Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas y prosa.
06/07/2006
¡Heidegger, mi Dios!

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10/04/2006
La casa en el bosque

Esta tarde de octubre he venido en bicicleta hasta el bosque de Högdalen y en un claro he dado con una casa nunca antes aquí vista y, como su fachada me pareció familiar, me he detenido y golpeado la puerta; nadie ha salido a abrir, se ha abierto sola.
Mis ojos, en la penumbra rota por el rayo de sol de los pinos, se han turbado, y las telarañas, con el aire fresco, han comenzado a hincharse y deshincharse en una danza sucia y lánguida.
Sobre el aparador, un florero vacío, en la vitrina, una hilera de copas de cristal, y arriba, en la pared, un retrato de los esposos, empañado por el polvo y la mancha de humedad que lo encrespa.
En los dormitorios pena la oscuridad y algo se mueve debajo de una cama. Sus ojos presiento que miran como los míos.
Voces vienen ahora desde el patio.
Corro, pero sólo es el rumor de las hojas de los naranjos y del estero.
Atardece y cruzan choroyes hacia los bosques, y alguien se aleja en bicicleta hacia el camino. Lo veo por entre las tablas de la valla.
4 / 20 Högdalen.
De "Tres puertas", de H.Durand. 1994, Estocolmo.
07/04/2006
Leyenda de un árbol

El amor y el dolor me pusieron los ojos de forma que pude ver el mundo desde la grada de Dios.
De modo que vi la armonía de la naturaleza y el caos de la inteligencia humana.
Quise entonces revertir su filosofía:
31/03/2006
Trauma

Hemos ido mi hermana y yo a la iglesia a verlo, porque ella me hablaba a menudo de su caso; yo le dije que podría ser el mismo del Sagrado Corazón. Mi hermana enriscó no más los hombros, al oír mi sospecha. Tampoco supo explicarme por qué lo tienen claveteado en una cruz. «Por nosotros», susurró. Era todo lo que sabía. Bueno, como ella repite cada palabra dicha por los mayores. Lo que sí sabe bien son rezos y lo que hay que hacer en la misa. Eso de cuándo uno debe pararse, cuándo arrodillarse y cuándo se debe uno al fin sentar. Eso lo hace sin equivocarse, pese a ser tan chiquita. Yo soy dos años mayor, pero en estas cosas ella me lleva la delantera. Yo he intentado aprendérmelos, pero no hay caso. Curioso pues no me ocurre con las adivinanzas del libro. Ésas se me pegan en la memoria como calcomanías. Puede ser porque le tengo un poco de miedo a los rezos, como a las noticias de los de los diarios de la capital. Ahora no recuerdo quién otro me ha hablado de él. Tal vez son imaginaciones mías. Cuando entramos a verlo, mi hermana dijo: «Ahí» Me tuvo que dar la mano. En un momento ella se adelantó, se persignó y arrodilló, o creo que primero se arrodilló y luego se persignó. De reojo me miró por debajo del velo, para que la imitara, y lo hice. Y una vez más comprobé la delgadez de mis rodillas. «Es él», me dijo, y siguió haciendo lo suyo. Estaba alumbrado por unos cirios, rodeado de flores y silencio. Miraba al cielo con ojos tristísimos. Unos clavos gruesos como los que sujetan los rieles del ferrocarril, tenía hundidos en las manos y en los pies. La sangre comenzaba a secársele. Se le veían las costillas. Tenía además en la cabeza una corona de espinas. Y barba, una larga barba rojinegra, por la sangre seca, seguramente. Tuve que bajar la vista. Mi hermana, agachada, rezaba. Preguntarle quería una cosa, si era malo tragar saliva delante de él. El lugar olía a nardos, azucenas y calas, aunque dominaba el olor de las azucenas. Algo más había, que me soplaba los cabellos de la frente y el velo, a mi hermana. «Vamos», me dijo. Yo apenas aguantaba la saliva en la boca. Afuera, en el jardín, me la tragué entera, y me daba vuelta para un lado y otro. Mi hermana me miraba y sonreía. «A uno le da algo la primera vez», me dijo, «que uno no quiere decir nada, y se da vueltas, no más, hermanito».
.06.03, Högdalen.
De "Tres puertas", de H.Durand. 1994, Estocolmo.
29/03/2006
II

PUDO HABER SIDO UNA FLAUTA, SIN EMBARGO FUE UNA FLECHA.
LA IDEA SE ME VINO CUANDO YO ESTABA SOLO, SENTADO A LA SOMBRA DE UN NARANJO.
SUPONGO QUE FUE ARROJADA A MI MENTE DESDE ALGUNA PARTE.
QUÉ IMPORTA. IGUAL NO MÁS MIS MANOS SE PUSIERON A TRABAJAR PARA SACÁRMELA DE LA CABEZA.
AUNQUE BIEN PUDO HABER SIDO UNA FLAUTA Y NO LA FLECHA QUE FUE MÁS ALLÁ DEL AIRE.
No siempre me iba al sótano a pasar la siesta; también me quedaba a la sombra de los naranjos del patio como la vez que imaginé la flecha pura y perfecta cuya punta comencé a forjar plegando un trozo de hojalata.
Y no otra cosa era yo esa tarde, y no otro debió de haber sido el fervor de mis antepasados puelches cuando tuve lista la flecha y el arco, sólo que la saeta la imaginaba volandera inofensiva en el aire.
Pero rapaz que era ella, se encaramó en mis brazos, embrujó mis músculos que se tensaron como la cuerda y buscó, ansiosa, apuntando, hasta detenerse frente a un árbol que parecía venido de otro sitio.
retrocede
tambalea
y cae
agarrado a la flecha
De "Tres puertas", de H.Durand. 1994, Estocolmo.
27/03/2006
Sacerdotisas

Nunca dejo de admirarlas
Pues ceden su mitad a la nieve
Bien se ve que son hechas de dos realidades
Estas religiosas que esconden de los hombres
Los enigmas de los númenes
Una de ellas ha venido hasta la ventana
Y me mira como si aguardara
98.11.08 Högdalen. Suecia.
De "Lapis exilis", de Harold Durand. 1999.
25/03/2006
Leyenda de un río

o hay pez en el río que no tenga fulgor de plata
No hay piedra en sus márgenes que no haya rodado
No hay junco ni ave que no conozca sus frescas aguas
No hay hombre que nunca se haya sentado junto a un río
Pero sí hay un río que no conoce el fulgor de los peces
Río cuyas márgenes acanaladas limpias están de piedras
Río estéril de juncos y aves pese a sus aguas
Río que sin embargo a él viene siempre un hombre
Un día el pez la piedra el junco el ave el hombre
No tendrán otro río que este río de aguas muertas
Entonces no serán el pez la piedra el junco el ave
Sino sólo el hombre sentado en el cemento del río
98.02.23. Högdalen. Suecia.
De "Lapis exilis", de Harold Durand. 1999.
23/03/2006
Saga del buque fantasma

Por el camino de Madrigal de J. Lezama Lima.
Soy como el marinero de José Lezama Lima llamado por la palabra marea que se ha unido a los clamores de alfileres sin sueño.
Es decir, heridas sin ilusión.
Pero yo no soy un marinero, y si lo soy, soy el de Rafael Alberti: marinero en tierra. No hay naves ni mares para mí; al decir del poeta cubano, me hallo entre dos recuerdos.
La nostalgia del marinero no es el mar sino la ilusión, por eso bajará a tierra, en cualquier tierra, a buscarla, a encontrarse con ella, y si no la halla, con su corazón ahogado zarpará en buque fantasma. Y ésta es la esencia de la leyenda.
Un buque fantasma nunca arriba a puerto alguno porque sus marineros como perdieron la ilusión, se embriagan con el ron de la tristeza.
A veces los marineros cantan y sus cantos llegan a los oídos de la mujeres en los puertos, las que se asoman a las ventanas mientras otros hombres les soban las nalgas, un derecho que se ganaron sólo porque las sedujeron con regalos tontos.
Pero si los marineros del buque fantasma abandonaron la ilusión, no abandonan la nostalgia, y de pura nostalgia se tatúan los brazos con corazones que nunca llenan con nombres. No porque no quieran sino porque no los recuerdan, ni los propios.
Son poetas sin palabras.
Pero la nostalgia de ellos tiene hambre. De ahí las sirenas.
¡Pobres marineros!
Pero yo no soy un marinero de un buque fantasma, y si lo soy, tengo palabras, y cuando las mujeres avistan desde los puertos las velas de mi nave, corren a bañarse a las llaves de los patios y endulzan sus senos con agua de colonia; se ponen vestidos de tela delgada y suave para mis manos y echan a los tontos de sus casas y me dejan que yo les cuente historias de mares y de otras tierras y me perdonan como yo perdono a ellas.
Soy como el marinero de José Lezama Lima llamado por la palabra marea que se ha unido a clamores de alfileres sin sueño.
Pero yo no soy un marinero, sino éste que va y viene y ama como un marinero a las muchachas que lo engañan con ilusiones. Al menos eso para que yo cante mi canto favorito.
Si mi amor se va contigo,
Que se quede tu fragancia.
Donde me dejas, te dejo.
Donde llegas, te recibo.
Cuando lloras, te consuelo.
Cuando me olvidas, te olvido.
Tal como viene la vida,
Así también el amor.
El que ayer nada tenía,
Hoy ya tiene su dolor.
Dulce sueño, dulce estancia,
Si mi amor se va contigo,
Que se quede tu fragancia.
94.12.10 Högdalen. Suecia. | De "Saga de la muchacha de los largos cabellos y su gato", de
H.Durand. 1996, Estcolmo.
20/03/2006
VII

EN LOS DÍAS DE AQUEL ABRIL ANDABA EN EL AIRE DE LA CASA UN REVOLOTEO COMO SI DE PRONTO, AVES INVISIBLES, PRESAS DE PÁNICO, HUBIERAN ENTRADO EN LAS PIEZAS EN BUSCA DE REFUGIO, Y TAL AGITACIÓN DE LOS CUARTOS TENÍA A MI HERMANA TEMBLOROSA DE SOLLOZOS Y A MÍ, LLENO DE OJOS Y DE OÍDOS. POR ESO —Y COMO ERA COSTUMBRE— ME FUI A ENCARAMAR AL LAUREL DEL PATIO, A SEGUIR EL VUELO DE LAS AVES MIGRATORIAS.
Fue la última tarde. Al día siguiente, cuando las campanas de la iglesia de San Vicente de Paul nos llamaban a misa de doce, dos leñadores con una sierra enorme, entraron por el fondo del patio y se pararon frente al árbol del que se dijo era la causa de mis extravíos. Enseguida los vi mirarse a los ojos en los cuales ardían húmedamente las flores del condenado y, convenida la señal en el idioma de los iris, hincaron la sierra en la corteza y aserraron.
Un raro temblor comenzó a subir por el tronco del laurel y al vacío saltaron gorriones y abejorros. Voraz, la sierra se hundía y desgarraba la carne del árbol que vacilaba en medio del domingo y las campanas.
Para no oír la herida, me cubría las orejas con las manos y abría la boca como un grito mientras el aire, embadurnado con aroma de laurel, se colaba por entre las ramas y se tomaba los espacios vacíos que ellas iban dejando.
Varado él junto a los hombres, más allá de las vallas, más allá de los árboles de los sitios vecinos, más allá de las copas de los sauces del estero pobladas de gallinazos y más allá del árbol último que une el Cielo con el Infierno, miraba la nada.
Fiel no fui, pues lo negué tres veces sin que aún cante el gallo, y verde se me puso la sangre y arborecido el ramaje sutil cuyos ojos no manan otra cosa que savia.
Silenciadas las campanas y abandonada la sierra en un costado, sesgado él, lo pienso un Cristo con las siete últimas palabras en los labios.
Mas, ya decidida su suerte, una mano llena de huesos, desde las sombras, lo empuja y el laurel se dobla y crujen las vértebras y brotan esquirlas de la herida y de la espesura relámpagos rojos y verdes y se viene, se viene desplomando, azotando en el suelo su fragante copa, desde donde, cada tarde, yo anunciaba con gritos de júbilo los altos vuelos de las aves migratorias.
Salvo la última, en que vi venir por el cielo, descalzos, la silenciosa bandada de los augures muertos en la plaza.
6 /Abril / 93. Suecia. | De "Tres puertas", de H.Durand. 1994, Estcolmo.
09/03/2006
VI
LOS NIÑOS, MIENTRAS DUERMEN, ASESINAN SUS DEMONIOS. LAS HERIDAS QUE LES ABREN SON ROTURAS HONDAS EN EL CIELO. PORQUE SUCEDE: EN UN BARRIO LA GENTE SUEÑA CON UN CRIMEN Y EL ÚNICO QUE LO RECUERDA, ES UN NIÑO.
No te gustaba para nada el viento, menos en octubre, y te importunaba a tal extremo, que llegaste a odiarle. Tú hablabas de un ángel que se había corrompido. Vaya uno a saber de dónde sacaste esa idea; quizás de las clases de catecismo o eran historias que te metía en la cabeza la vieja costurera del barrio.
¿Un ángel corrupto?
Sí, se ve que no te gustaba para nada el viento que desde los sauces del estero venía y levantaba el polvo de la cuadra, ensuciando los tendales y encegueciéndote en medio del juego, y mucho menos cuando el barrio lo abismaban las sombras. Tus ojos, detrás de los visillos, no paraban de espiarle sus idas y venidas tarde por la calle.
Pero una noche tus miradas fueron aún más lejos.
Soñaste que él venía envuelto en un poncho negro, coronado con matas de galega, y que reñía con otros vagabundos o quizá con el mismo hombre del saco, lo cierto es que un puñal como colmillo de lobo saltaba desde tu ventana y se le iba a clavar junto a las vértebras y le abría una rotura por la cual huían las furias que llevaba por almas. Después, irse arrastrando lo viste hacia su morada de sauces.
Es lo que soñaste aquella noche.
Al desayuno la camioneta del pan trajo la noticia.
El cadáver de un hombre flotaba en las lentas y turbias aguas del estero, con un puñal en la espalda.
Tus oídos buscaron el acostumbrado ajetreo del viento entre las ramas de los sauces y de las acacias, pero éstas, excepcionalmente, estaban quietas.
Fue cuando comenzaste a sumergir con la cucharita, los grumos de la taza de chocolate.
Abril / 93. Suecia. | De "Tres puertas", de H.Durand. 1994, Estcolmo.
08/03/2006
La venganza de mi gato
Del libro Tres puertas
El gato amaneció muerto, envenenado. El jueves. Raro me pareció no verlo temprano rondar por la cocina esa mañana. Lo hallaron en el jardín. Alma nos dijo que casi todos los gatos del barrio amanecieron muertos.
«Alguien debe haber sido», comentó. «Alguien que no quiere los gatos».
Mas quién, nos preguntábamos.
Mi pan estaba cada vez más mojado y a nadie se le ocurría algún sospechoso.
Pensé en su entierro.
Dónde podría ser.
Por suerte nos dejaba una foto.
En el jardín, debajo de las matas de bellahortensia me pareció bien.
Pero yo no quería ver de nuevo sus ojos asustados.
«Horrorizados», dijo ella, que siempre sabe nombrar las cosas y uno no necesita ir al diccionario.
Me ayudaron todos a enterrarlo y no dijimos ni una sola palabra, salvo a mi hermana que no pusiera tanta flor encima.
Esa noche llovió torrencialmente, me tuve que levantar.
A través de la ventana veía aparecer y desaparecer una que otra cabeza de bellahortensia, pero éstas rápidamente se diluían en los goterones que corrían por los vidrios. Lo que se veía sin dificultad eran las gotas de lluvia en el alumbrado de la calle.
Pensé entonces en el asesino que a esa hora andaría seguramente tramando sus próximos crímenes, vestido con ropa, botas y gorro de goma, fumando un cigarro de hojas de maíz.
Me sentí desamparado.
Para qué decir, en casa se oía sólo el ronroneo de los dormidos y el crujir de las maderas del piso, que son los pasos de la noche.
No había mucho por hacer.
Me fui a la cama.
Cuando me dormía, oí lejanamente el maullido de mi gato y el grito desgarrado de un hombre.
97 / 7 / 6 Högdalen. Suecia.
02/03/2006
Tres defensas de la poesía
1
Según una antigua máxima de Jacob Boheme, hay una persona externa en el exterior del mundo y una persona interna en su interior.
Pero nosotros, que a pesar de todo provenimos de ambos mundos, hablamos los dos idiomas y debemos ser entendidos en los dos idiomas. Esos dos idiomas pueden ser la prosa y la poesía.
En estos tiempos -cuando las páginas culturales se dedican exclusivamente a la prosa-, quisiera afirmar que el idioma de la poesía es superior al de la prosa. Apoyo para esto encuentro en el poeta estadounidense Robert Bly. A los grandes méritos de Bly pertenece el que de una manera persuasiva describiera con acierto cómo la Guerra de Vietnam influyó tanto en la sociedad estaunidense en cuanto penetró hasta los campos de Michigan, hasta el nivel de las aguas subterráneas, muy hondo en lo desconocido. La tarea de la poesía -escribe Bly- es ir profundamente por este desconocido, hasta los cambios de la vida interior que responden a los cambios de la vida exterior.
Y le encuentro, por supuesto, toda la razón cuando sostiene que la poesía describe estos procesos mejor que la narrativa.
Así como es cierto que Neruda dijo más de la vida que Faulkner, Rilker, más que Mann.
2
Hasta muy entrado el 1800, se escribía la mayor parte de las protestas contra las injusticias sociales y políticas, en prosa. Se trataba, naturalmente, de la fundaba creencia de la que sensatez triunfaría al fin.
Pero cuando se lee la obra del teórico de arte y ensayista, el inglés John Berger, esto no es obvio hoy. La maldad [ dictaduras, totalitarismos, fundamentalismos ] está constamente presente, de igual modo la amenaza de la destrucción del mundo. Esto implica que no podemos confiar en el futuro, que la hora de la verdad ha llegado.
Berger escribe: antes que la prosa, es la poesía la que cada vez más asume esta verdad. La prosa es demasiado confiada; la poesía, por el contrario, habla más de las heridas que descuecen hondamente en el ser humano, ahora.
3
En la obra del poeta sueco Gunnar Ekelöf, en todo lo que el escribió, siempre se encontrará una defensa de la poesía. Cierta vez la expresó así:
2 x 2 = 4 es una parte de la libertad;
2 x 2 = 5 es probablemente toda la libertad.
He buscado, pero me ha sido imposible hallar mejor alegato en su defensa que éste.
23/02/2006
«Una rosa es una rosa»
El ánimo no anda nada de bien, pero el humor de la poesía, siempre cargado de sugerencias, me ayudará a expresar la melancolía.
Esta vez he titulado esta crónica con un pétalo de verso de mi adorada Gertrude Stein.
Ya vendrán días mejores, entonces los textos serán más largos.
La rosa.
Así ve el científico el nacimiento de una rosa:
C H O + O
energía + CO2 + H2O
que es la fórmula inversa a la de la fotosíntesis.
Y así un poeta, Gabriela Mistral:
Fina, la medianoche.
Oigo los nudos del rosal:
la sabia empuja subiendo la rosa.
22/02/2006
A los poetas de Salamanca
Avispas de la absintia morros de oro
Arduos goteros de hiel en la espesura
Rivales del que el ocio se procura
Y de obreras que no zumban en coro
Decidme si con esta flor obscura
Que Dios me dio por candil y decoro
Vosotros los del almíbar sonoro
Que libáis en el cáliz de la hartura
Decidme si labrar podré dulzura
Sin la lengua con que os lucís vosotros
Y sin la tripa con que hacéis figuras
Pues si de baba es la literatura
Con que os cebáis los unos a los otros
Lejos quiero andar de esas imposturas
98.11.06
20/02/2006
Origen de un poema
Os contaré el origen de un poema escrito por mí, hace poco.
Antes he de decir que es asombroso sorprender la mente en su labor de recopilación y almacenamiento.
Como no soy psicólogo ni disecciono cerebros de muertos, me limito a los recursos del arte de la literatura [ la que se escribe ] para explicármela.
Entonces puedo decir que es como el conductor de un automóvil que nunca deja de espiar en el espejo retrovisor la ruta recorrida. Mientras los ojos ven lo que viene, el espejo nos muestra lo que ha sido.
Lo curioso es que ese ha sido, por obra de la mente, es futuro visto en el espejo retrovisor, como si en vez de ir hacia él, nos alejáramos.
Por tanto, la visión hacia delante [ de izquierda a derecha ] y hacia tras del conductor [ de derecha a izquierda ], forman en la línea del tiempo, una circunferencia, dotando al conductor de una visión tridimensional y convirtiendo el viaje en un constante presente.
Gracias a esto, según percibo esta labor, nos permite ver las correspondencias de las cosas, aun cuando están lejanas, lo que en el Esoterismo se conoce como philosophia occulta, una mágica visión del mundo donde todo coincide y se refleja en analogías.
Si no fuera así, o mejor dicho, si no me la imagino de esta forma, ¿cómo explico el origen del poema?
Pues, bien, el origen.
En una conversación, alguien recuerda a un centroamericano que suele hablar de la cultura maya con excesivo entusiasmo, pueblo originario de América cuyos rituales considero crueles.
Horas antes, yo había estado escuchando una conversación de una radioemisora de Estocolmo acerca del castigo a la infedelidad en Somalia.
El día anterior había visto una fotografía de las pirámides egipcias, y no siendo novedad, me atrajo su condición de tumba deliberadamente geométrica enfilada hacia al cielo astronómico.
Esa noche, en uno de los sueños, de manera compulsiva intentaba yo poner un triángulo con los códigos HTML en mi blog, lo que es imposible.
De mañana fui a sacar dinero y marqué equivocadamente tres veces el número de mi cuenta, quedando clausurada hasta dar aviso, lo que me puso de mal humor, y con ese ánimo, escuché la conversación acerca del centroamericano.
Finalmente recordé que en mi ciudad se lee mal mis poemas, pues, como en todo el país, se espera que la poesía resuelva su acatafasia [ o acatafrasia ].
Desganado, en el ordenador escribí la palabra triángulo, como para estirar los dedos, sin embargo no pararon hasta acabar en poema.
Curioso, ¿no?
El poema corresponde a un proyecto iniciado en un blog sueco, donde me propuse escribir uno cada noche. El libro ya tenía título, El Peregrino Ciego. Yo he puesto en Enlaces su dirección, por si queréis ir y leerlo.
XII
Imagina sufrir un sacrificio por el amor que siente, en correspondencia del sacrificio de extrañamiento que la ciudad le ha hecho.
Triángulo triste eres
porque trigo no métrico será siempre el cuerpo para el sacrificio
porque fuiste el fin triste de tres tristes en el trapecio tríptico
sin aire sin malla
sin aire tres sacerdotes airean la sala del tribunal
y tres pontífices te trican con tripas de tigre tripudo las tres manos
de la infedilidad
infinito es el poder de la tentación te excusas
y triste triste triste es la tribulación en el tribunal
[ en el cielo ojo tridimensional]
al alba tres gallos ciegos cantan un san pedro
porque trancan los portones como a través de años
dando vuelta el triángulo en un ángulo de la sala
¡oh corazón triangular sin co razón!
cómo tragas saliva
sabiendo que trigo no metría
non est santa
pues así se sangra en la piedra infame de la maya
maya en mano ahora trituran y trinchan de tres en tres tu alma
alma sin angular
almacenada en tristeza para la trágica comedia
como si oficio de tristeza fuera correr sangre por las aristas hasta
[ el trémulo vértice
¡ve cómo te tienen
y cómo suena el triángulo entre las piernas de tu ángulo!
y cóm gritan
¡muera el triángulo obsceno!
mientras tres tréboles mercenarios tratan la capa de tu alma
[ afuera de tu alma
[ ¿alcanzas a ver cómo se estrangula el ojo tridimensional? ]
triángulo trágico
de tres tristes
de tres tréboles
¿o de muchas hojas para un trébol?
¡culpa de un corazón triangular sin co razón!
18 /01/ 2006 ]
16/02/2006
La asombrosa veleidad de las palabras
Hoy quiero iniciar esta crónica, invitándolos a seguir un juego de palabras, propuesto ya en esta proposición:
- MSN messenger es contacto sin tacto.
Consulto diccionario.
- Contacto: Unión de dos cosas o personas de manera que lleguen a tocarse.Tacto: 1. Acción de tocar o palpar. 3. Habilidad o delicadeza para tratar asuntos conflictivos o personas sensibles.
Ahora leo las paradojas descubiertas en la proposición:
- MSN messenger es tocarse mutuamente sin tocarse o sin tener sentido del tacto [ y/o sin tino para tratarse ].
Además puedo interpretarlas: son relaciones falsas o frustradas.
Incluso me puede dar el punto de partida de una novela al estilo de Faulkner:
- Una pareja está obligada a vivir una vida sin caricias, ni en la cama se toca [ ya por el tiempo de estar junta, el desamor, como se sabe, o porque tiene atrofiado el sentido del tacto de las manos, ya por accidente, ya por razones congénitas, ya por la contaminación ambiental ], salvo cuando está dormida [ se toca pero no se da cuenta de ello [tal vez en el sueño vivirá esa nostalgia], pero al día siguiente considera que no habido tocaciones, y como muy convencida está de ello...
Así pienso que se gestan historias en la mente, ni el autor sabe lo que va a escribir, y todo por unas palabras, por sus disposiciones en el texto, que nos derivan hacia espacios impredecibles, inexplorados.
Exageración o no, es un punto de partida para escribir esta noche acerca de la asombrosa velléité de las palabras.
La gente suele decir: «No me interpretes mal...» Pero lo cierto es que lo dijo en la inconsciencia, en la ignorancia del poder de las palabras sobre ella, la hablante.
Nosotros estamos convencidos de concebirlas, pensarlas o decirlas. Mas no, ellas nos dicen. Ellas nos conciben y nos piensan.
Fue Julia Kristeva la dueña de esta afirmación: «Hablo y me oyes, luego existimos.»
Esta certidumbre me pena desde la infancia, intuida entonces, pero nítida, clara como la luz del día, después, hoy.
Debido a esto, leer y escribir es para mí estar dormido velando, así como oír una palabra es estar oyendo en ambas orejas las palabras oídas a lo largo de la vida en relación a ella, sin confusión.
Como me ocurre con estos versos de José Lezama Lima, pertenecientes al poema Sobre un grabado de alquimia china.
- [...] Encima de la mesa
se ven tres cojines grises y azules,
en dos de ellos hay como figuras geométricas
hechas con huevos irrompibles [...]
Tal vez debí escribir el poema, sin embargo, por razones de espacio, he preferido citar el fragmento donde las palabras aparecen moviéndose de una posición a otra. Veamos:
En el primer par de versos tenemos un 3 que pone equilibrio, dinamismo y equivocidad, pues no sabemos si se trata de sólo tres cojines, dos de los cuales son azules y uno gris, o viciversa, o si se trata de 3 cojines donde cada uno tiene gris y azul, o si se trata de sólo 3 cojines azules y/o grises, simultáneamente.
En el segundo par, tenemos lo imposible hecho posible, es decir, lograr hacer de una figura cerrada y definitiva [ irrompible ], como es la forma ovalada del huevo, figuras geométricas. ¿Como cuáles figuras diferentes a la forma del huevo?, tiene uno que preguntarse, y aunque se haga esfuerzo, no se las puede imaginar. Sin embargo en el texto, gracias a la veleidad de las palabras que conforman la imagen, vemos esas figuras, sin que podamos describirlas, por cierto.
Lo mismo puede experimentarse en los textos de Gertrude Stein. Como botón de muestra, este fragmento:
- BROTES TIERNOS: Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco. Todas las posiciones tienen vaporizadores y todas las cortinas tienen edredones y todo lo amarillo tiene discriminación y todo el círculo tiene circunferencia. Esto hace la arena.
Si Ud. quiere intentar separar estas palabras, por favor, no lo haga, corre el riesgo de hacer saltar por los aires, hecha trizas, su mente.