la taberna: «Sería mejor esperar porque afuera va a andar la Muerte viva.» Nosotros, que siempre hemos sido porfiados, salimos no más para tomar el camino de entre cerros. De todas maneras, lo que nos intriga, como he dicho, es que los tiuques en lugar de ir hacia los árboles de la costa, donde tienen sus sueños, lo hagan hacia los de la cordillera, que están más lejos y son más fríos. Sin embargo nadie de nosotros dice una palabra al respecto; sencillamente nos vamos amoldando al mutismo de las sombras del camino. O es que nadie más que yo ha venido por entre los cerros, solo casi y con mis remordimientos.

22 de junio 2008 Santa Cruz

II

Junto a la puerta de El Olivo, hay una pizarra con la minuta del día escrita con tiza blanca. Quienes se detienen a leer, no entran, continúan su paso por la vereda angosta, otoñal, torcida por naturaleza. Los únicos que lo hacen son los vecinos del barrio, pero esta gente como ya ha merendado en casa, ni la mira, únicamente pide vino, no en botella, sino en jarra, y el mosto ha de ser de las viñas doncellas de la zona. No juegan a las cartas ni a los dados, sólo hablan. De entrada, el cotilleo acerca de los que se detienen ante la pizarra. Es un intercambiar información que al final concluye con una feroz palabra como sentencia: afuerinos. Después pasan al sabroso chascarrillo del desinhibido forastero que sorpresivamente entró, se sentó a una mesa y pidió lo anunciado en la pizarra. Don Telmo, el humilde anfitrión, recuerda con rubor en la nariz y en la frente el momento de explicarle que la pizarra era sólo para cumplir con la ordenanza municipal, y que mejor fuera [ lo siento, mi estimado señor, disculpe ] a los restaurantes ubicados alrededor de la plaza. Y por último, pasan a hincar el diente al cuento de fondo [ con deslumbramiento semejante al de la primera vez ] El del hombre que borró la pizarra con la mano y escribió con tiza blanca El sol ha desaparecido del cielo y se ha extendido funesta niebla.* Aun hoy lo ven irse muy campante por la vereda angosta, otoñal, torcida por naturaleza, vestido con una túnica de lino natural muy elegante, sin mangas, ceñida con un cordón por la cintura, y calzado con sandalias, aseguradas con correas hasta la garganta de los pies. Ni el dueño, ni los huéspedes, ni el perro, que lo observaba con la cabeza ladeada, atinaron a algo [ ahí mismo el perro se echó a dormir ] «Y cuando se perdió en la esquina», comentan con asombro, «comenzó a oscurecerse el día». Dicen que intrigados empinaron la vista al cielo. «Como si nos hubiéramos topado con otro mundo», describe el anfitrión, el suceso, con la mano alzada, deshaciendo los brazos en jarra. «Entonces fue cuando usted, don Telmo, medio encandilado, nos echó esa palabra que le sonó como graznido de pájaro de mal agüero». Ríen. «Y harto helado que se puso, ¿no es así?», se buscan en los ojos el asentimiento. Se estremecen con sólo oírlo de los otros; y con presteza vacían la segunda o tercera jarra mientras se disponen a beber la siguiente, hasta ir quedándose mudos, embebidos en los recuerdos. Del perro nadie se acuerda, pese a que no despertó nunca de su sueño. En todo caso no era un perro fino, además de barrigudo y viejo, y creo que se llamaba Graso. En cuanto a la pizarra, nunca han podido [ o no han querido ] borrar las palabras, así que la minuta del día la ponen entre línea y línea, a veces una encima de otra.

24 de junio de 2008. Santa Cruz            * La Odisea, Canto XX.

III

Una violenta disputa, que pudo acabar en guerra civil, protagonizaron tesoreros y ambientalistas la medianoche del viernes, después del Cabildo, afuera del edificio consistorial, por ciertos secretos ventilados en medio del debate en torno al proyecto de pavimentación del trecho de la Ruta del Destino correspondiente al radio urbano de ciudad.

Los hechos comenzaron alrededor de las diez y media PM, en la Sala Mayor del Municipio, cuando los ambientalistas denunciaron que el propietario de la empresa de la brea es hermano de la presidenta del Concejo, por lo que exigieron la cancelación inmediata del contrato con dicha firma, ocasión que también aprovecharon para proponer reemplazar la pasta negra que se está usando en la ruta, por otra conocida como selênitês, la cual, según un informe del Karolinska Institut de Estocolmo, es un material benigno, compuesto de ceniza de luna y leche de galaxia primeriza.

Pero la discusión vino a tomar su carácter violento cuando una voz en la sala repleta de concejales y vecinos, le gritó a la tesorera del partido ambientalista, mientras ésta hacía uso de la palabra, su infidelidad al marido con el secretario de actas del partido de los tesoreros. La aludida intentó defenderse de la acusación, pero tras un intercambio de palabras, se dejó caer en su asiento, donde se le vio mudar de estado sólido, a líquido, al tiempo que algunos de sus camaradas se arremangaban las mangas invitando al infame a enfrentárseles, sin que nadie saliera al improvisado ruedo.

Sin embargo la disputa de ambos bandos continuó dentro de la sala todavía un rato pese a las llamadas al orden del actuario con impertinentes enviado por el Gobierno para zanjar el conflicto comunal, como si ésta necesitara caldear los ánimos aún más hasta el punto de transformarse en explosión civil.

Es lo que vino a ocurrir después de que uno de los ambientalistas tildó de "corrupto" al portavoz de los contables cuando éste daba lectura al informe de finanzas del discutido proyecto, porque de acuerdo a su parecer, el orador negaba las jugosas comisiones recibidas de la empresa de la brea, a lo que el aludido le respondió señalándole su condición de "mojigato" por cuanto el imputador sería un asiduo cliente del lupanar del Observatorium que es propiedad de la empresa de la brea.

Y fue la chispa.

El cabildo ardió como si hubiera sido carburante en vez de saliva, la derramada durante las discusiones por las cubiertas de las mesas y por las tablas del piso.

Enardecidos puños se alzaron, y objetos de diversa índole se vieron cruzar el aire en distintas direcciones. Después todo el mundo salió a la calle dándose trompadas, coces y esputos, que luego fueron reemplazados por piedras, palos y baldes de agua.

Pasada la una, la disputa de ambientalistas y tesoreros se vio incrementada con la incorporación de vecinos de los barrios pobres y de los barrios ricos, de verduleros y matarifes, de protestantes y católicos, de espíritus nocturnos y de ánimas de día claro, donde a veces vencían unos y otros se retiraban, los que después pasaban a ser los vencedores, así sucesivamente, hasta que a las tres de la madrugada, detuvieron la batalla, para reiniciarla al alba.

Cuando el Sol apareció por la cumbre de uno de los cerros, ya nadie abrigó la esperanza de que la guerra civil podría ser evitada, salvo que se presentara un milagro, porque los beligerantes de cada bando, luego de aprestarse con nuevas armas, briosos se dirigieron por las calles afluentes a la plaza, donde todos los grupos involucrados en el conflicto comunal, fueron formando dos grandes bloques, uno en la vereda de la Iglesia de las Malaventuras, y el otro, en la del edificio de la Municipalidad.

Plantados en su correspondiente vereda, los antagonistas todavía se dieron tiempo para contemplarse mutuamente antes de dar comienzo a la contienda, desde donde se arrojaron insultos, maldiciones y piedras. Tras esta demostración de bravura, se pusieron en marcha, apretando fila, yendo cada vez más agresivos, aligerando el paso, con los cuchillones lunares, las horquetas levantiscas, las lanzas de bambú mandarín, las hachas cortas araucanas, las cadenas negras en alto, siempre maldiciendo, y cuando ya habían comenzado a correr para ir a estrellarse contra los cuerpos henchidos de sangre del bloque enemigo, el Sol que les alumbraba la batalla, comenzó, fuera de todo orden, a apagarse.

Los contendientes no podían creer lo que veían con sus más grandes ojos: que el día de repente se hiciera noche.*

Es cuando los confundidos protagonistas de la disputa, medrosos, reducidos por la inesperada oscuridad, como si obedecieran una voz superior, fueron soltando las armas para caer de rodillas, inclinadas las cabezas, con rezos en las bocas, y no relajaron su postura hasta que no volvió la luz, porque entonces se enderezaron, alzaron la mano con la palma vuelta hacia los adversarios y, tras unos segundos de entumecimiento, optaron por fin, haciendo una venia, suspender las hostilidades. Después dieron media vuelta y se dirigieron a sus hogares, silenciosos, en paz, aunque [ según expresaron algunos líderes de la serenada contienda ] odiando.

En cuanto al eclipse, habría sido anunciado unos meses atrás por un aficionado a la Astronomía, socio del Círculo del Observatorium, un tal Milton.

28 de junio de 2008Santa Cruz

*[...] les aconteció que, trabada la batalla, el día de repente se hizo noche.

                             Herodoto de Halicarnaso (485-420 a.C.)

Martes, 24 de Junio de 2008 01:37. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Observatorium

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1

¿Qué es lo que se puede husmear a través de las lentes del Observatorium de Santa Cruz del valle de Colchagua?

¿A un Dios doliente?(1)

El Observatorium, ¿qué puede ver por sí mismo?

Y tú, ¿qué te piensas hallar en el cielo oscuro?

¿Viste a Angélica del Carmen ese febrero cosechar del huerto 29 higos?

[ Un mes largo fue entonces ]

Si durante el camino a casa los higos hermanablemente fueron madurando [ por el eclipse ] Si al poner la cesta en la humilde mesa, sus hermanas se habían casado, tenido hijas, nietas con bisnietas, y si al ver la cesta con los higos, nadie preguntó por la pobre Angélica del Carmen que llevaba muerta hacía varias eras en la higuera, ¿se apega a la Ley el cometido de Jesús Morales, hijo de María Josefa, hija de Helena Anastasia, hija de Clara de las Nieves, hija de Abelina del Pilar, hija de Angélica del Carmen, de maldecir la femme fatale de la floresta?(2)

Es por lo menos la pregunta que se hacía el único gallinazo del pueblo antes de caer muerto a los pies de la estatua del Capitán General Daniel López, porque desde las ramas de la higuera solía seguir con la mirada el golondrineo de los sueños de la siesta en torno al campanario de la iglesia.

Aun cuando se dice que es un cuento de Helena Anastasia, la astróloga de la familia, expulsada del colegio La Purísima Concepción no por sus creencias esotéricas sino por interpretar (ero)neamente los versos de Santa Teresa de Jesús: Hirióme con una flecha/ Enherbolada de amor, pues, según entendió lo escrito por Santo Tomás en la Summa contra gentiles, donde está el amor, ahí está el ojo.(3)

 2

Ahora si miras a través del ojo de la Filosofía, considera:

Si junto con la creación del cielo empíreo, la materia corporal (incluida la nuestra) y la naturaleza de los ángeles, se creó el tiempo, ¿cómo se puede decir que tales cosas se crearon al principio del tiempo? ¿Dónde hemos de suponer que ha puesto el Doctor Angélico(4) el primer ahora?

Y si toda acción está en el movimiento, no antes ni después, como él dice, ¿es Dios, por tanto, un verbo pasivo?

En cambio para el príncipe Abu Abdallah Mohammad ibn Jabir ibn Sinan al-Raqqi al-Harrani al-Sabi al-Battanii(5) el tema es absolutamente distinto, pues ha proyectado ortográficamente(6) en la pantalla de su ojo, el cielo.

Entonces, ¿ésa es la razón que han tenido Adán y Eva al buscar refugio en su ciudad mesopotámica, pese a los demonios del Cielo y los demonios del Infierno?

 3

Mas tú, ¿hacia qué maravilla de astro ignorado vas con tus pasos vencidos?(7)

 4

Si Eva no tuviera que esconder

El libro de las metáforas

En la escarcela de la ilusión

Si el olvido no cayera lento al otro lado de la ventana

Si los pescadores del Tiempo

No pasaran con jaulas de peces alados

Cuyas lumbres languidecen salomas de la Atlántida

Si no huyéramos a lomo de camellos y astrologías

Por las arenas del Génesis

Si el sol

Detenido en las pobres aldeas

No tomara la forma de medianoche

Nocturno sol picoteando cuajos de cielo abandonados por águilas

Si muchachas afganas no se cubrieran el rostro

Cuando referimos la desventura del Huerto

Si en riberas de un río seco

Mujeres chiíes no lavaran

Cadáveres hondos como sus ojos

Si sumisos no nos fuéramos

En pos de ángeles nómades que se guarecen

De las tormentas solares

Con parasoles marcianos

Y palmas oníricas

Si no continuáramos

Al Norte

Por el estrecho de los Ventisqueros

Si no pasáramos por Manhatan

Con las narices taponadas

Si no anduviéramos en zaga

De tribus fantasmas

Bisontes fantasmas

Coyotes fantasmas

Fantasmas de fantasmas

Si no vadeáramos Río Bravo

Si en las alambradas no nos dispararan

Si un sol emplumado

No picoteara

Ángeles

Y cochipilotles

Despachurrados

En las autopistas

Si Eva no tuviera que decir:

«Ahí yacen lo eterno y lo mudable»

Si no entráramos en el arco iris de lo Verde

Si no escaláramos el cielo

Si no bajáramos por la pampa de la Salumbre

Hacia el Valle de las Artesanas que moldean en greda

Los huéspedes de otro Reino

Si furtivos no nos embarcáramos en galeones

Tripulados por astronautas transparentes y supersticiosos

Si no navegáramos por la ruta del Cosmos

Y por la ruta de las Profundidades

Despoblado de sirenas anda el Caleuche en las aguas como un reflejo

Si no llegáramos a la Hispania de cuyas cumbres se ve

La Muerte remar en sus armadías

Si no deliráramos laberintos

Si fuéramos una isla

Si no acampáramos en la desembocadura del Ródano

Si el ánima de Federico Mistral por ahí no anduviera

Ay si no fueran demasiadas las migraciones sin tenerla

Ay si ésta no fuera la noche de San Lorenzo y sus Lágrimas

Y si ella no se durmiera con el libro en las manos

Si la brisa lunar no le agitara los pétalos

                                    No le desemperezara los capullos

Si ella en el sueño no susurrara respuestas a enigmas

Si yo no la besara blandamente en el desamparo

     Que nos envuelve con su astrosa seda

     Si no se soñara lo vedado

Si los pescadores del Tiempo no pasaran ahora con jaulas vacías

Y si lejos muy lejos de las ventanas no cayera el olvido

Olvidada cayó en Saturno la nieve en sus azules aldeas

Y si nunca hubiéramos abandonado la casa

Ay si no tuviera que escribir este poema(8)

 5

¿Por qué los lobos aúllan a la Luna? ¿Por qué a la Luna aúllan los lobos? ¿Por qué aúllan los lobos a la Luna? ¿Por qué a la Luna los lobos aúllan? ¿Por qué la Luna hace aullar a los poetas y despierta la sed de los vampiros?

¿Porque el hombre es un lobo para el hombre?(9).

 6

A Tales de Mileto le pareció gracioso castigar su mulo.(10)

Una mujer se enamoró de un hombre cuando era mulo, y lo amó mientras fue mulo.

A Midas, por haber preferido la melodía de la flauta de Pan a la lira de Apolo, el dios le hizo crecer orejas de mulo. Su barbero acabó enterándose de ello, secreto que ocultó en un agujero cavado en el suelo. Sin embargo el viento, lo sopló por el pueblo.

En Egipto, llorosas mujeres besaban un mulo cubierto con una mantilla de seda y con un pendiente de ébano en el cuello.

El mulo era hermano de ellas, y obra de magos malévolos [según se narra en uno de los más de cuarenta evangelios rechazados por la Iglesia](11)

Entonces, ¿por qué el mulo de Amonio abandonaba el pesebre por ir a las calles a oír versos?

 7

Ptolomeo, ¿hacia dónde nos lleva tu nave Primum Movile?(12)

 8

¿Tenía algún sentido que Henrietta Leavitt(13) contara desde el Observatorio de Harvard las 2400 cafeidas si su ojo oscurecía por el ojo de la Muerte que la observaba desde su destinada esquina astronómica?

¿O es que no había leído de El Principito(13:1) que esas cositas doradas hacen desvariar a los holgazanes?

Por lo demás, ¿qué es una estrella?

¿No es un viejo insignificante tópico que en un día de sol es reloj o agua y en la noche una luna o simplemente una pesada prensa vieja?(14)

 9

¿O cómo es que la policía sueca no estaba enterada de que la Muerte esperaba esa noche a Olof Palme en la esquina de Sveavägen para desafiarle a una partida de ajedrez?(15)

La gente ahora investiga sin embargo nada se saca con llorar sobre la leche derramada pues quiérase o no, ganaron las negras.

Lo mismo la hormiga.

¿Cómo podía saber que el grano de arena que desprendió del muro era fundamentalista sino hasta ver desplomarse la casa de Hussein, el jeque que seducía a adolescentes con lapis lazurius del Monte de Venus?

 10

¿O es que gaviotas, alcatraces y patos marinos pueden volar sobre el diálogo de las mareas con los satélites de Júpiter sin equivocarse de planeta?(16)

Bien ha hecho el Santo Oficio con quitarle a Galileo Galilei el ojo del Telescopio.

¿Cómo van a ser reales aquellas montañas y aquellos cráteres de cenizas si la Luna es una alucinación de la Locura?

¿O acaso los astrónomos son mensajeros de los astros?

 11

Y dime, ¿de qué le valdrá ahora a don Jorge Luis Borges su saber de socráticos libros o poder hablar del transcurso de las cosas?(17)

Y tú, ¿qué harás cuando las estrellas, los astros, el viento negro del cosmos se te metan por los ojos hasta la médula del osario?

¿O qué ocurrirá cuando la Gran Lechuza Negra te mire a través de los veinte aumentos?

¿Cómo es posible que en celestes pechos quepa furia tanta?(18)

 12

¿O es que no ves en el índice de inflación del Acta Diurna(18:1) un índice que nos señala para los puñales de la Muerte agazapada a la vuelta de cualquier esquina oscura?

 13

Ya nadie habla en mis sueños

Porque la muerte

Agazapada sobre un techo o en una de esas ventanas de vidrios rotos

Tiene obús en los ojos

-Sarajevo-

Mas nunca he sido más inútil

Mas nunca he sido más nada

Sólo este oficio de coser párpados a las ramas

Como el loco del metro que dibuja ojos en los vidrios

O como el ciego que mastica semillas de girasol

O como la mujer que amamanta a su hijo muerto

Por eso ya nadie habla en mis sueños

Más aun si se oyen gritos de niños en la oscuridad

De nosotros mismos

Porque nadie nunca ha sido más inútil

Porque nadie nunca ha sido más nada(19)

 14

«¿Quién será digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»(20)

 15

¿Has visto a tu hermano Luis a través de la lente del Observatorium?

¿Quién ha visto su sombra?(20:1)

¿O es que no saben que la lengua se puebla de moluscos verbales cuando se calla de miedo?

¿Miedo? ¿De quién tienes miedo? No puede ser la muerte, pues, ¿quién es ella?(21)

 16

¿Por qué no se puede ver a través del telescopio el Paraíso?

 17

¿Ahora te parece un sueño haberla visto? ¿Una ilusión el Mar Báltico, el abedul de un camino, la roca donde desnudos tomaron sol?

 18

¿A qué vinieron los tesoreros municipales al Observatorium?

¿No temen que Dios clame a Sí mismo?(22)

 19

¿A qué círculo de La Divina Comedia te irás después de muerto?

Se dice que hay más hombres en el Infierno que mujeres y más mujeres que hombres en el Purgatorio y en el Paraíso.(23)

¿Amor verdadero?

 20

¿A qué hora del cosmos pasó tú garza por la visión del Observatorium?

¿Qué es lo que no vio el ojo?

¿Puede el ojo del sueño ver la materia oscura de la palabra?

¿Qué es lo que quiere el Verbo?

¿Será que la oscuridad siendo la suma de tus dos ojos es igual al oscuridad del cosmos sobre la hipotenusa?(24)

¿Podía un telescopio ver tu destino?

¿Habrá alguien en el mundo que te recuerde? ¿Alguien que te haya visto? Pues si los demás nacieron, ¿qué privilegios tuvieron que tú no gozaste jamás?(24:1)

¿Entonces fue coincidencia que justo cuando os llevaban a un lugar desolado, en un camión militar, el coronel escuchara en el radiotransmisor de la cabina cantar uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias sabiendo que la lucha es cruel y mucha pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina sin importarle que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte?(25)

¿O simplemente no era tu hora según la Ley de Hermes Trismegisto?

¿O esa hora era una hora como todas las horas de la vida sin excluir la de la muerte?

Pues, ¿dónde termina la oscura luz y dónde empieza la clara oscuridad?(26)

¿Cuál podría ser la diferencia?

¿Ninguna o Una?

[ ¿Recuerdas la mariposa que se te adelantaba con su habitual vuelo caprichoso para llegar antes a su morada aquella tarde de primavera que apurabas el paso a casa por un camino rural bordeado de sauces?](27)

 21

Dime, Ptolomeo, ¿qué significan las coincidencias?

¿Es la música una suma de casualidades o de causalidades?

¿Es la poesía una metáfora de la esquizofrenia?

¿Quién comprende tu palabra?(28)

¿Cuál es el idioma del Hombre? ¿Cuál es el nombre?

¿Por qué se te ha de mirar mal que cambies el sello de las cosas si ya no son las mismas cosas esas cosas?(29)

¿Qué es una mariposa?

¿Cómo nos ven las moscas? 

 22

¿Quién va entrando muerto de frío por el túnel muerto de frío del metro de Fridhemsplan creyendo que va a salir vivo?(29:1)

¿Acaso no ves que somos el cardume de sardinas en camino a una lata de sardinas?

¿Quién se duerme en su propia sombra o quién se arrima a su propia sombra?

¿Quién carga un canasto de aguas bautismales en la Via Apia del cielo?

¿Quién anda ahí? ¿Dónde está eso? ¿Cómo es el cielo? Su azul, ¿dónde está?

Oh azul, ¿qué es lo que eres?(30)

 23

¿Que hacías tú ante el número 35 de la rue de les Shartreux, en Grivegne, Bélgica, una calurosa tarde de verano de 2003?

¿Esperando a que te abriera la puerta tu hermana?

¿Siempre has de sentir al abrir los ojos en la mañana santacruzana, que estás tirado en tu pobre barquilla rota(31) entre los peñascos de la isla Essinge del lago Mälar?

¿Qué esperas?

¿Cuándo, cuándo echarás en la valija tu ánima entumecida?

¿Hacia dónde corre esa línea de piedras piramidales en la palma de tu mano castigada?

¿Cómo puedes confiar en tus ojos después de bajar los párpados?

 24

Dime, ¿en verdad era ella tan bonita?(32)

¿Venía bajando del hondo cielo o emergiendo del abismo?(33)

 25

¿Y ese salivazo en el cielo era el cometa McNaught? ¿En qué pensaste? Seguro que lo olvidaste después de agachar la cabeza, oscurecidas las pupilas, adolorida la nuca.

Ni siquiera te fijaste bien si eran Gastón y Rubén los que iban sentado en uno de los carros del metro de Estocolmo cuando parado en el andén esperabas con las maletas el otro metro en dirección al avión que te llevaría por el Atlántico mientras alguien ya escribía el mail con el anuncio de sus muertes.

¿O acaso uno tropieza bajo el peso de su alma como si ella fuera una carga?(34)

 26

¿Recuerdas aquel solsticio hibernal en el Norte de Escandinavia en que un sol se negó a echarse en el horizonte?

Desde entonces, ¿quién no ha visto ese buque fantasma cuyas sirenas de cantos seductores portan arnés entre las piernas con un pene de silicona?

SE RECOMIENDA ALEJARSE DE PLENILUNIOS Y NOVILUNIOS

[ Dicen los letreros reflectantes ]

¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres!(35)

 27

En 1600, en una villa de Japón, la gente sacaba a la calle, en un palanquín, un gran espejo.

¿Qué mejor dios?

 28

¿Es que no perdonarás jamás al monje benedictino que usó la daga de un asesino para cavar en el jardín un abismo donde plantó un rosal cuyos pétalos ardientes los consagró a la virgen de la cocina?

 29

¿Has visto a través del telescopio a Lucifer entrar en un emporio de un planeta provinciano a comprar cerillas confitadas?

Aunque ya no fuma.

 30

¿Cuántos vieron ir muriéndose este alerce venerable?(36)

 31

¿Has leído en Crónicas del planeta Martes la información acerca de la tesis de unos de sus astrónomos en la que aseguran la imposibilidad de vida en nuestro planeta por la alta concentración de realidad existente en la litosfera?

¿Esta mañana no has visto la araña de nuestro encierro tejer en el vidrio de la Luna su telaraña?

 32

¿Cómo pueden asegurar los tesoreros municipales haber visto agonizar a Dios en su lecho rodeado de ángeles que se pasaban de mano en mano la divisa del Priorato de Sion(36:1) mientras cantaban en coro We are the champions?(37)

 33

¿Di, qué has hecho, tú, aquí sentado, con tu juventud?(38)

 34

¿Quién anda allá fuera?

¿Quién, si tú gritaras, te escucharía entre las órdenes angélicas?(39)

 35

¿De dónde sacó Gunnar Ekelöf ese vacío entre universo, soles y átomos?(40)

Mas ¿qué alma es sin defectos?(41)

¿O qué defecto humano no es humano?

¿Y qué humano no es un defecto?

 36

En cualquier caso, ¿por qué se alborota la gente en las calles, las plazas y los templos?

 37

¿Hacia cuál de los cielos miras?

¿Y por qué esos jóvenes permiten echarse vómitos de fuego en el vientre si ya no quedan sobre Bagdad ángeles buenos ni sobre las capitales del mundo celestiales reinos?(42)

¿Y por qué nadie intenta descender hacia sí mismo?(43)

¿Y hasta cuándo los socialdemócratas y sus arlequines seguirán saqueando las arcas estatales?

 38

¿Quién se atreve ahora a decir que la religión es opio de los pueblos?

 39

Y como si no faltara más, las madres de las ancianas de este valle han venido con el cuento de que Angélica del Carmen no era otra que la mismísima Eva y que gracias a sus higos es que ha habido descendencia.

Sin embargo [según antiguos aguateros] ella es el alma. La savia que asciende por nosotros hacia el Cosmos.

Por eso [aseguran] es angélica. La que junto con la Poesía, está enterrada al pie de la higuera.(43:1)

 40

Y tú, poeta, ¿qué te piensas hallar en el cielo oscuro?

Ne vois-tu pas que tout est matière obscure?(43:2)

Una maldita anima mundi que no deja de espiar el alma a través del Gran Ojo del Observatorium y la que tiene por juego, el grito:

«Je ne sais pas!»

«Je ne sais pas!»(44)

 

NOTAS 

He anotado aquí los versos en su idioma original aun cuando la relación entre uno y otro es más bien parafrástica. También he incorporado algunas anécdotas al margen para unir las notas con el texto central.

 

 1 El nombre corresponde a uno de los últimos versos del poema El Dios triste, del libro Desolación, de Gabriela Mistral. Una de sus estrofas dice: Y pienso que tal vez Aquel tremendo y fuerte/ Señor, al que cantara de locura embriagada, /no existe, y que mi Padre que las mañanas vierte/ tiene la mano laxa, la mejilla cansada. Primera edición: New York: Instituto de las Españas en los Estados Unidos, 1922. Segunda edición: Santiago de Chile: Nascimento, 1923. (Edición con prólogo de Pedro Prado y con prólogo de 1º edición). Gabriela Mistral, a quien se le discriminó por su condición de mujer, pese a que ya se le había otorgado el Premio Nóbel de Literatura en 1945, en Chile vinieron a otorgarle el Premio Nacional de Literatura en 1951

 2 Bertrand Russell escribió: Hay otras cosas de menor importancia. [...] Luego está la curiosa historia de la higuera, que siempre  me ha intrigado. Recuerdan lo que ocurrió con la higuera. «Tuvo hambre. Y como viese a lo lejos una higuera con hojas, encaminose allá por ver si encontraba en ella alguna cosa: y llegando, nada encontró sino follaje; porque no era aún tiempo de higos; y hablando a la higuera le dijo: ‘Nunca jamás coma ya nadie fruto de ti’» [...] Esta es una historia muy curiosa, porque aquella no era la época de los higos, y en realidad, no se puede culpar al árbol. Por qué no soy cristiano. Bertrand Russell.Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 13ª ed., 1979..

 3 El Doctor Angélico es Santo Tomás de Aquino. Ubi amor ibi oculus. [Donde está el amor, ahí está el ojo] Santo Tomás de Aquino, Summa contra Gentiles, III, d. 35, 1, 2, 1.

 4 Aquí se comenta el Artículo 3 de Si la creación de las cosas se produjo al principio del tiempo, de Suma Teológica (Selección) incluido en De los principios de la naturaleza. Santo Tomás de Aquino. Edición SARPE, 1983.

 5 Abu Abdullah..., conocido también como Albategnius, nació en 858 en Harran. Su nombre fue dado a una región de la Luna: Albategnius. En cuanto a Harran o Carrhae, o Jarán o Harán, fue una ciudad muy importante en la Alta Mesopotamia. Las inscripciones asirias mencionan este lugar hacia el 1100 a.d.C, con el nombre de Harranu que significaría carretera en acadio. Harran era conocida al principio de la historia por ser uno de los santuarios, junto con la ciudad de Ur, que estaban dedicados al culto de la diosa Luna Sin, venerada por los semitas de Mesopotamia. Se cuenta que Adán y Eva se instalaron en Harran después de ser expulsados del Jardín de Edén.

 6 Proyección ortográfica. También denominada proyección ortogonal. Se obtiene cuando las proyectantes son perpendiculares al plano de proyección. Albategnius, en el campo de la Matemática y Trigonometría, aportó soluciones muy ingeniosas para algunos problemas trigonométricos usando los métodos de proyección ortográfica. En este texto, se trata de un juego de palabras: cielo por Cielo, como si tratara de una corrección ortográfica.

 7 Vers quina meravella d’astre ignorat m’adreç passos retuts? (¿Hacia qué maravilla de astro ignorado voy con mis pasos vencidos?) Del poema Sol, i de sol. I amb vetusta gonella...(Solo, y doliente, y con túnica vieja...) Del libro Sol, I de sol (Solo, y doliente) J.V.Foix, poeta catalán. Edición bilingüe de Plaza & Janes, 1975.

 8 Saga de las migraciones. De Poemas después del Edén. Harold Durand. Estocolmo, 2003.

 9 De la locución latina: Homo homini lupus (El hombre es un lobo para el hombre). Pensamiento de Plauto, repetido por Bacon y Hobbes.

10 De la historia del mulo que cargaba sal y que se metía en el río para disolverla y aligerar su peso, se dice que Tales le quitó esa mala costumbre cargándolo con esponjas. Tales fue el famoso sabio de la historia que cayó en un pozo por mirar las estrellas y una anciana le dijo: «Pretendes observar las estrellas y ni siquiera ves lo que tienes a tus pies».

11 La anécdota la narra Voltaire (François Marie Arouet, 1694-1778) en su Diccionario filosófico.

12 Primum movile: Según Ptolomeo, la Tierra se encuentra situada en el centro del Universo y el Sol, la Luna y los planetas giran en torno a ella arrastrados por una gran esfera llamada primum movile, mientras que la Tierra es esférica y estacionaria. Las estrellas están situadas en posiciones fijas sobre la superficie de dicha esfera. También, y según la teoría de Ptolomeo, el Sol, la Luna y los planetas están dotados además de movimientos propios adicionales que se suman al del primun movile. El astrónomo egipcio recopiló los conocimientos científicos de su época, a los que añadió sus observaciones y las de Hiparco de Nicea, y formó 13 volúmenes que resumen quinientos años de astronomía griega y que dominaron el pensamiento astronómico de occidente durante los catorce siglos siguientes. Esta obra llegó a Europa en una versión traducida al árabe, y es conocida con el nombre de Almagesto (Ptolomeo la había denominado Sintaxis Matemática). El tema central de Almagesto es la explicación del sistema ptolomaico.

13 Henrietta Leavitt (1868-1921), hija de un ministro del Congreso norteamericano, en 1895 entró como voluntaria en el Observatorio de Harvard. Estudió las imágenes de las estrellas para determinar sus magnitudes. Durante su carrera, Leavitt descubrió más de 2.400 estrellas variables. Se dedicó entonces al estudio de esas estrellas variables, lo que supondría su mayor aportación a la Astronomía: la relación entre el período y la luminosidad de las Cefeidas. En el transcurso de su trabajo también descubrió cuatro estrellas novas y estudió algunos tipos de estrellas binarias y asteroides. Debido a los prejuicios de la época, Henrietta no pudo desarrollar sus propios métodos de trabajo, por lo que no tuvo la oportunidad de sacar el máximo rendimiento a su intelecto. Henrietta Leavitt trabajó en el Observatorio de Harvard hasta su muerte en 1921 a causa de un cáncer. Sus importantes contribuciones al mundo científico fueron reconocidas en 1925 a título póstumo, cuando fue nominada por la Academia Sueca de Ciencias para el premio Nóbel.

13:1 En cuanto a la cita de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, corresponde al Cap.XIII. En francés dice así: Mais no. Des petites choses dorées qui font rêvasser les fainéants. (Pero no. Esas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes.)

14 Egligible old star./ Pour even./ It was a sad per cent./ Does on sun day./ Watch or water./ So soon a moon or a old heavy press. (Vieja estrella insignificante. Fluyes aún. Eres un por ciento triste. En un día de sol, reloj o agua. Y muy tarde, luna o pesada prensa vieja.) Del poema Egligible old star (Vieja estrella insinificante). Gertrude Stein (1874-1946). Hizo frente durante la ocupación nazi en Francia, en la Segunda Guerra mundial, a la persecución a los judíos y homosexuales.

15 Referencia al filme El séptimo sello, obra maestra del sueco Ingmar Bergman. Un caballero cruzado, de regreso a su tierra natal, se encuentra con la Muerte una noche en una playa. Antonius Blok, el cruzado, decide desafiar a la Muerte a una partida de ajedrez para darle sentido a su existencia. La Muerte juega con las negras. A propósito del nombre, es el séptimo sello del Aocalipsis de San Juan, que una vez abierto, aparecen los siete ángeles tocando trompetas mientras se desencadenan las desgracias sobre la tierra.

16 En 1624 Galileo empezó a escribir un libro que quiso titular Diálogo sobre las mareas, en el que abordaba las hipótesis de Tolomeo y Copérnico (de que la Tierra se movía), investigando un método para determinar la latitud y longitud en el mar basándose en sus predicciones sobre las posiciones de los satélites de Júpiter. En 1630 el libro obtuvo la licencia de los censores de la Iglesia católica de Roma, pero le cambiaron el título por Diálogo sobre los sistemas máximos, publicado en Florencia en 1632. A pesar de haber obtenido dos licencias oficiales, Galileo fue llamado a Roma por la Inquisición a fin de procesarle bajo la acusación de "sospecha grave de herejía".

17 Quid tua Socraticis tibi nunc sapientia libris/ proderit aut rerum dicere posse uias? (¿De qué te valdrá ahora tu saber de Socráticos libros o poder hablar del transcurso de las cosas?) XXXIV B Propercio.

18 Tantaene animis caelestibus irae? (¿Cupo en celestes pechos furia tanta?) Del Libro I:2, de la Eneida. Virgilio (Publi Vergili Maronis). Virgilio no estaba muy convencido de este poema épico, por eso, hallándose muy enfermo, confía el manuscrito de la Eneida a sus amigos Vario Rufo y Plotio Tuca, para ser destruido, pero sus amigos no se atreven a quemar la obra de casi diez mil hexámetros y salvan de las llamas los versos más bellos de la poesía romana.

18:1 Acta Diurna puede ser el nombre de cualquier ejemplar de la prensa escrita. En su tiempo, Julio César, el emperador romano, hizo circular una lista de eventos, llamada Acta Diurna ("eventos del día", en español). Esto durante la República Romana, en el año 59 a. C. También hubo una publicación del gobierno imperial chino en el año 713 d. C. que se llamó Noticias Mezcladas.

19 Poema escrito por el autor en Högdalen, Estocolmo, 1999.03.15.

20 Et vidi angelum fortem praedicantem voce magna: «Quis est dignus aperire librum et solvere signacula eius?» (Vi un ángel poderoso, que pregonaba a grandes voces: «¿Quién será digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»5:2, del Apocalipsis de San Juan.

20:1 La palabra clave en este texto es sombra. Es una idea sugerida por el poema La palabra precisa (De riktiga orden), del poeta sueco Hjalmar Gullberg. El poema en castellano, traducción del autor, es: Sólo la palabra precisa,/ palabra con follaje y canto/ de pájaro, da sombra de árbol. -- Refrescante sombra que acaba/ en ojos, mientras el follaje/ canta la palabra precisa. (Bara de riktiga orden,/ orden med krona och fågel-/ sång har en skugga som träden. -- Svalkande skugga att sluta/ ögonen i, medan kronan/ sjunger de riktiga orden.) Se debe agregar que literalmente la versión sueca habla de las palabras precisas, sin embargo al autor le ha parecido que se traduce mejor su sentido y su ritmo en el singular castellano. Y Luis, en la realidad, es su hermano, y fue detenido en septiembre de 1974 en Santiago de Chile, y forma parte de la larga lista de detenidos desaparecidos de la dictadura de Pinochet. 

21 Afraid? Of whom am I afraid?/ Not death; for who is he? (¿Miedo? ¿De quién tienes miedo? No puede ser la muerte, pues, ¿quién es ella? ) Poem XXIV Part Four: Time and Eternity. Emily Dickinson (1830-86). Complete Poems. 1924. Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, Estados Unidos, 10 de diciembre de 1830 - íd., 15 de mayo de 1886) es una de las poetas fundacionales estadounidenses que hoy comparte con Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman. Emily Dickinson pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en Amherst, y, excepto cinco poemas (tres de ellos publicados sin su firma y otro sin que la autora lo supiera), su obra permaneció inédita hasta después de su muerte.

22 y ¿no temes que Dios clame a Sí mismo? Corresponde al soneto 91 de Poemas morales de Francisco de Quevedo. Aunque según Gonzáles de Salas, este soneto es imitado de Persio, en la sátira 2, o sea: At sese non clamet Iupiter ipse?

23 Ha habido gente que ha sacado de la Divina Comedia estas cuentas. Nueve mujeres en el Infierno, veintiocho en el Purgatorio y dieciocho en el Paraíso. No deja de ser importante para el tema lo eterno femenino.

24 El teorema de Pitágoras es: Para un triangulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de sus catetos.

24:1 De La vida es sueño. Calderón de la Barca.

25 Uno, tango, de 1943. Música: Mariano Mores. Letra: Enrique Santos Discepolo.

26 De El Kybalion, recopilación de las enseñanzas que se atribuyen a Hermes Trismegisto, Gran Fundador, «el elegido de los dioses». La leyenda dice que murió en el antiguo Egipto y que fue maestro de Abraham, por tanto, Maestro de Maestros. Sus discípulos lo consideran el Gran Sol Central del Ocultismo, cuyos rayos han iluminado todos los conocimientos que han sido impartidos desde entonces, incluso de las más antiguas doctrinas de la India.

27 Le soleil va se coucher/ et le papillón se hâte. (El sol va a acostarse / y la mariposa se apresura.) Haiku (o haikú) de Kakei, poeta japonés contemporáneo de Basho.

28 Paráfrasis de Que comprendre à ma parole? (¿Quién comprende mis palabras?) De Une saison en enfer (1873). Arthur Rimbaud.

29 Ciertos magistrados anuales, los triumuiri monetales, podían cambiar por propia iniciativa el sello de las monedas de Roma. A propósito, Horacio escribió, según una traducción de Oscar Velásquez de Ars Poetica: ¿Por qué se mira mal si puedo adquirir unas pocas,(*)/ cuando la lengua de Catón y de Enio/ ha enriquecido el lenguaje paterno y producido/ nombres nuevos de cosas? (*)Se refiere a palabras derivadas del griego. La versión latina es: [...] quid autem/ Caecilio Plautoque dabit Romanus ademptum/ Vergilio Varioque? ego cur, acquirere pauca/ si possum, inuideor, cum lingua Catonis et Enni/ sermonem patrium ditauerit et noua rerum/ nomina protulerit?...II Elementos formales de la poesía, verso 53. Arte poética, Horacio. Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 1999.

29:1 Fridhesplan es, según el parecer de muchos, la estación más fría del Metro del Gran Estocolmo.

30 O, wo ist er, wie ist denn der Himmel? Und wo ist sein Blau? O Blau, was bist du? (Oh, ¿dónde está eso? ¿Cómo es entonces el cielo? Oh, ¿dónde está su azul? Oh azul, ¿qué eres?) Del poema Der Blinde, del poemario Der ewige tag (1911). Georg Heym, poeta alemán.

31 ¡Pobre barquilla mía,/ entre peñascos rota,/ sin velas desvelada,/ y entre las olas sola! Poesías líricas, de Lope de Vega. El tópico también lo hallamos en Horacio: O nauis, referent in mare te noui/ fluctus. O quid agis? Fortiter occupa/ portum. Nonne uides ut/ nudum remigio latus...Carmina,I,14.

32 Elle était si jolie/ Que je n’osais l’aimer... (Ella era tan bonita / Que no me atrevía a amarla...) Cantaba Alain Barrière en1963.

33 Viens-tu ciel profond ou sors-tu de l’abîme/ Ô beauté? De Les fleurs du mal. (Versión de 1861) Charles Baudelaire.

34 ¿Tropieza uno bajo el peso de su alma/ como si ella fuera una carga? Versos del monólogo Pugachev (1921), de Sergei Esenin, obra basada en la revuelta de Pugachev (1774, Rusia), durante el reinado de Catalina la Grande. Pugachev (o Pugachov) acabó siendo traicionado por los suyos, después de que se ofrecieran 10.000 rublos por él. Fue capturado y trasladado a Moscú en una jaula metálica especialmente fabricada para él, donde sería juzgado por un tribunal especial. A diferencia del campesinado que había formado su ejército, que terminó siendo indultado, el veredicto para Pugachov fue el de una muerte cruel en la que sería destripado, pero finalmente la zarina Catalina ordenó que fuera una muerte rápida y fue decapitado públicamente en Moscú. Su cuerpo fue descuartizado y quemado, y sus cenizas esparcidas.

35 O tempora, o mores! (Ciceron) Marcus Tullius Cicero: Catilinam orationes 1:2. En su discurso contra Catilina, quién había intentado asesinarlo.

36 De moines et de liserons/ combien a-t -il vu mourir/ce pin vénérable? (Monjes y enredaderas, ¿cuántos vieron morir este pino venerable?) Haiku (o haikú) del libro À Kyoto rêvant de Kyoto. Basho, poeta nipón nacido en 1644 en Ueno. La versión bilingüe, japonesa-francesa es obra de Cheng Wing fun y Hervé Collet, y la caligrafía, de Cheng Wing fun.

36:1 Priorato de Sion (No confundir con la Orden de Sion de los Templarios): Sociedad secreta fundada por Pierre Plantard el 20 de julio de 1956. El objetivo de esta logia era la restauración de la nobleza y la monarquía en Francia, mediante los derechos de realeza de Pierre Plantard, y con ello, iniciar la fundación de un "Santo Imperio Europeo", suplantando incluso a la Iglesia Católica Romana. Su divisa secreta era Et in Arcadia ego, frase que aparece grabada en la tumba del cuadro Los Pastores de la Arcadia, de Nicolas Poussin, la que significa Y yo en la Arcadia. Sin embargo una leyenda asegura que la frase completa, antes de ser borrada, sería Et in Arcadia ego sum (Estoy en la Arcadia), la cual sería un anagrama de Arcam dei tango Iesu (He tocado la tumba de Jesús).

37 We are the champions - my friends/ And well keep on fighting - till the end/ We are the champions/ We are the champions! (¡Somos los campeones - mis amigos / y seguiremos luchando - hasta el final / Somos los campeones / Somos los campeones!) Balada escrita por Freddie Mercury, grabada por el grupo Queen y editada en 1977 en el album News of the World.

38 Dis, qu’as -tu fait, toi que voilà,/ De ta jeunesse? (¿Di, qué has hecho, tú, aquí, con tu juventud?) El poema fue escrito en otoño de 1873 en la cárcel de Bruselas después de haber disparado a Rimbaud. El poema aparece publicado en Sagesse (1881). Paul Varlaine.

39 Wer, wenn ich schriee, hörte mich denn aus der Engel Ordnungen? (¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes angélicas?) La primera elegía de Las elegías de Duino. Die erste Elegie, Duineser Elegien. (1922) Rainer Maria Rilke.

40 Det finns ett tomrum mellan världsallt, solar och atomer. (Existe un vacío entre universo, soles y átomos.) Del grupo de poemas Variationer, del libro Färjesång (1941). Gunnar Ekelöf, poeta sueco.

41 Quelle âme est sans défauts? (¿Qué alma carece de defectos?) El verso aparece en el libro Une saison en enfer (1873). Arthur Rimbaud.

42 Según el National Counterterrorism Center, con sede en Washington, desde el 2004 hasta el mes de marzo de este año, 949 suicidas mataron a 10.119 personas e hirieron a otras 22.995 en Iraq.

43 ¿Por qué nadie intenta descender hacia sí mismo? La paráfrasis tiene su origen en: Nemo in sese tentat descendere. (Nadie intenta descender hacia sí mismo.) Aulo Persio Flaco.

43:1 Una leyenda cuenta que la higuera florece por única vez en la víspera de San Juan, a las doce de la noche, y dura sólo un instante. El que logra arrancar la flor, será rico y feliz. Hay más leyendas. Tal vez no estaría de más citar la del poeta judío Avicebrón (Selomoh Ibn Gabirol), nacido en 1021 en Málaga. Según la leyenda, Avicebrón fue asesinado por un poeta musulmán envidioso de su talento; su cadáver fue enterrado al pie de una higuera. El crimen se descubrió porque del árbol comenzaron a brotar dulces frutos.

43:2 Ne vois-tu pas que tout est matière obscure? (¿No ves que todo es materia oscura?) Del autor.

44 Originalmente es: L’espace a pour jouet le cri: «Je ne sais pas!» (El espacio tiene por juego el grito: «¡No sé!») Verso del poema de Stéphane Mallarmé, Toast funèbre, originalmente publicado en la antología Tombeau de Théophile Gautier (1873).

 10/06/2008 01:01 Santa Cruz, Chile.

Martes, 10 de Junio de 2008 01:01. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Garza

20080615080903-garzas.jpg
Malferida iba la garza
enamorada,
sola va y gritos daba.
          Jarcha mozárabe española
Pasa la garza sobre el horizonte por las brasas del arrebol por el filo por las brasas del Infierno. Desde ese fuego, ella al ver claroscura a la Muerte [ erguida sobre el mundo, arrojando su siembra albinegra sobre los campos iberos los valles amerindios las aguas ] no desaprovecha, se come las culebras. Luego, la migratoria, se va a través de túneles, napas, sueños, silenciosa, muerta la sangre, mojadas las plumas mientras en el río fornican la Muerte y la Nada, pues, ¿cuál otro podría ser el sentido de lo sentido y de los sentidos? Entonces que nada quede de la albura de la garza que tumbos va dando por las piedras mordiéndolas dando tumbos bajo las aguas o sobre las aguas arrastrada [ Arriba, en la ruta, están los funcionarios municipales ocupados alquitranando la huella del Destino, mientras envejecen, se alcoholizan, se pelean y ensucian los muros con su política. Casi al fin de la jornada, embriagados con el umbroso brebaje del camino, deciden entrar al Observatorium a mirar el cielo negro que rápidamente le desagua los ojos, o sea, dos cuencas sombrías. Sin embargo ellos dan en la ocurrencia de brear el camino de las estrellas, mas cuando reparan en que se le ha acabado la negrura, encabritados sacan sus cuchillos, se atacan unos a otros descendiendo por los socavones donde moran las colonias ancianas y los héroes inconsolables, analfabetos y fanáticos. O sea, abajo se han quedado los muy vivos y los muy muertos ] No así la garza que alza vuelo, aletea, grazna renaciendo de las cenizas de sus plumas. Fénix la quieren algunos o Ibis los otros o Ardea Cinerea los menos. Mas qué importa. Que cada cual tenga una garza en su campo, un alma, pues [ a Dios gracias ] aves migratorias somos.

14 de mayo Autobús camino a Santiago, en el tramo Sn Fernando- Rancagua

Domingo, 18 de Mayo de 2008 17:26. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Ruta del Destino

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Los tesoreros municipales, el año anterior, habían estado desde el horizonte alquitranando La Ruta del Destino, la que cruza el pueblo y se pierde entre los riachos del valle y las labores de los labriegos. Muchos de ellos morían en el transcurso del cansancio producido por el color desolado, y como no era una muerte honda, con un poco de café turco bien caliente se animaban a continuar embadurnando la ruta incuestionable, codo a codo con los tesoreros vivos. Había a veces cierta fiebre que los empujaba a bajar a los socavones donde moran las colonias ancianas y los héroes inconsolables, analfabetos y fanáticos. Ahí no había sillas ni cama, únicamente caballos encabritados. Se alimentaban de sus inmerecidas famas, unas carnes anoréxicas cuyo pellejo arrancaban con los dientes cariados. Una vez arriba, los contables se enfundaban los brazos y seguían embadurnando el destino del pueblo. Unas garzas chamuscadas [ al pasar por el arrebol del atardecer ] aleteaban en los potreros iberos. No está de más decir que se saltaron el radio urbano porque no hubo acuerdo en el Concejo [ Hubo golpe de estado, calentura y milagros ] Indignados, salpicaron con brea los escaños y los faroles de neón. Continuaron después por la ruta hasta los viñedos, los turbiones, las ambigüedades y los castillos de madera acarreada desde el huerto del Edén. Cuando acababa febrero [ en plena amaurosis ] se metieron con sus brochas por el ojo del Observatorium que un rico aburrido encaramó en un cerro, y se les acabó la negrura, entonces los contadores, sin mediar palabra, se atacaron a cuchillo unos a otros, o sea, se hizo la suma y la resta con el ábaco de sus vértebras. No sé quiénes vendimiaron las viñas del valle [ bisiesto nos tocó este año ] Se dice que vinieron gentiles cuya vestimenta era lívida como la espuma de los lagares. Como haya sido, y en esto nadie tiene la más mínima duda [ incluso se romancea ] que la negrura de las uvas y el eclipse se debió a la mala labor de los tesoreros municipales. Sin embargo, pese a las evidencias, nadie del Concejo ha dicho nada. Como ya es costumbre.

5 de mayo En el autobús camino a casa entre Rancagua y San Fernando, Chile

Jueves, 15 de Mayo de 2008 02:27. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

La Caravana

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Los vi venir desde el linde de las tierras, al atardecer, precisamente en el rato [ regresaban las garzas a los reposos del Edén ] en que me congratulaba con el día por acabar su ciclo [ en aquel año seco, ondulante y emblanquecido por la blanca luz del cielo roto ] sin desdichas en el pueblo [ Desde el horizonte, el año anterior, tesoreros municipales habían estado alquitranando La Ruta del Destino que cruza el pueblo y se pierde entre los riachos del valle y las labores de los labriegos, hasta que se les acabó la negrura] El primero en aparecer fue el hombre, cuya sombra era remarcada por la luz cortada a cuchillo de la hora. Del hombro izquierdo le colgaba el largo morral de su historia. Tras él venían dos mujeres y un adolescente, las que portaban escarcelas embarazosas, en tanto el muchacho, mochila anciana. Había alrededor del grupo un nimbo de polvo que lo doraba. Al primer hombre, a medida que se acercaba, se le iban distinguiendo los rasgos de la andadura y las vendas de la ropa [ de ésa de los escapados de la guerra ] Incluso pude oír su rastro y el susurro que lo unía a los otros. Al último apareció el grupo grande, disparejo, arrítmicamente moviéndose, avanzando. En ese instante advertí que me hallaba en la esquina sin haber tenido la precaución de fijarme si había gente en el entorno; no tuve tiempo para pensar en la palabra desamparo pues la fui sintiendo de a poco con la aproximación de los afuereños, como si el taco de sus gastados zapatos me la fuese deletreando. El hombre del morral ya se hallaba a media cuadra, claramente oía su huella [ por lo menos en mi oído sentía las pisadas ] Levanté con disimulo la punta de la manga para ver la hora en el reloj y sólo hallé la esfera de una brújula donde se me indicaba una dirección más allá de los puntos cardinales. La Luna estaba sobre el campanario de Las Malaventuras, borrosa por la luz que se apagaba, y teñida por el color violeta del horizonte. Aun peor, rápidamente anocheció. Así los ojos del grupo resplandecieron y sus pies se silenciaron como si fueran de polvo, mientras el hombre de la esquina desentumecía las piernas, sin dejar de vigilarnos por debajo de su sombrero ambiguo, hasta que nuestra sucia astrosa ausencia paso a paso lo fue oscureciendo [ es que no otro era su destino ] Ni siquiera lo vimos cuando bordeamos la esquina, a pesar de que la Luna alumbraba el centro del pueblo con su iris de piedra.

3 de mayo de 2008 Santa Cruz, Chile

Martes, 06 de Mayo de 2008 08:12. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.

Cuatro escritos de Estocolmo

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Acerca de un reflejo en el agua

El instante se disuelve. No en el agua de las horas sino en el agua propia [ Nos atrae un ave en el lago Si adivinaste el ave por su gracia, te pido que dejes de lado ese detalle ] Pues sin instante, del Tiempo, ¿quién daría fe de su forma? [ Se nos hace tarde ] Por eso en nosotros permanece lo vivido. Lo que nunca alcanzarán las palabras [ Suena una campana Nos alejamos ] La Memoria es íntima, secreta, tiene sus caminos, aunque es uno el que camina, no ella, carrusel del ahora [ De vez en vez aquí dentro, volvemos a ver el ave aquella así como a oír la campana ] Mas no olvidemos, aquí afuera la soledad nos sigue como una sombra.

 Estocolmo, 4 de abril 2008 (Corregido el 11 de junio, 2008)

Donde reposan los restos de Lacan y Freud

Cansado estaba de los visitantes de los sueños, al fin de cuentas no eran sino individuos invertebrados que se colaban por los resquicios de las moradas. Una noche [ es decir, en su día de penumbras, deshuesado como ellos ] vinieron con la apariencia de los míos o de gente que habré visto al pasar en el camino de la vida, para sacarme de mi casa y llevarme [ vaya uno a resistirse, no más los sigue ] hasta la entrada de un subterráneo cuya escalera se perdía [ me parecía húmeda ] en la oscuridad descrita en una lectura [ estuve a punto de recordar el libro pero diligentes ellos me distrajeron con gestos de invite ] Pese a su insistencia, les dije [ apartando el codo de sus manos ] que los años me habían enseñado a ver en ellos meros saltimbanquis de una oscura y mañosa psicología y que por nada del mundo del sol descendería por esos inciertos peldaños. De inmediato di media vuelta dispuesto a ponerme en camino de regreso a casa a esperar la claridad inicial de la vigilia. Sin embargo descendí sumisamente por la escalera que se hundía en la espesura de la sombra. Desde entonces, apenas llega el sueño, me cuelo por uno de los resquicios de la morada, aparentando ser ése que duerme junto a una mujer, para llevarle con artimañas [ mientras está dormido ] a continuar descendiendo por la escalera tortuosa por la cual se llega al último sueño, en el que están tirados los restos de la sibilina de Delfos y los de Lacan y Freud.

Estocolmo,9 de abril de 2008

Malecón

La brisa rozó la hoja de otoño, se inquietó el árbol, se inquietó el pájaro en la rama, se movieron las cortinas. ¿Qué es lo que sintió la hoja que no sintiera la muchacha asomada a la ventana de su dormitorio? La llave goteaba sobre la tina donde se había bañado. Se había estado bien en la playa. Las olas le llegaban hasta sus pies desnudos, la cogían de los tobillos con manos de espuma. En su memoria, la sombra que está detrás de ella, la abraza, la besa. Bebieron esa noche en la taberna de la costanera. En el camino, la sombra, aprovechada de la ceguera de los besos, se la fue llevando por la oscuridad más densa del malecón, y ahí la apretó contra la fría piedra. La sal se comía el hierro del muelle, la madera y el cuerpo muerto de una gaviota. ¿Vio ella la Luna que desaparecía tras una nube? Nadie ha de haber oído su espasmo que se confundió con los gritos de los cormoranes. Y muchas fueron las noches hasta que se les fue el estío. La constelación siguió el vuelo de las aves que buscan el azul de otros planetas; ellos, los cafés y los bares de la ciudad, el alcohol, el humo de los cigarrillos, con las manos frías pues les era imposible revivir aquellas noches, como si el vaho de la lluvia o el humo de los cigarrillos se las tornase difusas. Por eso ella [ cuando vio caer la hoja y volar el pájaro hacia la oscuridad ] pensó en aquellas olas del mar que habían de estar ahora estrellándose contra el malecón. Cruzó los brazos, friccionándoselos. Luego, su sombra, cerró la ventana y corrió las cortinas.

Estocolmo, 11 de abril de 2008.

Gamla Stan

Aunque ya no era el siglo [ habían borrado los urbanistas de la Muerte y del Tiempo, las huellas delatoras ] ni el ambiente, ni las personas ni los pájaros [ mensajeros del Futuro, o Preteritum, en lengua aviaria ] de algún modo a mi oído llegaba [ al imaginar la ciudad de entonces ] el rumor de la remota vida civil del Medievo, soterrada, aristotélica, tan intangible en el día como inmaterial en la noche, cuando, dormido, me internaba en las tinieblas íntimas en las que las puertas siempre están abiertas [ inundadas las piezas de una realidad aún en estado líquido ] Luego cruzaba el umbral de una de ellas, después daba en un sitio en el que la evidencia del burgo era una feria donde venían las gentes sin prejuicios de épocas ni de lenguas, pues conversaban, ofrecían secretos, sueños, acertijos o aprensiones. Se me dijo [ en cuanto leyeron en mi mente el comentario ] que era ciego mi parecer. «Notad [ me dijo uno, poniendo su mano en mi hombro ] Nadie mueve los labios ni se ve el aire adquirir forma de palabra, ni de sílaba. En cambio, fijá bien en los ojos». Eran túneles de los cuales salían constelaciones inéditas, en hatos, o si no calaveras, en racimos, o si no arena de relojes, en flujo, o pálidos códices que sangraban de las heridas góticas o dogmas. «¿O es que me he extraviado?», me dije en el año de un mil dos cientos o de un mil novecientos ochenta y solitario. Tintineaban los cascabeles de las puntas de su gorro de locos al agitar la cabeza, enseguida se iba con su cítara, gracioso, recitando mi historia desde el momento en que entro en La Ciudad Vieja de Estocolmo con la indigencia de mi exilio y sin más lengua que mi románica bastardía: Aunque ya no era el siglo / ni la ciudad de entonces..., decía, mirándome de cuando en cuando, mientras a los techos llegaban bandadas de pájaros pletóricos de sombríos augurios.

 *La Ciudad Vieja           Estocolmo, 26 de abril de 2008.

Miércoles, 09 de Abril de 2008 03:27. Autor: Taller de Harold Durand. #. Tema: Materia Obscura No hay comentarios. Comentar.


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